Colima, México, Avanzada (18/07/2024).- Una de las finalidades de un gobierno es garantizar una mejor calidad de vida para sus gobernados, quienes depositan un voto de confianza en la persona que los representará en las instituciones con el objetivo de lograr entornos más amigables y seguros para vivir. Sin embargo, en Colima, los principales indicadores de bienestar van a la baja: la entidad padece graves problemas de violencia extrema, y municipios como Tecomán, Armería e Ixtlahuacán se han convertido en cementerios clandestinos.
La entidad tiene la tasa más alta de homicidios en el país y ocupa los primeros lugares nacionales en violencia familiar, homicidios de mujeres, acoso y violencia sexual.
El 28 de agosto de 2023, la secretaría de Salud informó que la demanda de atención a la depresión en unidades médicas y de especialidades aumentó en los dos últimos años, colocándose este padecimiento mental entre las diez principales causas de morbilidad en dos municipios de la entidad.
Aunado a lo anterior, la reciente Encuesta Nacional de Salud Financiera (ENSAFI), elaborada por el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) en colaboración con la Comisión Nacional de Servicios Financieros (Condusef), ha revelado que la población de Colima enfrenta un elevado nivel de estrés financiero.
La entidad se sitúa en la posición 11 del listado, encabezado por Ciudad de México con el 69.5 por ciento; Zacatecas con 65.6 por ciento; Baja California el 64.8 por ciento; mientras que el Estado de México el 62.8 por ciento y Sonora 62.5 por ciento, entre otros.
El documento del INEGI define el estrés financiero como un estado de preocupación y ansiedad ante una situación financiera difícil o incierta, que puede causar afectaciones fisiológicas, psicológicas y en las relaciones interpersonales.
La ENSAFI destaca varias consecuencias negativas del estrés financiero en la salud. Los síntomas físicos incluyen dolores de cabeza, falta de sueño y problemas gastrointestinales como gastritis o colitis. En el ámbito psicológico, las personas pueden experimentar ansiedad, tristeza y frustración, afectando también sus relaciones interpersonales. Estos problemas son reflejo de una realidad compleja que agrava la situación de bienestar en Colima.
En términos de ingresos, los colimenses consideran que necesitan un promedio de 21 mil 500 pesos mensuales para solventar sus necesidades básicas, una cifra considerable pero menor en comparación con la Ciudad de México, donde se registran 29 mil 500 pesos mensuales como ingreso necesario. Esta disparidad resalta las dificultades adicionales que enfrentan los colimenses para alcanzar un nivel de vida satisfactorio y libre de preocupaciones financieras.
Durante la videoconferencia “¿De qué depende la felicidad de los mexicanos?”, realizada el pasado 16 de marzo, expertos de la UNAM destacaron que la felicidad, aunque es una cuestión personal, está inexorablemente ligada a factores del entorno como la seguridad, la salud y la violencia intrafamiliar y doméstica.
Manuel Alonso González Oscoy, de la Facultad de Psicología de la UNAM, señaló que la felicidad no puede desligarse de la pérdida de la seguridad económica, la pérdida de la salud y el recrudecimiento de la violencia intrafamiliar. Estos factores son elementales en la disminución de la felicidad y bienestar de la población.