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COLIMA

Margarita Moreno: los empleados están para obedecer

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Columna
El puercoespín 

El oportunismo político cabalgando en el potro de la demagogia y la urgencia de adquirir capital político a cualquier precio.

En su momento desde el Congreso una novata política dijo: “Las mayorías están para mandar, las minorías para obedecer” y fue tal su impacto que tuvo que pedir licencia para no continuar creando problemas políticos, al partido en el poder, en el Congreso.

“Quien no quiera hacer estos cursos y capacitaciones, me puede presentar su renuncia”: Margarita Moreno. Que puede traducirse en la simple frase: los empleados están para obedecer y punto.  Así o más autoritarias.

¿Los problemas de abusos y acoso hacia las mujeres se solucionará con posturas autoritarias?

Suena bien, suena fácil. Castigar, reprimir, hostigar. De este tipo de políticas es donde vienen las políticas confrontativas que pretenden acabar con la violencia del crimen organizado. Si ellos son violentos no hay otra solución que combatirlos con fuego, ese es su racionamiento. Estas mujeres sin duda apoyaron a Felipe Calderón en su guerra contra el narcotráfico que hoy nos tiene sumidos en esta guerra de baja intensidad a toda la sociedad mexicana.

Margarita Moreno advirtió que todo el personal de confianza del Ayuntamiento de Colima deberá capacitarse en perspectiva de género y concientizar prácticas para prevenir la violencia contra la mujer en todas sus formas, capacitación  que será obligatoria y necesaria para seguir en la actual administración.

“Quien no quiera hacer estos cursos y capacitaciones, me puede presentar su renuncia”, sentenció la presidenta municipal durante esta sesión en la que se impulsaron acciones históricas en la capital para proteger del acoso callejero a las mujeres y niñas.

Por su parte, la regidora Gisela Méndez y los regidores Osiris Alcaraz, Jonatan Sánchez, Federico Rangel Lozano y Jerónimo Cárdenas Ochoa, coincidieron en que el ayuntamiento está generando las acciones pertinentes para evitar y castigar el acoso callejero, pues también es una forma de violencia contra la mujer. Es decir, que su postura autoritaria es fácil y simple: violencia mata violencia.

Ojalá volverse feminista –aunque de ocasión– fuera algo positivo; sin embargo, no lo es porque no es una postura sincera que quiera solucionar un problema, sino todo lo contrario, es una pose para obtener beneficio político y el problema queda secuestrado en una aparente solución. Estos mismos que están impulsando el acoso sexual contra las mujeres, en el Congreso, han sido incapaces de llamar a cuentas, como los obligan las leyes, al Ejecutivo local y a todo el secretariado de Seguridad para que rindan cuentas ante esa soberanía. Ellos han declarado ante la presa que se sienten seguros y que el problema de violencia en nuestra entidad es de apreciación magnificado por los periodistas, dicho de otra manera, según ellos en Colima no pasa nada, pues los ciudadanos tenemos una apreciación falsa de la violencia creada por los periodistas y –según ellos– en Colima todo van bien.

La postura de estos regidores y sus partidarios en el Congreso, en el fondo, no están buscando la solución del acoso, están viendo en este problema un trampolín para proyectarse políticamente y ganar renta política. Es decir, es demagogia pura, el problema del acoso hacia las mujeres les importa muy poco y por ello sacan iniciativas tan descuidadas como estas que, con promesas de castigos a los acosadores, creen que  tendrán el apoyo de la gente sencilla de la sociedad, particularmente mujeres. Es una forma de evadir el problema haciendo como que están trabajando en el asunto, haciendo creer que las mujeres les interesan. 

Ganan más de 100 mil pesos al mes y son incapaces de revisar y ser cuidadosos para presentar cosas –reglamentos como es el  caso– pero con tan grandes descuidos que no capaces de corregir sino que lo impulsan e imponen de la manera más autoritaria posible.

No se supone que estamos buscando la paz y la armonía en Colima. No se supone que los festivales de Sembrando paz y Vive Colima en familia son eventos para unificar la familia y traer la armonía y buscar el encuentro de la familia y dirigir nuestras miradas en la plaza sin temores, sin violencia, respetándonos y reconociéndonos como seres humanos antes que nada.

Desde el momento que la presidenta municipal dice que quien no tome el curso puede presentar su renuncia está ejerciendo violencia contra todos sus empleados de confianza. O, visto de otra manera, será que la gente que ella invitó a trabajar –hombres básicamente– son unos enfermos mentales que ella conoce que lo son y como un acto buena onda frente a la sociedad los va a reeducar y curar para que sean dignos de poder servir desde el gobierno municipal.

Las mayorías estamos para mandar y las minorías para obedecer le costó el puesto a Viri porque las minorías son minorías y no por ello deben ser excluidas y reprimidas, no. Ahora la presidenta municipal, Margarita Moreno, sigue la línea de Viridiana y, tal parece, que tenemos más políticas con vocación de dictadoras de las que imaginamos.

La lucha contra el acoso, la verdad, lo están convirtiendo en un distractor, pues no perdamos de vista que Colima Norte, donde geográfica y políticamente está el municipio de Colima está lleno de violencia y vandalismo que lo ubican en los rangos más alto del país. 

Mago y sus regidores son unos demagogos que solo piensan en el efectivismo mediático  porque en el fondo están fracasando y no saben y ni han sabido cómo enfrentar la peor crisis de seguridad que vive Colima.

En síntesis, son funcionarios que nos cuestan muy caros para que nos salgan con estupideces como ésta y todavía su respuesta es el insulto y la descalificación. 

Como lo he sostenido siempre, saben cobrar muy bien, pero gobernar es cosa que no entienden, son unos ineptos.

Ojalá se concentraran más en aplicarles la ley y sus  castigos a quienes desviaron los recursos de los trabajadores del Ipecol, que es otra forma de violentar a la sociedad y combatir la impunidad que priva entre los funcionarios públicos, que muy buenos son para pactar impunidad en el Congreso y en los ayuntamientos, y hacen políticas públicas que solo buscan llamar la atención en los medios, pero lejos están de combatir el acoso sexual contra las mujeres en las calles. El acoso sexual forma parte de la violencia global que estamos viviendo, qué es lo que no quieren entender.

Su postura es evasiva  y demagógica, aparentando estar preocupados por las mujeres, y malamente usan el feminismo como compañero de viaje para ganar políticamente, por eso termina haciendo más daño del que pretende combatir.

Las mayorías están para mandar y las minorías para obedecer; los empleados deben de obedecer; son dos frases que hablan muy bien del autoritarismo de dos mujeres que solo buscan, a través de un autoritarismo innecesario y absurdo, en tiempos de violencia extrema, ganar puntos políticos con las mujeres, pero en el fondo no les preocupa en nada el bienestar de las colimenses, demagogia pura. 

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