Columna
El Puercoespín
Según los testimonios observados en las redes, vale más un padre muerto que un padre vivo. Las enseñanzas, los recuerdos, los cuidados y protección son más recurrentes en los padres muertos que los vivos si no atenemos, estadísticamente, a la mayoritaria cantidad de testimonios de homenajes personales en las redes.
El padre es un ausente en la vida de las familias, es un ente marginal, hasta que lo alcanza la muerte y empieza a ser honrado, cada tercer domingo de junio, y se habla de ellos, de toda su ternura, de sus dotes protectoras y su gran bonhomía de padre que tuvo en vida.
Lástima que ya esté muerto. Vuela alto.
Se puede tener un padre ausente o carecer totalmente de un padre y no pasa nada, pero jamás, imposible, no tener madre.
Hice cuentas y resultó ganadora la cifra de las honras a los padres muerto. Los padres vivos fueron festejados en forma marginal, ojo, no olvidar que hablo de las redes sociales. Incluso algunos comentarios fueron francos reclamos a la falta de incumplimiento con la pensión alimentaria -tanta falta de prosaísmo no puede ser verdad-.
Fotos de ellos solos. Fotos de credenciales, de pasaporte, fotos con bebés en brazos. Fotos llenas de sepia nostalgia, empapadas de tristeza. De un tiempo detenido y congelado.
Los padres muertos honrados en su día son principalmente aquellos que cumplieron con su ciclo y se dio el natural relevo generacional; también están los honrados por haber partido prematura mente, padres eternamente jóvenes, más jóvenes, incluso, de los hijos que suben la foto al feis; fotosde padres ausentes porque nunca volvieron de la tienda de la esquina a la que fueron a comprar cigarros. Fotos de ausencias involuntarias o voluntarias donde las primerasestán llenas de una nostalgia amorosa a los hijos y las segundas llenas de una nostalgia de algo que existió, pero siempre fue ajeno. Haya sido como haya sido se fueron, están ausentes, pero se les nostalgia.
Los padres vivos fueron festejados marginalmente, en la privacidad de la familia o en el restaurante, y, en la mayoría de los casos, no se subió a la red por defensa propia. Hoy está aquí, mañana quién sabe.
Los centros comerciales no fueron abarrotados para comprar regalos. Hasta los comerciantes se quejaron de las bajas ventas.
El Día del Padre todavía está muy mal cotizado. Algo tendremos que hacer los hombres para aumentar la valoración de este día, porque la verdad está muy mal tasado.
Yo espero, cuando muera, que no aparezcan mi foto en las redes con las leyendas: vuela alto; te queremos mucho; gracias por cuidarme desde donde estés; porque, juro que revivo y vengo y les jalo las patas.
Hoy en las redes, por lo que vi, vale más un padre muerto que uno vivo. Así las cosas, en las redes.
Tal vez sea porque al padre muerto ya saben donde está y el vivo… por allí anda evadiendo la pensión alimentaria.