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COLIMA

Gineceo sin sultán

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Columna
El puercoespín

De príncipes y princesas

En pasando el crucero hacia Montitlán, sobre la carretera rumbo a la laguna de Carrizalillos, se encuentra una enorme construcción  con forma de castillo medieval propio de las princesas de cuento. Ese edificio pertenece al político colimense Jorge Luis Preciado. Cuando se le preguntó al presidente de México, entonces candidato a la presidencia, que opinaba de ese edificio, simplemente contestó diciendo que el complejo de inferioridad del dueño era directamente proporcional al tamaño del edificio. 

Algunos años después en su rendición de protesta Indira Vizcaíno hizo vestir a todo su gabinete con idénticas prendas. Los hombres iban con trajes gris rata y corbatas rojas y las mujeres de vestidos rojos y largos. La presidenta del Congreso vistió similar al gabinete. La futura gobernadora vistió un vestido largo como de princesa de cuento que, finalmente, terminó pareciendo más una quinceañera de vecindad, digna de una crónica de Chava Flores.

Involuntariamente la toma de protesta la convirtieron en una fiesta de quinceañera de vecindad del centro histórico de la Ciudad de México; por lo tanto, también aplica la frase del presidente que le propinó al castillo medieval de Jorge Luis Preciado: ¿de qué tamaño será el complejo de inferioridad de la ahora gobernadora?

El gobierno en curso

El Congreso lleva tres meses en ejercicio y no se les ha visto punta. Llevan tres meses en el poder y lo único que han hecho es cobrar muy bien. Eso es lo que han sabido hacer muy bien. Cobran como si fueran profesionales y como si lo valieran.

Por otro lado, su misión ha sido ponerse a disposición del Ejecutivo como si su misión fuera decir sí a todo lo que ordene el Ejecutivo. Fuera de su sumisión, lo demás, han sido puros fracasos, con excepción de la aprobación de la ley que reivindica el derecho de las mujeres a tener soberanía sobre su cuerpo.

Lo importante lo han hecho como lo ha solicitado el Ejecutivo local, cero crítica, cero modificaciones. La cuenta de ingresos, el presupuesto de egresos, la reestructura del Poder Ejecutivo, entre lo más importante.

Les falló  instruirle un juicio político a Nacho Peralta, pero eso sí, lo acribillaron a insultos en el muro de los fusilamientos verbales. El Congreso no da para más.

 Intentaron privatizar las vialidades adyacentes al edificio del Congreso para hacerlo uso exclusivo de los diputados, pero los intentos de Brenda Gutiérrez fallaron por absurdos y abusivos, como todo lo que ha intentado.

Mentirosa compulsiva

El nuevo gobierno que, se reclama del cambio, se la ha pasado mintiendo contumazmente. Para empezar nombraron un gabinete mediocre, sin perfil, sin idoneidad y sin la experiencia mínima  para enfrentar los retos de los tiempos del quiebre financiero. Antes hasta habían invitado a la población a proponer candidatos a los puestos más relevantes –Sergio Jiménez Bojado lo hizo concretamente–. La invitación resultó una evocación nostálgica de las prácticas priistas.

Luego dijeron que ejercerían un presupuesto superior al ejercido por Nacho Peralta. Mentira, pues el próximo gobierno ejercerá un presupuesto inferior al del año 2021 en términos reales. El viacrucis del no pago fue la puesta en escena del gato y el ratón donde la responsable del Ejecutivo un día decía una cosa y al otro día otra, mientras tanto, los profesores pasándola muy mal por no recibir sus salarios, –hasta tres quincenas duraron sin darles pago–. La inseguridad sigue sin variar pese a que, el envalentado e irresponsable secretario de Seguridad, prometió demagógicamente que en treinta días se sentirían los efectos, no pasó lo prometido sino todo lo contrario. 

En síntesis la Mafia de las Amiguis que dominan el Congreso y el Poder Ejecutivo se la han pasado sin dar señales de hacer su trabajo, mucho menos muestras concretas, sino todo lo contrario.

Existe la costumbre -no sé de donde venga– de darles a los gobiernos entrantes un tiempo de gracia para mostrar de lo que será capaz  su gobierno. Este gobierno liderado por la Mafia de las Amiguis  no ha dado muestras de mejorar nada. 

