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COLIMA

El abuso del concepto de violencia política

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Columna
El puercoespín 

La destitución 

El grupo parlamentario de Morena, con el apoyo de Movimiento Ciudadano, Panal, PT y la diputada Sandra Ceballos, del Partido Verde, aprobaron un acuerdo mediante el cual reestructuraron la Comisión de Responsabilidades para quitarle la presidencia al legislador de Encuentro Solidario, Rigoberto García, y sacar a la panista Priscila García, acusándolos de “incumplimiento de sus funciones”.

En el acuerdo legislativo firmado por Morena, PT, MC y Panal, propusieron que el nuevo presidente de la Comisión de Responsabilidades sea el diputado de Movimiento Ciudadano, Ignacio Vizcaíno; como secretarias quedarían Kathia Zared Ochoa, del PES; y Andrea NaranjoAlcaraz, de Morena; y, como vocales, Héctor Magaña, del PRI; y Glenda Ochoa, de MC.

La réplica  

La diputada, Priscila García, acusó a los diputados de Morena de “violentar” sus “derechos políticos de ejercicio al cargo, me están discriminando y lo digo claramente: están ejerciendo violencia política en mi contra, tanto la presidenta de esta Mesa Directiva (Viridiana Valencia) como la Diputada Andrea Naranjo”.

La realidad es que tanto Rigoberto García y Priscila García estaban retardando el proceso, y con ello, tratar de  evadir su responsabilidad y aplicando una táctica retardataria para agotar los tiempos legales, y así, evitar que se les aplique la ley a los responsables del desastre financiero por el que transita nuestro estado. Era una táctica que buscaba la impunidad de Nacho y Noriega.

Por cierto, la diputada uso un concepto muy gastado por las mujeres políticas al cual recurren cuando carecen de argumentos: que se está usando violencia política en su contra. Por ejemplo, las mujeres de Morena lo usan, a la menor provocación, desgastando con ello el concepto de violencia política y violencia de género. La moraleja es que deben de afinar mejor sus argumentos y usar más su inteligencia y dejar de atenerse al flojo y gastado concepto de violencia política. Ese concepto dejó de ser argumento y se convirtió en un cliché que, usan a la menor provocación, degradando la política, pues abandonan los argumentos y solo usan escudos fáciles y vacíos. Eso debe ser cosa del pasado.

Tras un largo debate en pro y  en contra del dictamen mencionado, la remoción de ambos diputados de la Comisión de Responsabilidades: Rigoberto García Negrete (PES) y Priscila García Delgado (PAN), fue aprobada por 13 votos a favor (Morena, Movimiento Ciudadano, Nueva Alianza, PT y se sumó la diputada del PVEM, Sandra Patricia Ceballos Polanco), 9 en contra (PRI, PAN, PES y PVEM).

Los votos auténticos y los votos vendidos

Me llamó la atención el voto de la diputada Martha Fernanda Salazar Martínez (PAN), quien no asistió a la sesión donde se votó la legalización del respeto a las mujeres de decidir sobre su cuerpo. Ella no pudo votar por motivos de saludo, no asistió a la sesión, pero aun así hizo público su voto a favor de la soberanía de las mujeres sobre su cuerpo, –cosa rara en los políticos que siempre suelen ser ambiguos, escurridizos, doble cara, falsos y todo lo que implique no asumir responsabilidades–. Este voto post facto quedará gravado, positivamente, en los anales de la historia política colimense.

En sentido contrario quedarán los votos de la diputada Sandra Patricia Ceballos, pues gracias a su voto Morena pudo destituir a los diputados Rigoberto y Priscila de la Comisión de Responsabilidades. También  gracias al voto de Sandra Patricia Ceballos se logró mayoría para que las mujeres tengan en el futuro soberanía sobre su cuerpo.

La diputada Sandra Patricia Ceballos sabe usar su voto bien, no vota con convicción, vota en forma mercantil. Ella es una política que los ciudadanos no queremos ver más que, vende su voto para hacer mayorías a la carta,  a disposición del mejor postor. Resulta que la diputada Sandrá Patricia Ceballos es una diputada que se sabe vender bien, pues todavía retumban los comentarios en los corrillos que la legisladora villalvarense estaba votando con Morena debido a que su esposo, Felipe Cruz, acaba de ser designado titular del Insuvi en el Gobierno de Indira Vizcaíno.

No cabe duda que para bailar un tango se necesita de dos y lo mismo aplica para la corrupción, pues también se ocupan dos: el corruptor y el corrompido.  El gobierno del estado y la diputada del verde mostró su precio que ya lo sabemos: un hueso para su marido.

El poder de lo simbólico

El prestigiado escritor, Paco Ignacio Taibo II, militante de Morena y director del Fondo de Cultura  Económica (FCE), de gira por Colima, se comprometió en pleno jardín de La Libertad  someter a consulta  el nombre de la librería Miguel de la Madrid, ubicada en la avenida Calzada Galván. Dijo: “Cambiar el nombre es buena idea… ¿qué méritos tiene Miguel de la Madrid Hurtado para que una librería lleve su nombre?, ninguno, fue un mal presidente y un mal director del FCE, no veo por qué tenga que llevar su nombre una librería”. Vamos a abrir una encuesta, puntualizó. 

Así de preciso fue Paco Ignacio Taibo II, mientras tanto  el Bryant (fiscal General del Estado de Colima) sigue rindiéndole culto a la personalidad de los torturadores, pues un auditorio lleva el nombre de Sam López y, al parecer, los morenistas colimenses no parecen entender el valor de lo simbólico.  ¿O son pseudomorenistas?

El Bryant tiene una pasión por la tortura. ¿Será el solo o tendrá su grupo protorturadores?

Así o más claro.

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