Cinco funcionarias y alcaldesas del estado de Colima, todas ellas provenientes de Morena, se han convertido en la portada de la revista Dos8, en una sesión de fotos que más parece un desfile de modas que un ejercicio de rendición de cuentas y propuestas políticas.
Rosa María Bayardo, directora del DIF; Guadalupe Solís, Secretaria General de Gobierno; Viridiana Valencia Vargas, delegada de los programas sociales en Colima; junto con las alcaldesas de Armería y Coquimatlán, Diana Zepeda y Leonor Alcaraz, respectivamente, posan radiantes y sonrientes, reproduciendo estereotipos que las mujeres feministas han luchado por erradicar durante años.
En un estado como Colima, que lamentablemente se encuentra entre los más violentos del país, la atención de las políticas que pregonan que “es tiempo de mujeres”, debería centrarse en ofrecer soluciones concretas a los problemas que afectan a la población, incluido el sector femenino que padece la tasa más alta de feminicidio en el país, en lugar de caer en la trampa de la superficialidad y la imagen. La política no debería ser un espectáculo de vanidades, sino un compromiso serio y responsable con el bienestar de la sociedad.
En la revista Dos8, conocida por cubrir eventos de lo que el presidente, Andrés Manuel López Obrador ha llamado “clase aspiracionista”, estas políticas exhiben su transformación personal, pero ¿dónde quedan los proyectos y propuestas que prometieron al electorado? Las entrevistas realizadas revelan vaguedades y generalidades, sin que se vislumbre un proyecto claro para el desarrollo y la transformación de Colima.
Es preocupante que en un momento crucial para la vida política del estado, estas mujeres que en la actualidad ostentan cargos trascendentes en la vida pública del estado, opten por destacar su apariencia en lugar de sus habilidades y propuestas. La población colimense merece más que políticas que se preocupan más por su imagen que por la construcción de un futuro seguro y próspero.
Es hora de recordar a nuestras representantes políticas que la verdadera transformación no se refleja en una sesión de fotos, sino en acciones concretas, en propuestas claras y en un compromiso genuino con el bienestar de la comunidad. El pueblo de Colima espera y merece políticos y políticas que lideren con ejemplo, no que posen para la cámara sin un propósito más allá de la superficialidad.