Connect with us

COLIMA

Desaparecidos y asesinados son crímenes de Estado

Published

on

Compartir:

Columna

El puercoespín 

Hace un mes que desaparecieron Ricardo Arturo Lagunes Gasca y don Antonio Díaz Valencia y es público el conflicto existente entre la empresa Ternium y los ejidatarios de la comunidad indígena nahua de Aquila debido a la devastación ecológica por la actividad minera y el impago de regalías al pueblo, situaciones denunciadas reiteradamente por ambos activistas, quienes además realizan su labor en medio del fuego cruzado entre autoridades y crimen organizado.

En México desde los tiempos de Miguel de la Madrid, es decir, con la llegada de los neoliberales al poder, la desaparición de periodistas y líderes sociales, desaparecidos o asesinados, en la mayoría de los casos, le atribuyeron las responsabilidades al crimen organizando reduciendo el crimen a un delito común. “Quitándole” el ingrediente político.

Los gobiernos posrevolucionario cuando quería eliminar a un enemigo político, principalmente líderes sindicales o campesinos,  los hechos y la narrativa pública los reducía a pleitos de cantina. 

Cientos de casos fueron justificados así, por el gobierno en turno, aun cuando los líderes sindicales o campesino no bebían una solo copa de licor. La narrativa era esa, simples pleitos y asesinatos de cantina.

A como han venido evolucionado las cosas, es altamente probable, que la mayoría de los desaparecidos: lideres defensores de derechos humanos, defensores de las comunidades originarias, defensores de los recursos comunales, periodistas y ciudadanos que denuncian al crimen organizado son eliminados, desaparecidos, asesinados y simplemente la autoridad los reduce a crímenes del fuero común y nunca, salvo casos muy excepcionales, las desapariciones y los crímenes son vinculados a los políticos.

Yo sostengo que, en la actualidad, la mayoría de los crímenes: desaparecidos y asesinados son crímenes de Estado aunque los perpetrados sean presentados como simple delincuencia organizada y el delito reducido al fuero común sin ninguna implicación política.

Los únicos crímenes reconocidos, hasta hoy, como crímenes de Estado han sido los asesinatos de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.

El narco y su evolución 

De acuerdo a la información periodística y la corroboración de la misma información en los juicios realizados en los Estados Unidos (del Chapo y García Luna, por citar dos ejemplos) el crimen organizado tomó una relevancia suprema desde la llegada de los neoliberales al poder (1982 con Miguel de la Madrid). En tiempos de De la Madrid, se asesinó a Manuel Buendía y nunca fue reconocido como un crimen de Estado. Con Carlos Salinas de Gortari se asesinó a Luis Donaldo Colosio y tampoco se reconoció como un crimen de Estado y se recurrió a la versión  socorrida del asesino solitario.

En el gobierno de Vicente Fox el crimen organizado, o mejor dicho, la mafia del narcotráfico asociada con el Estado aceleró sus vínculos con los gobierno de Fox y con Calderón y se terminó afinando una maquinaria muy sofisticada donde no se sabe hasta dónde llegaba el poder del  Estado y hasta dónde los dominios de los criminales.

El ascenso de Genaro García Luna a la Secretaría de Seguridad Publica es el aceleramiento y la construcción de las redes y estructuras del narco-poder en México. Los gobiernos de Fox y Calderón fueron los propiciadores del desarrollo del narcotráfico como un nuevo modelo de negocios entre particulares y el Estado. O particulares parapetados en el Estado haciendo negocios.

 Con Fox y Calderón, García Luna construyó la red narco-Estado a niveles muy sofisticados donde no se sabía quién era el policía y quién el criminal.

García Luna construyó el andamiaje donde el Estado a través de la Agencia Federal de Investigación, el Cisen y al final la Secretaría de Seguridad Publica establecieron la coordinación, mediación y al mismo tiempo fueron coercionadores de los diversos cárteles de droga (usaron ese doble poder de la ambigüedad). Esto significaba que la Secretaría de Seguridad regulaba los flujos del trasiego, repartía los mercados y definía las zonas de operación de cada uno de los cárteles en el país; y los narcotraficantes, organizados en cárteles, se convirtieron en el brazo armado del poder político, o mejor dicho, de la sociedad política mexicana, trayendo consigo el asesinato de defensores de los derechos humanos, de los pueblos originarios y sus recursos, líderes sindicales, campesinos y periodistas. Y ante la sociedad no ha habido crímenes políticos sino simples asesinatos de líderes y periodistas por criminales vulgares, nada que ver con la política. Según los medios y los políticos incrustados en las estructuras de seguridad y políticas a través de todo el país.

Son públicas y documentas las múltiples versiones de cómo operaban y operan los criminales en el territorio nacional usando acreditaciones (credenciales oficiales), uniformes y armamento para secuestrar, eliminar y detener a otros criminales, y yo no descarto, a periodistas y líderes sociales. Quizá muchas veces ellos mismos actúan por su cuenta, pero la mayoría de las veces por órdenes de políticos (de todos los partidos políticos).

También se está documentado de como el narcotráfico factura para los políticos y lava dinero para ellos y también muchas veces los políticos lavan para ellos mismos. Financian campañas políticas y últimamente ponían, los narcos, a sus propios miembros en los puestos políticos.

Y finalmente tenemos el dominio hegemónico de los narcos que pagaban y pagan a comunicadores para impulsar su narrativa y últimamente hemos conocido que directamente pagaban, y quizá todavía pagan, a los grandes medios para difundir la información que a ellos conviene y hasta el estilo de difusión. 

La desaparición de Ricardo Arturo Lagunes Gasca y Antonio Díaz Valencia son crímenes de Estado y de esa manera debe enfocarse.

La pasividad del gobernador de Michoacán y de Indira en Colima los vuelve cómplices, por omisión en el mejor de los casos, de los criminales y a todos nos envían el mensaje de que ellos, los gobernadores, no quieren molestar al crimen organizado. 

Lagunes Gasca y Díaz Valencia deben de aparecer vivos. 

Compartir:

UNIVERSIDAD DE COLIMA

Más leidas

Copyright © www.diarioavanzada.com.mx

Discover more from Diario Avanzada

Subscribe now to keep reading and get access to the full archive.

Continue reading