Columna
El puercoespín
-Está bien contrataré una ambulancia y voy a llevar a mi mamá a las oficinas del Bienestar. Se trataba de una persona de 92 años con incapacidad para comparecer personalmente, pues su movilidad es muy precaria. Ante la contundente respuesta la persona del Bienestar solo guardó silencio.
Después de varios días, por fin, accedieron a ir a su domicilio.
La presión fue grande y grosera para que compareciera personalmente. Habían tensado la situación al límite, pero la realidad se impuso. La persona mayor no podía moverse.
Pero era clara la consigna de los empleados de la Subdelegación del Bienestar que la persona tenía que hacer el trámite presencialmente en las oficinas.
Y sucedió lo que tenía que suceder, una mujer octogenaria falleció este viernes en el de estacionamiento de las oficinas de la Delegación de la Secretaría del Bienestar, ubicadas en la calle Francisco Hernández Espinoza, colonia Camino Real en la ciudad de Colima, mientras esperaba por su tarjeta del Programa del Bienestar para Adultos Mayores.
Tenía que suceder y pasó porque en la delegación del Bienestar lo prioritario es lo político y la promoción de la delegada y la subdelegada de dicha dependencia. Porque están en campaña y tienen que dar a conocer su imagen y su bonhomía como personas.
La muerte de esta mujer no es un asunto aleatorio, sino resultado de la presión de los funcionarios de la Delegación de la Secretaría del Bienestar que quiere que los adultos mayores comparezcan personalmente en sus oficinas para poder entregarles sus tarjetas bancarias y convertir un simple acto burocrático en todo un evento político.
La muerte de esta persona es el resultado de la ambición vulgar de quienes buscan proyectarse políticamente y han convertido en mercancías a estas personas beneficiarias del Programa del Bienestar para Adultos Mayores.
Unos minutos después del fallecimiento de la octogenaria la delegada publicó un texto donde reconoce que la persona falleció efectivamente en sus oficinas y ratificó que a pesar de la precaria salud de la persona, hoy occisa, fue a comparecer, pues la presión es muy fuerte y, de paso, la delegada prácticamente responsabiliza a su hija y a su nieta, pues insinúa que unas horas antes había sido dada de alta “de una clínica”; sin embargo, el texto de la delgada solo confirma la enorme presión a la que son sujetos los beneficiaros, las personas y familiares que los asisten. El texto de la delegada, dicho sea de paso, es el resumen más rápido de una necropsia, más veloz que un rayo y dice así: “1. De acuerdo al historial clínico y al Certificado de Defunción emitido por el médico legista, la persona que falleció presentaba un cuadro de hipertensión arterial y complicaciones derivadas de su edad, que se habían agravado durante los últimos días. 2. En los días previos, la persona fallecida había estado internada en una clínica y dada de alta horas antes de este hecho, de acuerdo a la propia familia que le acompañaba. 3. La persona estaba siendo acompañada por su hija y su nieta; quienes tuvieron conocimiento pleno de lo sucedido: la persona estaba siendo atendida en el vehículo que iba, cuando presentó un dolor abdominal, por lo que el personal de Bienestar llamó a los servicios médicos.”
El show debe continuar
En su feis la delegada de la Secretaría del Bienestar se muestra profundamente consternada y dolida por la muerte de una adulto mayor; sin embargo, el dolor acabó pronto y, en cuestión de horas, la delegada subió a su feis una fotografía donde ella aparece posando en una cerca con sus amigos del gobierno hablando de sus relaciones sociales y la necesidad de fortalecer los lazos de amistad, es decir, andaba de pachanga. Nada del otro mundo, pues todos tenemos derechos a la diversión, aquí, lo verdaderamente sorprendente, es su capacidad de pesar de un profundo dolor por la muerte de una persona a la fiesta y la alegría. Eso es digno de reconocérsele.
Textualmente escribió en su feis “Siempre es un gusto coincidir y compartir propósitos con quienes alientan y trabajan por el proceso de transformación de nuestra entidad, como la alcaldesa Diana Zepeda, de Armería, y los alcaldes Elías Lozano y Carlos Carrasco, de Tecomán e Ixtlahuacán; las Secretarias (sic), Guadalupe Solís y Dulce Huerta; el subsecretario, Jaime Sotelo; el Consejero Jurídico (sic), Roberto Rubio; el regidor Álvaro Lozano; y el compañero Alejandro González (sic).
