Columna
El puercoespín
A quién le importa gobernar
Para que meterse en problemas tomando decisiones de gobierno si es más fácil tomar selfis. A quién le importa gobernar si el mundo es muy divertido.
La Mafia de las Amiguis no ve ni escucha a nadie porque padece una sordera endémica y escuchar los problemas de la gente no es lo suyo, no les interesa. La gente solo existe para los mítines y para depositar su voto, después vuelven a su invisibilidad, al olvido cotidiano, la gente siempre es la gente y terminará resolviendo sus problemas como siempre lo ha hecho.
Las madres, los padres, hermanos, hermanas, abuelas y abuelos no tienen nada que celebrar. El día de las madres ésta y sus familiares solo tienen en sus mentes encontrar a sus queridos familiares ausentes. Los quieren de vuelta a casa vivos o muertos, pero que regresen a sus casas a descansar que la angustia deje ser su alimento cotidiano. Sus ausencias deben dejar de ser esas espinas que lastiman el corazón a cada movimiento.
Las y los infantiles miembros de la Mafia de las Amiguis son incapaces de mostrar una mínima empatía con esas personas dolidas porque no han madurado y porque ellas y ellos están muy concentradas en lo suyo. Ellas y ellos solo piensan en hacer campaña. Para eso inventaron el concierto de Camila –con el pretexto del Día de las Madres-, pero donde todos podrán ir a divertirse, todos son clientes de la campaña electoral adelantada.
Allí estuvieron las chicas del infantil gobierno que cada día se distancian más de la gentes y han decidido seguir siendo iguales al pueblo, pero desde la zona VIP del concierto, la zona de la Very Important Person, que se separa de la prole con las vallas metálicas que separan a los iguales y marcan, en terreno, que hay otros más iguales que otros. Allí están Indi, Viri, Vlady, Lupita tomándose selfis con la prole para seguir ratificando que siguen siendo pueblo, las vallas son simples divisiones de terreno. Las vallas están allí para marcar orden, de ninguna manera para separarlos de la prole, sus potenciales y amados votos. Tercas las vallas salen en la selfi para hacer patente las división de clase. Adelante las chicas de la mafia atrás la prole.
Indi, ese día, el día de Camila, bien pudo dedicarle un día completo a solidarizarse con las familias de los desaparecidos. Conciertos habrá muchos en el futuro. Pero, no, fue más fuerte el momento de la festejación de las “Mother´s Day” que ser empática con el dolor de quienes sufren las ausencias de sus familiares.
Ni ve ni oye
Indi sigue en la festejacion y ni ve ni oye a nadie. No lee, no oye, no ve a sus críticos porque para ella lo primero es la festejación. No escuchar a sus críticos es decisión mala, pero es su decisión y el futuro facturará los costes.
El día del maestro los miembros de la sección 6 del Snte le reclamaron que sus subordinados se están involucrando en los asuntos del sindicato. Pasaron siete días y la gobernadora ni afirmó ni negó la veracidad de las denuncias, sino todo lo contrario como diría el clásico.
El silencio es su política pública, es decir, que no hay política pública, no hay agenda. Su silencio es soberbia e ineptitud sumadas.
Indi y sus amiguis de la mafia siguen en la festejación, pero entre festejación y festejación se dan tiempo para intervenir groseramente en los asuntos internos de los trabajadores de la sección 39 del Snte y del Sindicato de los Trabajadores al Servicio del Gobierno del Estado, donde esos grupos gremiales la pusieron en su lugar y derrotaron a sus infiltrados en forma contundente. En la sección 6 del Snte aplicara la misma docis y saldrá igualmente derrotada.
Indi sigue muy divertida y la llevan al baile donde saca sus pasos prohibidos como lo hizo en la festejación de las madres trabajadoras del sindicato, allí la pusieron a bailar físicamente, para mostrar una empatía que no tiene, pero se tiene que aguantar porque para ella eso es hacer política: ser hipócrita.
Antes ya la había llevado al baile Martín Flores Castañeda al haber obteniendo casi el cien por ciento de sus demandas sindicales, incluso, el aumento salarial del 8 % -muy por encima del porcentaje de la inflación-. Lejos quedaron las bravuconadas y ladridos del subsecretario de la Administración de haber convocado al pueblo para definir la legitimidad de sus demandas. Al baile se los llevó Martín dejándolos, a ambos, en el peor de los ridículos.
A Martín Flores Castañeda lo oyeron porque lo oyeron, su sordera gozó de cabal audición.
