Columna
El Puercoespín
Desde 1994 el PRI perdió la mayoría absoluta en el Congreso y para lograr nuevamente la mayoría modificó la ley en alianza con el PAN para, artificialmente, habiendo una representación a tercias en el Congreso y el PRI siendo una primera minoría y con base en una reforma a modo logro el PRI siendo primeras minorías, convertirlas en una mayoría absoluta.
Luego usaron la táctica de realizar coaliciones artificiales donde el PT y el Verde (en su momento el Panal) para logra mayorías artificiosas, pero legales.
Con el desgaste del PRI el PAN, después del triunfo de Fox, usó la misma táctica del PRI para trocar su condición de primera minoría en mayoría absoluta. El Verde fue el comodín o partido prostituto que supo en su momento y en la actualidad venderse al mejor postor.
Las mayorías absolutas y calificadas los condujo a modificar la Constitución y las leyes secundarias a su antojo y sus deseos. Ningunearon al país a su antojo. Desmantelaron el Estado de bienestar y estuvieron a punto de desmantelar a la CFE y a Pemex.
La elección de 2018 los puso en su lugar. 30 millones de mexicanos les puso un hasta aquí.
El Prian manipuló, torció y engaño para beneficiarse y el resultado fue un país saqueado y con millones de pobre excluidos del poder público.
El Pan continuó la obra del PRI y finalmente se funcionaron, de facto, en el Prian.
Fuerza y Corazón por México con una política electoral basada en argumentos de posverdad, inventaron un país destruido y fracasado a la medida de sus deseos y sentimientos que los llevó a una derrota contundente que los echó del poder y ahora, en forma desesperada, han comenzado a esgrimir el argumento de una supuesta sobre representación del tamaño del 20 % en el Congreso de la Unión que, a pesar de que está contemplada en la Constitución, juzgan como ilegal e ilegítima. Por lo anterior están combatiendo la cantidad de diputados y senadores ganados en la elección constitucional por Morena, el PT y el partido Verde en coalición y por separado. 36 millones de votos contra 15 millones son muchos votos de diferencia.
La realidad
La verdad es que en la elección para presidente en números redondeados el 60 % votó por la candidata de la coalición Sigamos Haciendo Historia y el Congreso de la Unión tendrá una representación de Morena y sus aliados (PT y Verde) que constituirá una mayoría calificada plenamente lograda en la Cámara de Diputados y en el Senado a un solo voto de la misma que no será ningún problema lograr si consideramos la disposición de Movimiento Ciudadano a pactar si políticamente es viable.
El hecho es que los mexicanos votaron claramente a favor de un proyecto de bienestar social y la derecha es lógico que no esté de acuerdo y está en su derecho, pero perdió la elección y debe acatar los resultados y respetarlos.
Los partidos que integraron la coalición Fuerza y Corazón por México deben reconocer que sus proyectos no tienen consenso social y abandonar la idea conquistar por la vía del Instituto Nacional Electoral y en su momento el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y la mismísima Suprema Corte de Justicia de la Nación una representación que no obtuvieron en las urnas.
La derecha perdió en las urnas y no tiene más opciones que acatar los resultados. Debe abandonar, de ya, sus intenciones de instrumentar un golpe de Estado blando para obtener un poder que los ciudadanos no le dieron.
El PRI perdió.
El PAN perdió.
El PRD perdió.
Sus representaciones en el Congreso de la Unión son las que le dieron los electores, por tanto, el PRD perderá su registro, el PAN pasará a ser la tercera fuerza y el PRI la quinta fuerza política porque así lo mandató el pueblo de México.
¿Alguien los vio marchando el domingo para defender un supuesto triunfo de Xóchitl? No. Porque sus dirigentes y sus partidarios entendieron que perdieron y no tienen elementos para protestar.
Aceptar la derrota es difícil, porque perder es doloroso y más cuando se pierde en forma tan contundente y después de haber cometido tantos errores.
Su proyecto -si es que tenían- no convenció ni a sus propios partidarios porque para que gane un candidato con el margen que lo hizo Claudia se necesita de partidarios de ideología derechista hayan apoyado a la candidata de las izquierdas.
Entre más pronto asuman la derrota más pronto estarán en posibilidades de entrar a la arena política con posibilidades de reconquistar la confianza de los electores, pero para ello deben de hacer una profunda autocritica y replantearse su proyecto de nación.
Por lo pronto Claudia y el presidente les volvieron al marcar la agenda política y serán las reformas de: transformación del Poder Judicial; cambios a la Ley del Issste del 2007; eliminar la reelección del sistema electoral; apoyo para mujeres de 60 a 64 años; y becas universales para niños de educación básica.
Les lanzaron los retos anteriores y la derecha sigue lamiéndose las heridas.
Las tácticas golpistas no les funcionaron ni les funcionaran. México les demostró que tiene una gran madurez política y el Prian parece no darse cuenta.
Insistir en el golpismo no es opción.