Avanzada (14/02/2026).- El infarto que sufrió Andrés Manuel López Obrador el 3 de diciembre de 2013, en plena disputa por la reforma energética del gobierno de Enrique Peña Nieto y mientras consolidaba la creación de Morena, es uno de los episodios centrales del libro Ni venganza ni perdón. Una amistad al filo del poder, escrito por Julio Scherer Ibarra y Jorge Fernández Menéndez.
En el capítulo 7, los autores reconstruyen no sólo el momento médico crítico que puso en riesgo la vida del entonces líder opositor, sino también el entramado personal, político y familiar que rodeó aquel episodio.
López Obrador fue ingresado de urgencia al hospital Hospital Médica Sur tras sufrir un infarto al miocardio. El hecho coincidió con la votación de la reforma energética y con los preparativos de una movilización que pretendía llegar a la Cámara de Diputados e incluso tomarla de manera simbólica.
Según el relato, el propio López Obrador había minimizado durante años los riesgos del estrés y la hipertensión. El infarto, señalan los autores, ocurrió en un contexto de fuerte presión política y confrontación con diversos actores públicos.
Esa noche, el dirigente había cenado con Carmen Lira, directora de La Jornada. Tras sentirse mal en su domicilio en Tlalpan, fue trasladado de inmediato a Médica Sur, donde fue intervenido quirúrgicamente. De acuerdo con uno de los médicos citados, si el traslado se hubiera demorado, el desenlace habría sido fatal.
Uno de los pasajes más reveladores del libro describe cómo, semanas antes del infarto, se había contratado a escondidas un seguro de gastos médicos mayores a su nombre, pese a su negativa expresa. López Obrador consideraba que ese tipo de cobertura era “cosa de gente rica” y se resistía a aceptarlo.
Finalmente, la póliza fue tramitada ante GNP Seguros, propiedad del empresario Alberto Baillères. La cobertura resultó determinante para solventar los elevados costos de la intervención y hospitalización.
El texto revela además que, mientras López Obrador permanecía en recuperación, desde la Presidencia de la República —encabezada entonces por Enrique Peña Nieto— se ofreció cubrir los gastos médicos. También hubo un ofrecimiento del Gobierno de la Ciudad de México, entonces bajo la administración de Miguel Ángel Mancera, para incorporarlo a una póliza institucional. Ambas propuestas fueron rechazadas; la familia optó por cubrir todo con el seguro privado ya contratado.
El propio López Obrador, aún convaleciente, preguntó preocupado cómo pagarían la cuenta hospitalaria. Al enterarse de que el seguro cubriría los gastos, mostró alivio y, según el libro, de inmediato comenzó a organizar acciones políticas contra la reforma energética.
Más allá del episodio médico, el capítulo retrata la estrecha relación entre López Obrador y el periodista Julio Scherer García, padre de uno de los autores.
La narración incluye escenas íntimas: reuniones familiares, discusiones políticas, bromas sobre béisbol —incluida una Serie Mundial entre los Cardenales de San Luis y los Rangers de Texas— y anécdotas que muestran cercanía afectiva entre ambos.
Scherer García falleció el 7 de enero de 2015. El libro describe el impacto emocional que su muerte tuvo en López Obrador y su familia, así como palabras de reconocimiento mutuo. Incluso se recuerda una frase que Scherer le habría dicho durante la campaña de 2012: “Usted ya no se pertenece, usted le pertenece a la gente”, expresión que López Obrador retomaría años después en su discurso del 1 de julio de 2018 en el Zócalo capitalino.
El capítulo combina memoria personal y crónica política para mostrar una faceta menos conocida de personajes centrales de la vida pública mexicana. A través de recuerdos familiares, comidas en restaurantes tradicionales como El Cardenal y conversaciones privadas, los autores delinean una relación de afecto y complicidad que convivía con la tensión del poder.
Ni venganza ni perdón ofrece así un testimonio que entrelaza enfermedad, lealtades, diferencias y episodios decisivos en la trayectoria de López Obrador, situando el infarto de 2013 como un punto de inflexión tanto en su vida personal como en su carrera política.