A mes y medio de su rendición de protesta la gobernadora perdió toda la credibilidad por su frivolidad y su indolencia. En mes y medio dilapidó todo su capital político relativo a la credibilidad.

En dos meses no se ha tomado una sola decisión que dé muestras que algo distinto viene. Ni discurso existe ni alguna definición verbal que nos haga imaginar que existe un proyecto político para Colima.

 Frivolidad, indolencia, insensibilidad, ineptitud y mediocridad son las palabras aplicables al gobierno de la transformación.

Se la pasa de Cancún a la Ciudad de México y no sabemos a qué va.  Viaja como Nacho, evade los problemas como Nacho, hace negocios como Nacho.

Las Mafia de las Amiguis siguen tomando selfis en los eventos de entrega de las tarjes de los programas sociales de la Secretaría de Bienestar. El resto es la clara manifestación de la ausencia de un proyecto de gobierno. No hay nada. El gobierno de facto sigue cerrado.  La seguridad tiene prendida las luces rojas y el gobierno no dice nada. Los asuntos importantes no son asuntos suyos, parece ser su respuesta. Evadir, es lo que mejor que sabe hacer.

La Mafía de las Amiguis que tomaron por asalto las candidaturas en Morena y reivindicaron a las mujeres como género al manifestarse como mujeres insumisas –diría el güero Alberto Isaac– y nada esclavas sino manumisas –diría don Gabriel de la Mora– y posteriormente,  alegremente, tomaron el Congreso en octubre y el Ejecutivo en noviembre y no hacen nada, no saben hacer nada están en una verdadera crisis. Esta crisis y parálisis técnica del gobierno se empezará a proyectar en los ciudadanos y el desánimo vendrá. 

La Mafía de las Amiguis habían roto todos los esquema de las formas políticamente correctas y dentro de lo atípico parecía que su inexperiencia y su condición prístina algo positivo trairía a la política; sin embargo, no ocurrió. Su ineptitud es clara y palmaria.

El presidente alguna vez dijo: “A mi lo que más me importa, más que la experiencia, es la honestidad. Ya para irnos entendiendo mejor: Si hablamos en términos cuantitativos 90% honestidad 10% experiencia”.

La Mafia de las Amiguis resultó que no cumplen con ninguno de los requisitos que el presidente demanda para los futuros funcionarios públicos, pues la honestidad quedó claramente cuestionada desde el nombramiento del gabinete que incluye gran dosis de nepotismo, amiguismo, falta de idoneidad y de probidad, pues los negocios se están dando muy tempranamente. La experiencia ni al 10 % llega y es abrumadora la ineptitud de la Mafía de las Amiguis.

Cero probidad, cero experiencia, son sus calificaciones. 

Nuestra Gobernadora

El Congreso la reconoció como gobernadora, el Poder Judicial la reconoció como gobernadora, la sociedad en general la reconoce como gobernadora. Yo sigo sin comprender el porqué el afán de llamarla nuestra gobernadora ¿Quién o quiénes no la reconocen? ¿De quiénes les falta el reconocimiento?

No les hace falta reconocimiento. Su afán de ser reconocidos es una invención mental conocida como complejo de inferioridad. No saben qué hacer como gobierno y buscan la vía de la victimización, buscan echar pleito para sentirse que son alguien.

Cuando dejen de hablar de la titular del Ejecutivo como nuestra gobernadora es que lo habrán superado, mientras tanto, siguen buscando pleito donde no lo hay. Sus complejos inferioridad están a la orden del día.

Lo que parecía un Gineceo sin sultán no es tal. Desde la campaña las mujeres de Morena parecían unas rebeldes sin causa, atrevidas, temerarias, que algo bueno –dentro del desorden político local– aportarían a un Colima conservador y aldeano. 

El poder tras el trono es muy peligroso

La Mafia de las Amiguis parecía un grupo de iconoclastas –y con el agregado de feministas– destinadas a transformar Colima, a sacarlo de su aldeana situación política; sin embargo, en Colima todos nos conocemos y el pueblo entiende que este grupo de Amiguis, públicamente proyectando la imagen de un Gineceo sin sultán, sí tiene un rey, es más, tiene dos: un sultán y un emir.

El gobierno de Colima que se presentado como un Gineceo sin sultán tiene un sultán en el norte y un emir en el sur. 

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