Dicen, los que saben y conocen los entretelones del poder, que el gobierno de Claudia Sheinbaum está haciendo el gran negocio con la Comisión Federal de Electricidad, que encabeza Manuel Bartlett.
Se trata de un contrato de 64 millones de pesos en algo que, justamente, había prohibido el presidente. El mandatario había ordenado que todas las dependencias gubernamentales contrataran al servicio Federal de Protección, para la vigilancia y seguridad de sus instalaciones en el país. Sin embargo, la Comisión Federal de Electricidad decidió darle por adjudicación directa y sin pasar por licitación alguna, ese contrato a la Policía Auxiliar de la CDMX.
Esta Policía Auxiliar es una corporación policiaca de alquiler que se dedica, precisamente, a vender servicios de protección y vigilancia y fue la dependencia de Bartlett la que le dio el contrato de prestación de servicios que va del día 1º de abril al 31 de diciembre del año en curso. Así, la CFE pagará 233 mil 239 pesos diarios por la seguridad únicamente de sus oficinas centrales.
Calculando el sueldo promedio de 12 mil pesos por Agente, ese dinero alcanzaría para cubrir la cantidad de 583 policías, y se ve difícil que esta dependencia requiera de tantos vigilantes para su edificio corporativo, por lo que hace suponer a la opinión pública que la empresa eléctrica le está pasando luz a alguien que tiene aspiraciones presidenciales.
Y no es solo Bartlett quien se salta las instrucciones presidenciales. Ahora ya sabemos también – gracias a la investigación de “Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad”- que el General Secretario Luis Crescencio Sandoval ha hecho millonarios viajes al extranjero, generalmente acompañado de su familia, muy alejado de la Ley de Austeridad Republicana que pregona el presidente para su gobierno, y en los que suele combinar algún evento de su encargo con una agenda privada para él y sus acompañantes.
Al secretario de la Defensa Nacional lo acompaña siempre – dicen los investigadores – una célula de al menos diez militares que atiende sus necesidades: ayudantes de campo, asistentes para él y para su esposa, jefe de seguridad, médico, enfermera, intérprete, además de los efectivos encargados de la avanzada.
Esta es una historia de viajes planeados oficialmente, con el apoyo del personal operativo de la Secretaría y del personal operativo de los agregados militares en las respectivas embajadas, utilizando aviones oficiales y comerciales, en los que se hospedan en exclusivos hoteles, disfrutan de partidos profesionales de básquet o beisbol, de paseos y cenas en lugares emblemáticos de las ciudades visitadas, como Nueva York, Moscú, Florencia, Roma, Denver o Milán. Según la información publicada, la Secretaría de la Defensa Nacional contrató con Aeroméxico en junio de 2019, un total de 3,800 vuelos internacionales por un monto de 85 millones de pesos.
Pero ya sabemos que las fuerzas armadas – al menos sus altos mandos – se encuentran en una situación soñada en este gobierno morenista, que les ha dado la relevancia, la participación en la vida pública y el presupuesto que ningún otro gobierno antes, así que volviendo al inicio de esta columna comentaremos una nota más que apunta en el mismo sentido. Se ha detectado que la CDMX contrata asesoría digital fantasma.
Quienes hacen periodismo de Investigación y datos publican este martes que el contrato de capacitación que el gobierno de la Ciudad de México entregó al estratega político español Antoni Gutiérrez-Rubí carece de entregables que comprueben el trabajo realizado. El acuerdo con este personaje tuvo un costo de 643 mil 125 pesos y del que solo entregaron un informe elaborado por el área de Comunicación Ciudadana, no por el estratega, en el que prácticamente se repite lo redactado en el contrato, además de pantallazos de publicaciones en Twitter, Instagram, Facebook y TikTok.
Como es sabido, Gutiérrez-Rubí fue asesor de Gustavo Petro en la campaña que lo hizo presidente en Colombia. En este caso, no hay evidencias de fotografías, videos o documentos que demuestren la capacitación impartida al personal de gobierno citadino, como reza el contrato con el estratega español. Seguramente ese monto corresponde más bien a la asesoría que recibió o está recibiendo la aspirante a la Presidencia de México.
Dispendio en viáticos, gastos y costos con cargo al erario público y de disfrute personal, es lo que está caracterizando a los que se decían diferentes de los que habían gobernado. En realidad, solo han resultado una mala copia.