Columna
El puercoespín
“Reto a Morena, a todos sus aliados y coaligados para que junten las dos terceras partes, convoquen a un extraordinario, citen al pleno y discutamos de mi remoción. Atrévanse, consíganlos; no tienen los votos. porque no tienen el apoyo del pueblo, de la gente”, y ya encarrerado agregó “¿Cuándo pido licencia? Eso lo decido yo y lo decidiré en la medida en que estén garantizadas las acciones que he solicitado a la Suprema Corte de Justicia de la Nación. ¿Cuáles? Las controversias constitucionales, solicitudes de atención prioritaria. No quiero que llegue alguien con la sumisión, propia de Morena, para retirar estas acciones”, finalizó el diputado Santiago Creel Miranda.
La respuesta de Creel, a los diputados de Morena por demandarle que solicitara licencia a su cargo, fue altanera, prepotente, retadora y soberbia, no cabe duda, que son los ecos de la frustración que está cargando sobre sus espaldas. Se siente herido, transpira por la herida como animal herido y acorralado.
Santiago Creel no se dio cuenta, cegado por sus emociones, que él es el presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados y su investidura representa a todo el órgano colegiado del Poder Legislativo, precisamente por eso, tiene la obligación legal y el imperativo moral de pedir licencia.
La derecha ha sido implacable para fiscalizar a los funcionarios públicos de Morena para que éstos pidan licencia y no estén en el supuesto de usar recursos públicos en sus pre pre campañas. Creel se siente excepcional y vaquetón, quiere hacer campaña y seguir cobrando. Si fuera un simple diputado estaría abusando de los recursos públicos, pero su carácter de presidente de la Mesa Directiva, lo obliga mayormente a solicitar licencia porque no puede aspirar a una candidatura y representar a un poder político de la República. Tiene doble obligación por lo que debe solicitar permiso. Sus argumentos para negarse a hacerlo son inválidos e improcedentes. Él debe solicitar licencia y dedicarse a asuntos de su partido, si así lo quiere, pero no puede usar argumentos chafas para dejar de atender lo que la ley lo obliga: renunciar para atender sus asuntos políticos partidaristas. No puede ser presidente de la Cámara y a la vez candidato de Va por México.
Está claro que todavía respira por la herida, pero eso no lo autoriza para, con base en caprichos personales, intentar poner en esa posición política a alguien acorde a sus intereses. Se comporta como todo un patán, lejos de una postura de hombre de Estado. Hace lo que dice combatir, es un incongruente, un hipócrita. Se proyecta como lo que realmente es un autoritario con intenciones dictatoriales, muy lejos del demócrata que dice ser.
Por otro lado, él y Xóchitl, dinamitaron el proceso de Va por México, derrumbaron la fachada democrática y todo. El método y actos encaminados a elegir a su candidato lo tiraron a la basura. Fue el impresentable de Jorge Luis Preciado quien se los dijo con todas sus letras al denunciar que al candidato lo elegirían los empresarios de alto rango social.
Creel y Xóchitl echaron al bote de la basura las elecciones primarias del naciente Frente Amplio por México y propiciaron que, en la narrativa pública, se destaquen los elementos palaciegos de los cómos del proceso y se deje de lado el proceso de elección democrática y, de paso, además propiciaron que el proceso, también nada democrático de Morena se vea más legítimo y ordenado.
Lo cierto es que la sociedad está a la espera de procesos democráticos en las elecciones primarias de sus candidatos, entre la sociedad política, para entrar al debate de proyectos y programas que propongan políticas públicas que den solución a la compleja realidad que estamos viviendo.
Por lo pronto, el Frente Amplio por México está concentrado en proyectar una candidata mediática que en estas primeras horas de campaña ya mostró sus limitantes. En el programa de Ciro Gómez Leyva esta mujer se confrontó con Epigmenio Ibarra y éste le dio una lección política que probablemente nunca olvidará. Xóchitl, como su personaje lo demanda, atropellada y desparpajada quiso ser la política de rápida reacción, confrontativa y simpática, pero resultó que es una mujer contradictoria, mentirosa y limitada, es la misma de siempre, una payasa, que tuvo en su disfraz de dinosaurio la mejor versión de ella.
Bien postula Sun Tzu -autor del Arte de la Guerra- que en la guerra tienes que saber escoger a tus enemigos y los momentos de combatirlos. Ella no sabe escoger a sus interlocutores ni los tiempos.
Malas noticias para el Frente Amplio por México que fincó sus esperanzas en una botarga.
Creel llorando y enfrentando prepotentemente a sus pares legisladores y negándose a cumplir con las propias exigencias que ellos piden al gobierno y Xóchitl una pendenciera que ya conoció sus límites frente a Epigmenio Ibarra.
Va por México convertido en el Frente Amplio por México es una tragicomedia producto de sus prisas y desesperaciones.
Y esto aún no empieza legalmente y su desastre es muy manifiesto.
*Fotografía tomada de la red social de Santiago Creel Miranda.