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Tres comadres corruptas tres

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Columna

El puercoespín 

Por Federico López Ramírez

Entregaron las direcciones de Seguridad, dejaron en manos del gobierno estatal la seguridad preventiva y nunca informaron a sus gobernados que habían cedido los espacios y su responsabilidad constitucional, esperando prebendas por su disciplina, que no era otra cosa que su sometimiento a la voluntad de un gobierno estatal inepto.

Tey y Margarita (no olvidemos que los presidentes municipales de los demás municipios también se sometieron, pero su población, salvo Tecomán, es muy menor que su impacto es mediática y políticamente muy menor) son las responsables del desastre de la seguridad por haber pactado y haberse sometido a las ocurrencias y caprichos de Indi, la inútil. 

Pactaron porque esperaban un trato especial, pactaron porque le apostaron a tener más recursos, recursos excepcionales, que nunca llegaron, pactaron porque son políticamente afines y cómplices, pues comparten el mismo proyecto político; sin embargo, solo llegaron los muertos y la violencia que son evidencias vivas de su fracaso.

El pacto

Se les propuso, bajo el agua, a todos los presidentes municipales ceder la posición de la Dirección de Seguridad Municipal y lo hicieron.

Les propusieron, bajo el agua, recibir las patrullas negociadas por Peralta Sánchez, precisamente en el proceso de transición. Se trataba de patrullas caras, rentadas y que finalmente los pagos  se harían con el presupuesto municipal. Todos aceptaron, excepto, Griselda Martínez de Manzanillo. Fue el primer berrinche de la inútil, que dicho sea de paso, no soporta la frustración.

No hubo gasolina para el patrullaje y el costo resultó más  oneroso de lo calculado e impactó en el presupuesto negativamente.

Además lo más grave, con el supuesto de que las patrullas eran rentadas y no se tenía el dominio pleno se exigió compartir la información sensible de los sistemas de comunicación con la empresa arrendadora. Un negocio al puro estilo de Genaro García Luna que, la gobernadora y las comadres Tey y Mago, parece que admiran. La información era claro que podía fugarse y ser adquirida por los criminales como aparentemente sucedió porque los miembros del crimen organizado actúan con plena impunidad en la zona urbana norte de Colima.

Solo Griselda Martínez se opuso por las dos razones señaladas: una, por lo oneroso de los costos y porque finalmente nunca se sería propietario de las unidades y, sobre todo, porque la información sensible de la radiocomunicación sería seriamente expuesta y potencialmente al fácil acceso del crimen organizado.

Griselda Martínez tuvo razón.

Tey, Mago e Indi hoy enfrentan un serio fracaso en seguridad pública. Su fracaso es de talla internacional y no han sido capaces de dar una explicación a los medios locales, nacionales e internacionales sobre los porqués de su fracaso.

Y para colmo de los males su amigui, la siempre traidora, –ahora lo están sufriendo en carne propia– Indira Vizcaino, la inútil, las exhibe públicamente echándoles la bolita del fracaso. Textualmente en los Diálogos por la transformación explicó: “Nosotros —dijo—, nunca hemos politizado el tema de la seguridad, al contrario, hemos trabajado de manera superestrecha y coordinada con todos los municipios, pero no debemos perder de vista que la principal responsabilidad de la prevención también es de los municipios y en esa lógica de fortalecimiento a todos los municipios les hemos fortalecido incluso por encima de lo que la ley nos pudiese obligar no solamente con patrullas, sino con armamento, equipamiento, equipo táctico y capacitaciones que nos permitan fortalecer todas las policías, particularmente la policía de la capital”.

En pocas palabras, lo que quiso decir la gobernadora inepta –como ellas– es que,  la culpa es de las presidentas municipales, pues ellas son las responsables de la prevención del delito, son la primera línea, ella solo está para tomarse selfis y repartir tarjetas de los programas federales del Bienestar. 

Como Indi fracasó el problema lo resbala y responsabiliza a sus comadres de Colima y La Villa. Y las señala con su dedo flamígero: son ellas las responsables del fracaso porque no están cumpliendo con sus funciones a pesar de “recibir todo el apoyo del gobierno del estado”, según ella, reitero. 

La verdad es que las tres fracasaron y son incapaces de asumir su responsabilidad, como cualquier adulto, en sus cinco sentidos, lo haría. Son  incapaces de explicar a los ciudadanos en qué fallaron y son incapaces también de rendir cuentas porque no les interesa rendir cuentas son presidentas municipales muy rupestres.

Son política y administrativamente  responsables de lo que está pasando. Ahora quieren salirnos con el cuento que cada cual está en su área de competencia y que cada cual asuma su parte. Cuenteras, y falsarias,  nos resultaron las comadres.

Y los holgazanes 

Los verdaderamente holgazanes y buenos para nada resultaron los regidores de los cabildos de todos los municipios que aceptaron estos  acuerdos de coordinación en materia de Seguridad.

Ni un solo regidor de los principales ayuntamientos de los municipios más grandes (excepto Manzanillo, obviamente) ha levantado la voz para exigir resultados y transparencia en las políticas de seguridad. Estos holgazanes y holgazanas, buenos para nada, principalmente los integrantes de los cabildos de Colima y Villa de Álvarez que, cobran suelto millonarios, han dado la cara. Les importa muy poco las políticas públicas enfocadas en Seguridad. Ellos solo anda pintando banquitas y repartiendo papayas  en las zonas marginadas y les importan muy poco las vidas de los habitantes, a los que supuestamente representan. Los regidores son una verdadera vergüenza. Si tuvieran un poquito de decoro ya habrían renunciado. Son unos buenos para nada, perdón si sirven para algo, para cobrar.

Mientras tanto las tres comadres son unas corruptas porque: no informaron de los pactos secretos que llegaron con el gobierno del estado en materia de Seguridad; qué tan costoso resultó el arredramiento de las patrullas; por qué no fueron capaces de proteger la información sensible que manejan las corporaciones en sus radiocomunicaciones operativas, muchos muertos pudieron haberse evitado, tanto de ciudadanos como de policías. 

En sus conciencias llevarán de por vida estas tres corruptas comadres insensibles que solo buscan el poder y el dinero.

Tey, Mago e Indi son tan distintas, pero tan iguales a la vez, la corrupción y su ineptitud las hermana.

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