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Mujeres por el cambio o mujeres monedas de cambio

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Columna

El puercoespín

La cuota legal de género está en crisis. Nominar a mujeres a puestos de elección popular, a través de las cuotas de género, se ha vuelto el mejor mecanismo de los machos para sostener su pacto patriarcal y abonar a la corrupción.

Colima tiene en estas cuotas de género cuatro casos infames donde mujeres fueron promovidas a sus puestos de elección popular con fines estrictamente de monedas de cambio, no proyectan una opción afirmativa de género, sino todo lo contrario, son estrictamente mercancías para las componendas y negocios políticos en asociación con la iniciativa privada.

Priscila García Delgado

Originalmente en la lista de candidatos a diputados del PAN estaba el nombre de Francisco Rodríguez; sin embargo, fue cambiado por el de Priscila, pareja sentimental de Francisco.

Francisco Rodríguez se fue entonces como secretario del Ayuntamiento de Colima. Priscila y Paco negociaron (transaron) con la gobernadora y Francisco pasó a la Secretaría de Desarrollo Económico y Priscila pasó a formar parte de la fracción parlamentaria de Morena.

La moneda de cambio siempre fue Priscila tanto en la sustitución del lugar en la lista de diputados y al traicionar a sus electores y sumarse a Morena para que su marido pasara a ser funcionario del gobierno de Morena.

A Priscila no le gusta el cambio ni hacer política de género, le interesan los puestos políticos y ella ser la moneda cambio.

El patriarcado les sienta bien.

Sandra Patricia Ceballos Polanco

El partido Verde la postuló para diputada y ella buscó un puesto para su marido. Sandra Patricia se pasó a la fracción parlamentaria de Morena y su marido fue colocado como director del Instituto del Suelo, Urbanización y Vivienda. Sandra se convirtió en moneda de cambio. No quiso cambiar la sociedad para beneficiar a las mujeres se cambió para beneficiar a su marido. Traicionó a sus electores y se cambió de fracción parlamentaria para su beneficio político y económico. No tuvo ningún inconveniente en convertirse en moneda de cambio de su macho miembro del pacto patriarcal.

Felipe Cruz fue enjuiciado políticamente y corrido de su puesto en el Insuvi y ella se convirtió en diputada independiente. Como puede verse esta diputada y su marido solo ven por sus beneficios personales.

Margarita Moreno González

Margarita antes de postularse al puesto de presidenta municipal no tenía antecedente político alguno. Su postulación y acceso a la presidencia municipal responde a la representación del grupo político-familiar de Ignacio Peralta Sánchez y su marido Carlos Noriega, los mismos que técnicamente quebraron el sistema de pensiones y pusieron en riesgo todo el sistema financiero del gobierno del estado. Su posición responde a la representación a los personajes que, hoy, no tienen la posibilidad de dar la cara en un puesto público, está allí representando a los impresentables presuntos delincuentes que tienen el récord de haber quebrado el sistema financiero del gobierno del estado de Colima.

Margarita, en la presidencia municipal de Colima, es la representación del nachismo y lo hace porque ellos no pueden hacerlo personalmente. Es una simple representante del pacto del patriarcado más corrupto de los últimos tiempos del Prian. Una moneda del cambio del Prian para poder seguir en poder a través de terceras personas.

Indira Vizcaíno Silva

En Morena, ante su incapacidad para ponerse de acuerdo para elegir a su candidato a gobernador tuvieron que aceptar que, el centro, a través de Alejandro Encinas impusiera a Indira Vizcaíno Silva.

Es claro y contundente, hoy lo sabemos, que ella no tenía ni la madurez emocional ni la capacidad ni el talento ni experiencia para ocupar el cargo de gobernadora; sin embargo, así lo hicieron porque en el fondo el beneficiario era Arnoldo Vizcaíno y al estar imposibilitados para hacerlo optaron por poner una tercera persona que representara los intereses de Arnoldo Vizcaíno, y así está ocurriendo. Indira fue la moneda de cambio. El pacto patriarcal puso en su lugar una mujer que aparentara ser la depositaria del poder, pero en el fondo todos sabemos, vemos y entendemos que el que verdaderamente manda es su padre. El pacto patriarcal en Morena también goza de cabal salud.

Estas mujeres, en tres distintos espacios, nunca buscaron el cambio, nunca optaron por una causa política. Su misión, era y es, solo obtener beneficios políticos en los puestos que ocupan o lleguen a ocupar, se saben moneda cambio y actúan en consecuencia.

Las cuotas de género tienen este grave, muy grave inconveniente: que las mujeres sean usadas como moneda de cambio por los machos que ostentan el pacto patriarcal.

Las cuotas de género, entre otras cosas, han servido para la permanencia de los machos monopolistas del poder de los partidos políticos que siguen controlando, a través de ellas, los espacios políticos y se seguir mandando, como siempre, con el agravante que lo hacen poniendo la cara de otras.

Cuando las políticas simulan luchar por el cambio y en realidad son moneda de cambio son una verdadera vergüenza de los políticos machos de siempre y del oportunismo y servilismo de las mujeres que optan por ser monedas de cambio.

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