Columna
El puercoespín
De Panzazo se llamó el documental que el gobierno de Peña Nieto mandó hacer para desprestigiar a los maestros de México. De Panzazo fue el arma propagandista que usó el Estado y la iniciativa privada, liderada por Claudio X. González –a través de su fundación Mexicanos Primero-, para desprestigiar a los maestros y cuyas líneas argumentativas consistían en desprestigiar a los maestros cuando sostenía lo siguiente: está mal la educación en México porque los maestros son unos flojos; los maestros están mal preparados y ejercen una práctica docente ineficiente; los maestros se ausentan, exageradamente, al extremo que hay más días de asueto que días laborables; los maestros se la pasan en manifestaciones y mítines abandonando sus obligaciones profesionales, entre otros, argumentos falsos.
La idea central consistía en sostener que el mal de la educación eran los maestros y, sin tocar el Sistema Educativo Nacional, ni las condiciones de la infraestructura ni los recursos económicos que se le asignan y sin hacer una evaluación de la política educativa de los gobiernos se condenaba a la educación pública y se defenestraba a los maestros por ser ellos los principales y únicos responsables del desastre educativo.
La solución era simple –según ellos-: privatizar a la educación. Pero antes había que correr a los maestros.
Y como estrategias para tal privatización se promulgó una ley que negaría todos los derecho laborales de los maestros y, en el mediano plazo, se haría una “limpia” de maestros y el mal sería erradicado. Para ello se creó un examen para eliminar “legalmente” a los maestros y disminuir sus percepciones económicas, en la mayoría de los casos, para derrotarlos por falta de recursos económicos, es decir, por hambre. El argumento propagandístico fue: (hago un parafraseo) si todo profesional –decían con exceso de soberbia- debe evaluarse para certificar su calidad dígase médicos, ingenieros, científicos, entre otros, por qué los maestros no se evalúan. Es injusto solo evaluar a unos y a otros no. Lo justo es –sentenciaban prepotentemente- que los maestros también deben de ser evaluados y quienes no cumplan deben ser marginados y apartados del servicio.
Millones de pesos le inyectó la SEP a la publicidad y semejante vileza se puso en marcha y el prestigio de los maestros fue arrastrado por los suelos pues los burócratas privatizadores y hambrientos empresarios ávidos de quedarse con el negocio de la educación promovieron una ley que terminó conociéndose como la mal llamada Reforma Educativa de Peña Nieto.
Carlos Loret de Mola un profesional de la mentira y experto en montajes fue un promotor de esta infamia. En estos momentos si él tuviera que evaluarse para ser certificado como un profesional de la comunicación como periodista que, se dice ser, seguro que reprobaría el examen y le sería retirada su licencia como profesionista del periodismo porque lo que él vende son mentiras, montajes, propaganda infame, pero de información nada.
Carlos Loret de Mola, peoncito de quién sabe quién –según Carmen Aristegui-, es un reivindicador de la mentira como argumento para restaurar un régimen corrupto y destructivo. Es un tipo que debería de estar en la cárcel porque podrá ser todo menos periodista.
Carlos Loret de Mola es el modelo perfecto del chayotero mexicano que precisa de destruir a los demás para echarse millones de pesos a la bolsa. Peña Nieto gastó 3 mil millones de pesos en promover la Reforma Educativa monto que representó el 73.3 por ciento del gasto total en publicidad que ejerció la Secretaría de Educación Pública (SEP) en el sexenio. Gran parte de ese dinero quedó en los bolsillos de Loret de Mola que fue uno de los publicistas de dicha reforma. Publicidad sin escrúpulos y sin valores morales.
Si un doctor en México mata a un paciente por una mala práctica profesional, lo más seguro es que termine en la cárcel. Si un arquitecto o ingeniero construyen mal un edificio y, como consecuencia de ello, el edificio se derrumba, lo más seguro es que termine en la cárcel por su mala práctica profesional.
Carlos Loret de Mola usa la mentira como instrumento corruptor y su ejemplo es el modelo más y mejor acabado de lo que es la derecha en México que reivindica la mentira como método para hacer política y propone a la corrupción como un fin válido para organizar a la sociedad mexicana.
Carlos Loret no solo no ha perdido su licencia por sus malas prácticas profesionales, sino todo lo contrario, se ha convertido en el modelo a seguir como el efectivo uso de la mentira.
Espina uno.- 18 ex miembros del Ejército de Colombia fueron capturados en Haití por haber asesinado al presidente de ese país. Colombia cuenta con una fuerza militar de 252 mil efectivos (según cifras oficiales aunque se presume que pueden ser cerca de 300 mil efectivos). En México el Ejército cuenta con 216 mil 787 efectivos. Sin contar a la Guardia Nacional (104,685 miembros) pues ésta realiza labores policiacas y cuenta con mandos civiles. Colombia con una población 2.5 veces menor a la de México cuenta con una fuerza militar más grande y ningún político de derecha en México los ha cuestionado o señalado por militarizar a su país. El colmo de Colombia es que su Ejército es ya exportador de muerte por medio de ex miembros que actúan en Medio Oriente y América Latina como viles mercenarios, son fuerza militar de exportación. Todo indica que los sicarios del narcotráfico tienen sus emuladores en el Ejército colombiano como emisarios de la muerte al servicio de los narcopolíticos. No deja uno de recordar que Oscar Naranjo de la policía colombiana estuvo en México asesorando a Peña Nieto. Luego uno empieza a entender lo difícil de contener la violencia.