Autor: Sergio Escareño.
Contrapesos en el Arte
Resulta ofensivo y contradictorio que mientras los museos y recintos culturales del estado de Colima siguen en el abandono, las autoridades festejen con entusiasmo el Día Internacional de los Museos. La Subsecretaría de Cultura del estado participa sin pudor en eventos simbólicos como la callejonada organizada por la Universidad de Colima y el Ayuntamiento de la capital, pero no tiene la dignidad de voltear a ver el deterioro de los espacios que están bajo su resguardo.
Uno de los ejemplos más evidentes de esta incongruencia es el Palacio de Gobierno, que pretenden presentar como un símbolo vivo del arte en Colima, cuando en realidad se encuentra vacío, sin exposiciones permanentes, sin vida. A esto se suma el daño al mural del maestro Jorge Chávez Carrillo, que permanece en mal estado, sin mantenimiento profesional. Tampoco hay rastro de una fuente histórica que antes adornaba los patios del palacio. ¿Dónde quedó? Ojalá no aparezca decorando alguna residencia privada.
Como si no fuera suficiente, ahora hay la intención de trasladar al Palacio de Gobierno una escultura histórica de mármol de Carrara, llamada Libertad, ubicada en el Panteón de los Gringos. Argumentan que buscan protegerla, pero lo que parece en realidad es un nuevo intento por apropiarse de una obra del siglo XIX, ignorando que el INAH prohíbe el traslado de monumentos históricos sin autorización.
Lo preocupante no es solo el abandono o la falta de criterio para conservar el patrimonio; lo verdaderamente alarmante es la falta de transparencia sobre el paradero y estado del acervo cultural del estado. ¿Dónde está? ¿En qué condiciones se encuentra? ¿Quién responde por él?
Colima necesita una política cultural seria, no simulacros. Es momento de exigir con firmeza la restauración profesional de las esculturas y monumentos que dan identidad a nuestro estado. Ya basta de improvisaciones, de entregarle la restauración de obras valiosas a personas sin formación ni experiencia. Lo que pasó con el mural de Chávez Carrillo debe ser una advertencia, no una anécdota más.
La cultura no es un adorno para las efemérides. Es una responsabilidad pública. Y frente a la evidente omisión y negligencia de la Subsecretaría de Cultura, exigimos respuestas. Y sí, también exigimos la renuncia del titular Emiliano Zizumbo Quintanilla. Por respeto al arte, por respeto a la memoria, por respeto a Colima.