Columna
El puercoespín
Blindar es una palabra de origen francés que significa proteger exteriormente con diversos materiales específicos, con planchas metálicas, una cosa o un lugar contra los efectos de las balas, el fuego, etc.
Literalmente es imposible blindar una escuela para proteger a los niños contra la amenaza de los negociantes de las drogas; sin embargo, todo esfuerzo para proteger a los niños debe ser bienvenido.
En breve, en comisiones, el Congreso deberá discutir una iniciativa de ley para tipificar como delito el encubrimiento por parte de las autoridades educativas cuando no denuncien posibles delitos cometidos dentro del entorno escolar contra niñas, niños y adolescentes. La propuesta busca castigar con hasta ocho años de prisión a los directivos escolares y autoridades educativas que tengan conocimiento de actividades delictivas y no tomen medidas al respecto.
La reforma propuesta incluye la creación de un artículo 285 Bis que establece que aquel personal directivo y autoridades educativas que tengan conocimiento de conductas delictivas en el entorno escolar y no las reporten a la autoridad competente en un plazo de 72 horas, podrían enfrentar penas de prisión de dos a ocho años.
Además, los docentes que sean omisos en la denuncia de estos casos podrían ser sancionados con multas de hasta 51 mil 870 pesos. Se establece que se considera que las autoridades tienen conocimiento de estas conductas cuando se presente una denuncia, queja o cualquier otro mecanismo similar que informe sobre las mismas.
La iniciativa también propone la creación del artículo 285 (Código Penal), que sancionaría a quienes intimiden al denunciante o a la autoridad educativa para que no denuncie, así como a aquellos que rechacen recibir denuncias o quejas debidamente acreditadas, con penas de prisión de seis meses a tres años.
Esta iniciativa que, pretende blindar las escuelas contra el crimen organizado, también terminará por reforzar los programas de prevención de adicciones que está llevando a cabo la SEP que busca llegar a más de 32 mil estudiantes en 223 escuelas secundarias e impactaría también en la totalidad de los cerca de 10 mil trabajadores de la educación del nivel básico, por citar un beneficio coadyuvante.
Con todo el riesgo que implica la judicialización de la vida escolar al elaborar leyes punitivas por causa de comercio de drogas, directamente dirigidas a las escuelas, también es cierto que provocaría la construcción de una cultura de protección a los niños que, de no hacerse, traería consecuencias más graves que, puede oírse muy duro, pero a como están los tiempos de la búsqueda del dinero fácil y la promoción del abandono de los valores, resulta interesante buscar blindar las escuelas.
Sería conveniente consultar a los actores involucrados, directivos, docentes y auxiliares educativos para que conduzca a una ley responsable y útil para el fin que se pretende.
El proyecto suena bien. Blindar a las escuelas es conveniente porque, de acuerdo con los últimos acontecimientos, están a nada de convertirse en atractivos mercado de los criminales. Un mercado abierto, vulnerable y, por consecuencia, lleno de riesgos.
Los últimos eventos ocurridos, tanto en el uso de las escuelas como medios observables e ideales para convertir las escuelas en vitrinas de los mensajes perversos del crimen organizado y, en otros casos, donde se involucran directamente personal docente o administrativo, han encendido las alarmas y no podeos ignorarlas.
Esta iniciativa, de entrada, puede ser un buen pretexto para abrir la discusión de la seguridad particularmente en las escuelas y, de allí, extenderla a toda la sociedad y a todos sus ámbitos.
También es un buen pretexto para que se reactive la discusión política de los diputados en un Poder institucional que, prácticamente, ha estado fuera del debate y muy poco ha ayudado a la gobernanza ante un Poder Ejecutivo opresivo, pero también, inepto e incapaz de articular estrategias y políticas públicas para brindar seguridad a los colimenses.
Debemos cuidar a los niños, discutamos el blindaje de las escuelas y, por extensión, abramos el debate sobre la seguridad pública en Colima antes de que sea demasiado tarde.
Blindar las escuelas, discutir en el Congreso el blindaje de las escuelas es un buen síntoma de que el Poder Legislativo aún respira.