Colima, México, Avanzada (11/01/2026).- Mientras la gobernadora de Colima, Indira Vizcaíno Silva, aseguró que desde la Mesa de Coordinación Estatal para la Construcción de Paz se trabajó para garantizar un periodo vacacional “con tranquilidad”, las cifras de violencia registradas en los primeros diez días de enero dibujan un escenario diametralmente opuesto: al menos 17 personas asesinadas, cinco más heridas por arma de fuego, cuerpos con huellas de tortura, incendios de viviendas, asaltos y ataques armados en distintos municipios del estado.
Del 1 al 10 de enero, los hechos violentos se extendieron por Colima, Manzanillo, Villa de Álvarez y Comala, dejando evidencia de una escalada criminal que impactó calles, colonias, negocios, brechas de terracería y zonas habitacionales, incluso durante los días festivos.
El 1 de enero, un hombre fue asesinado en la colonia 5 de Mayo, en la delegación de Santiago, en Manzanillo, jornada que también estuvo marcada por la quema de tres vehículos y una motocicleta en la zona centro del puerto. Un día después, una persecución armada en la avenida Gonzalo Sandoval, en la capital del estado, dejó un muerto y un herido, mientras que un policía estatal fue asesinado al interior de una vivienda en la colonia Mirador de la Cumbre.
El 3 de enero se convirtió en una de las fechas más violentas, con cinco homicidios, entre ellos dos cuerpos localizados con huellas de tortura en Comala y Manzanillo, así como ataques armados en Villa de Álvarez y la comunidad de Cofradía de Suchitlán. A estos hechos se sumaron asaltos, incendios de viviendas y múltiples agresiones armadas durante los días subsecuentes.
El 7 y 8 de enero, la violencia volvió a recrudecer con varios asesinatos en Villa de Álvarez y Manzanillo, ataques a balazos con saldo de heridos, así como un asalto armado dentro de una sucursal bancaria en la capital del estado. Para el 9 y 10 de enero, los reportes incluyeron un nuevo homicidio en Colima, el hallazgo de un feto en el relleno sanitario de Manzanillo, intentos de homicidio, robos reiterados a negocios y más incendios de casas habitación.
Este recuento contrasta con el mensaje difundido por la gobernadora en redes sociales, donde afirmó que, durante la sesión de la Mesa de Seguridad, se revisó el despliegue de corporaciones para garantizar que el cierre del periodo vacacional transcurriera “con bien”, destacando un ambiente de “fluidez y tranquilidad” rumbo al regreso a clases.
Sin embargo, los datos duros de los primeros días del año revelan que la violencia no dio tregua en Colima, evidenciando una brecha entre el discurso institucional y la realidad que enfrentan cotidianamente miles de ciudadanos en el estado, en uno de los periodos más críticos en materia de seguridad en el arranque de 2026.