Ni ve ni oye las críticas a los abusos de sus familiares que, antes de llegar al Gobierno, se desplazaban en camionetas desvencijadas y con huaraches de araña, y hoy, usan camionetas Dodge de un millón doscientos mil pesos de costo y con dos escoltas que los cuidan muy celosamente. Antes destilaban austeridad y hoy Dios los castigó y para que sus familiares sientas el rigor del mundo de los fifís les dio camionetas y escoltas de lujo con costo al erario del Gobierno del estado. Su sufrimiento debe ser terrible. Tener que gastarse tanto presupuesto cuando antes su vida era tan austera. El sufrimiento debe ser insoportable.
Guerra de bandas
A quién le interesa gobernar cuando el crimen organizado desató una embestida brutal contra la zona metropolita del estado de Colima. Lo que sea que hayan puesto en práctica el Gobierno del estado y su mesa de lo inútil y los ayuntamientos de la zona metropolitana lo único que ha demostrado es que fracasaron y no han intentado nada distinto, ni siquiera medidas de contención.
Pero a quién le importa gobernar si lo de moda es montar el circo para la prole. Indi trajo a Camila y se olvidó de las madres de los desaparecidos porque festejar a las madres con Camila se volvió lo importante y lo urgente y Margarita, la Mago, la esposa de Carlos Noriega el presunto desfalcador de la finanzas del Gobierno del estado le responde a la Indi con un conciertazo de la Gloria Trevi.
A quién le importa gobernar si podemos tener una guerra de bandas, no hay concierto que no cure los dolores del alma y ponga a los espíritus a brincar en las plazas públicas para olvidar la tragedia de padecer a la plaga de la peor sociedad políticas de muchos tiempos que se autodenominan gobernantes o gobernantas de Colima.
Los desaparecidos, las desaparecidas y los asesinados bien pueden esperar, al fin al cabo ya están bien muertos, a quien le preocupa encontrarlos y hacer justicia -así piensan nuestros actuales gobernantes- que siguen atrapados en sus obsesiones, en sus apasionadas sesiones de selfis patológicas, verdaderos monumentos a la frivolidad, la enfermedad de la autoveneración de la persona y la publicidad electoral integradas en un solo acto. Con la variable de que la prole pasó a situarse atrás de las vallas, pues las chicas de la mafia ocupan sus espacios de la gente importante de la gente que manda, poco a poco se alejan de los ciudadanos.
Atrás quedaron los tiempos de las vacas flacas. Gobernar, según la Mafia de las Amiguis, es tomarse selfis con las tarjetas de los programas sociales y ahora detrás de las vallas metálicas porque eso de rosarse con la prole -será en su momento para capturar el voto-, por lo pronto, una valla metálica los separa.
A quién le importa gobernar si Colima está en paz y en campaña, para qué tomar decisiones si las selfis son lo de hoy. Estar en el Facebook, en Twitter, Tik Tok y en cualquier red social es lo importante, si no estás en la redes no existes, si no mandas la selfi, en su momento preciso, no existes. Si no comentan tus matraqueros pagados la selfi, el mensaje, el video, el audio se vuelve un acto fallido.
La importante es la selfi, ese es el verdadero acto de gobernar, los proyectos y la agenda son la misma selfi, eso es lo moderno. Todos envejecieron y no nos entienden. La selfi nos vindicará. Declaran las chicas de la mafia sonriendo a la cámara.
Los críticos, los sindicatos, los ciudadanos, esos no existen, solo están molestando, no dejan tomarse las selfis cómodamente, todo les molesta, y para colmo quieren que uno gobierne, ese es el pensamiento de la sociedad política que se molestan cuando la gente les pide resultados.
Indi, las gobernantas de la zona metropolitana y sus alrededores se niegan a gobernar porque, según toda esta fauna moderna y signos de nuestros tiempos, gobernar no está en sus planes porque a quién le importa gobernar si existen cosas más importantes como tomarse selfis.
La selfi es la expresión máxima de gobernar porque en la selfi está todo contenido, la selfi es el testimonio, es el programa de gobierno, es la agenda política. La selfi es el crisol donde se funde todo el contenido político de nuestros días. La selfi lo es todo.
Los críticos, los ciudadanos, los familiares de los desaparecidos y victimas del crimen organizado, los sindicalistas, los campesinos, los obreros, según la fauna política colimense, no entienden nada porque ¿Gobernar, a quién le importa gobernar?, lo importante es manejar el presupuesto, el resto es politiquería pura.
Estos y estas, hoy en poder, no son ni mejores ni peores que los anteriores porque su mediocridad, su ineptitud es la misma porque son los mismos solo llegaron con nuevos colores. Los colimenses tenemos bien claro eso.