Hoy nos encontramos en Tecomán para fortalecer nuestros lazos y acrecentar los vínculos que nos unen en torno a los anhelos de Bienestar de las y los colimenses.”
Pero lo más indignante –y vaya que no se midió– lo mostró la subdelegada del Bienestar que, a las ocho con treinta y cuatro minutos de la noche del mismo día, subió a su feis una serie de fotografías donde anotó: “En la ruta de hoy por la tarde, estuvimos visitando a nuestros adultos mayores en sus domicilios. Agradezco mucho a todas y todos la amabilidad con la que nos recibieron.
Me pone muy contenta y me llena el corazón visitarles y poder contribuirles con Bienestar (sic) hasta la puerta de sus hogares.” A continuación un mosaico de siete fotografías que evidencian sus dichos.
El oportunismo, la carencia de escrúpulos y la falta de toda ética se dejó sentir en esta expresión del feis donde pretende comunicar que las visitas a los adultos mayores a sus casas es un asunto cotidiano (En la ruta de hoy por la tarde, dice en su texto). Cosa que ella misma desmiente, documentadamente, si uno repasa las otras publicaciones y solo uno encuentra reuniones de ella en asambleas masivas con beneficiarios y con otros burócratas.
Atender a una población de 65 años y más es de enorme riesgo. Si consideramos que en Colima la esperanza de vida de los hombres es de 73 años y de las mujeres 78 –estas jóvenes políticas deberían considerar estos datos–, pues el riesgo es muy alto. La vida de estas personas siempre estarán en alto riesgo.
Sin embargo, estas personas carentes de espíritu se han dedicado a hacer eventos masivos donde tardan tres horas en promedio para recibir sus tarjetas cuando la institución cuenta con un cuerpo muy eficiente (los Servidores de la Nación) para acudir a sus hogares y evitar al máximo los riesgos, sin embargo, no lo hacen porque lo que buscan es alimentar su vulgar ambición de proyectarse políticamente.
Lo verdaderamente sorprendente es que la institución cuenta ya con el esquema de concurrencia a los domicilios, pero lo tienen en la nulidad, para hacer comparecer a los adultos beneficiarios a los eventos masivos y puedan ver a las futuras candidatas de Morena y le aplaudan a la gobernadora cuando ésta se digna arribar a los eventos.
El programa está diseñado para que el adulto mayor sea atendido con la mayor diligencia, eficiencia y confort. La Secretaría del Bienestar tiene diseñados procedimientos para causar las menores molestias a los beneficiarios, pero no, las jóvenes ambiciosas y carentes de espíritu han hecho todo al revés. No les importa causar las molestias necesarias a los beneficiarios porque su objetivo es político y están concentradas en sus vulgares intenciones y ambiciones políticas.
Incluso se sabe, de buena fuente, que corrieron al anterior subdelegado del Bienestar porque recomendó no molestar a los beneficiarios ni ponerlos en situaciones de riesgo y apegarse a los protocolos reglamentarios.
Sucedió lo que tenía que suceder, la muerte de esta octogenaria beneficiaria, hoy occisa, no fue una situación aleatoria, fue el producto de decisiones negligentes que la pusieron en ese alto punto de riesgo como siguen poniéndolos a todos.
Las reuniones masivas continuarán porque sus ambiciones no se detienen. El mismo sábado continuaron con los actos masivos porque lo que menos les importa es la integridad de los adultos mayores, para ellas, son simples objetos, mercancías, un adulto un voto. La muerte se justifica con esa simplicidad e inhumanidad.
La delegada de la Secretaría del Bienestar, Viridiana Valencia y la subdelegada, Karly Vázquez, deberían de renunciar por un mínimo de decoro. Pero, porque lo que vemos, carecen de él.
Para la sociedad colimense la muerte de esta octogenaria fue la pérdida de un ser humano; para Indira Vizcaíno fue la pérdida de un voto. Así el balance de cada quien.
*Fotografía tomada de redes sociales.