Avanzada (17/08/2026).- El Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia (SVR) denunció un supuesto plan de una agencia de inteligencia occidental, en coordinación con sus aliados ucranianos, para acusar a Moscú de suministrar armas de fabricación rusa a organizaciones del crimen organizado en México, Venezuela y Colombia.
De acuerdo con la Oficina de Prensa del SVR, para ejecutar la presunta operación ya se estarían introduciendo en esos países armas de fabricación rusa que fueron capturadas por fuerzas ucranianas durante el conflicto. Paralelamente, se estarían preparando grabaciones de audio y video manipuladas, así como documentos falsificados, con los que se buscaría respaldar la versión de que representantes de las Fuerzas Armadas rusas habrían participado en el supuesto envío de armamento a grupos criminales latinoamericanos.
El organismo ruso sostuvo que el objetivo de esta operación sería dañar las relaciones de Rusia con los países de América Latina y presionar a sus gobiernos para que adopten posiciones alineadas con las políticas de Occidente hacia Moscú. La dependencia calificó la presunta maniobra como una nueva campaña de desinformación y acusó a sus posibles organizadores de recurrir a métodos que, según afirmó, carecen de límites morales.
El SVR también vinculó la supuesta operación con lo que considera una campaña de “guerra de información” contra Rusia desde el inicio del conflicto en Ucrania. Como antecedentes, mencionó el ataque de Bucha, ocurrido en 2022, y la provocación de Gleiwitz de 1939, que el organismo presenta como ejemplos históricos de montajes utilizados con fines políticos y militares.
La declaración fue difundida por la Oficina de Prensa del Servicio de Inteligencia Exterior de la Federación Rusa, pero en el comunicado no se presentaron públicamente pruebas que permitan verificar de manera independiente la existencia del supuesto operativo ni la participación de las agencias de inteligencia señaladas.
La acusación coloca a México dentro de un escenario internacional en el que Rusia advierte sobre una presunta estrategia para relacionarla con el tráfico de armas hacia grupos del crimen organizado de América Latina. Hasta el momento, el comunicado ruso no identifica a organizaciones criminales mexicanas concretas ni proporciona detalles sobre cuándo o cómo se habrían introducido las armas mencionadas.