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COLIMA

Infraestructura vial

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Columna

El puercoespín 

Es cierto, tenemos en Colima una sociedad política decadente, el problema es que no se da por notificada y pretenden seguir la vida igual.

La política en nuestros días es un conjunto de funcionarios públicos alrededor de una boca de tormenta inaugurándola, como si se tratara de una gran obra de desarrollo urbano, la clave está en que la obra cuesta mucho menos que los salarios de todos los funcionarios reunidos allí en la fotografía. 

Es más costosa la foto que la obra en sí misma. Esa es su realidad, un conjunto de funcionarios que cobran un dineral para inaugurar obras de bajo costo. Son la generación de los políticos que ponderan mucho más sus salarios que una pequeña obra de infraestructura urbana.

Fotos muy caras, salarios muy altos, obras mediocres: todo ello es la suma de la decadencia.

En la zona metropolitana de Colima estás fotos son cotidianas en los portales digitales porque eso son sus gobiernos estatal y municipales. Son gobiernos que no nos representan, es más, ni siquiera llegan a representarse a sí mismos. Su calidad política es muy baja.

La zona metropolitana de Colima están en ruinas y están tan en ruinas que, cuando hacen un pequeño detalle, el ambiente se siente raro porque nos estamos acostumbrando a ver una ciudad en ruinas.

Hace días me sentía raro al transitar por el tercer anillo periférico (en Villa de Álvarez) y descubrir dos cosas: la primera cosa que descubrí fueron las rayitas sobre el asfalto. Estamos tan desacostumbrados a su ausencia que volver a verlas dan una sensación de hasta incomodidad, dan lástima pisarlas, mancharlas, pues su rareza nos provoca incomodidad y miedo a perder la imaginación. La ausencia de las rayitas nos priva de los recuerdos nostálgicos de cuando jugábamos a no pisar las rayas en el cemento de las banquetas; la segunda, es la aparición, también sobre el tercer anillo periférico, de pantallas que proyectan la velocidad de los carros, captadas vía radar,  en tránsito sobre los tres carril y a un costado se marcan los límites de velocidad permitidos.

Toda la zona metropolitana está muy mal señalizada y hasta parece que las señales y nomenclaturas son un fastidio para las autoridades, porque cuestan obviamente, y en ellos lo prioritario son sus salarios.

Toda la zona metropolitana debería iniciar una importante campaña de señalización para volverla transitable en forma segura. Señalizar es volver seguro el tráfico de la zona.

Esos dos elementos de infraestructura vial, no lo dudo, volverán más seguro el tráfico del tercer anillo periférico.

Los radares que proyectan en pantallas las velocidades de los automóviles en tránsito y que el conductor los compare con los limites permitidos es una buena manera de pedagogía vial, pues de seguro el conductor asumirá el autocontrol y, en última  instancia, si no lo hace, sabe y estará consciente  que podrá ser sancionado por la autoridad y no tendrá argumento legal ni ético que valga.

Los reglamentos de vialidad pretenden básicamente que el tráfico sea seguro y fluido. 

El gobierno de Tey Gutiérrez acertadamente camina bien al mejorar la señalización y mejorar la infraestructura urbana al semaforizar la ciudad volviéndola más segura. 

Muchas cosas son de simple diseño. Cito un ejemplo: en el jardín San Francisco por mucho tiempo la incorporación del tránsito de la avenida de Los Maestros hacia Maclovio Herrera era en una escuadra perfecta, situación que causaba embotellamientos y conatos de accidentes e incluso algunos alcances; cuando se modificó la incorporación en forma de curva el tráfico se volvió más seguro y fluido, pues la incorporación hacia Maclovio Herrera se volvió constante y segura. La solución fue simple, solo un asunto de diseño.

Los ayuntamientos y el Gobierno del estado, estoy seguro, que cuentan con expertos en vialidad y señalética  que con tan solo un simple ejercicio de coordinación podrían mejorar la señalización y la infraestructura urbanas y hacer posible un tránsito seguro y fluido sin mucho costo, pero con alta eficiencia y seguridad. Todo sería de voluntad política y dotar de presupuesto.

Otro claro ejemplo de falta de señalización y de cultura vial y, por consecuencia, deficiencias en su tránsito son las rotondas donde yo percibo que no existe una cultura vial lo suficientemente básica. Lo mismo la gente las toma por dentro y por fuera como les viene en gana y lo mismo hacen al abandonar su circunvalación. Incluso hay conductores que presumen su mala educación vial pintándoles a quien hacen bien el tránsito de ellas. 

La infraestructura debe mejorarse y, sobre todo, los nuevos trazos urbanos deben incorporar los pequeños y simples diseños de vialidad.

Es lamentable ver como los ayuntamientos incorporan colonias y fraccionamientos y las conexiones viales se hacen como si la ciudad fuera un territorio mostrenco y un rompecabezas lo más inconexo posible.

Bien por Tey que, en estos pequeños detalles, está demostrando que si se pueden hacer cosas positivas sin gastar tanto dinero, pero también es cierto, que en la seguridad y comodidad viales de los ciudadanos es donde se debe invertir el presupuesto.

Unas rayitas y pantallas hacen una diferencia. Lo cual indica que con voluntad política y talento se pueden mejorar las cosas. 

El asunto es claro, los ayuntamientos deben invertir en infraestructura urbana. Más gasto en infraestructura urbana y menos en ostentosos salarios.

La infraestructura urbana se cae a pedazos: basta ya de tanta incuria.

*En la fotografía la presidenta municipal de Colima, Margarita Moreno.

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