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En Colima mueren personas pobres por falta de asistencia médica

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Colima, México, Avanzada (06/02/2023).- Pese a los niveles de calidad de vida que desde hace años suelen presumir las autoridades del estado, en Colima siguen ocurriendo muertes atribuibles a la pobreza, como es el caso de los pacientes que fallecen sin recibir atención médica o por la falta de acceso a un medicamento.

Aunque se desconoce una cifra real, los últimos casos que han trascendido públicamente son las muertes de cuatro personas, tres de ellas precisamente afuera del Hospital Regional Universitario y otra después de no haber recibido la atención adecuada en el centro de salud de Camotlán de Miraflores.

El caso más reciente ocurrió el pasado 2 de febrero, cuando un hombre de 67 años de edad, proveniente de Jalisco, murió afuera del HRU, luego de que dos días antes llegó a ese nosocomio referido por el Centro de Salud de Ayotitlán para ser atendido, pero la tarde del 1 de febrero fue dado de alta y a la madrugada siguiente murió recostado sobre un cartón afuera del hospital.

Según la versión oficial, en la atención recibida, se descartó mediante prueba de laboratorio que fuera positivo a Covid-19 y se le trató una anemia que presentaba y se le dio de alta.

Las versiones del personal del hospital en el lugar indicaron que, luego de no poder regresar a su lugar de origen ni conseguir espacio en un albergue, regresó a buscar un lugar en donde dormir. Pero independientemente de las razones y de si hubo razón o no para su alta médica, la falta de recursos impidió a esta persona regresar a su lugar de origen a la hora en que salió y la ausencia de un albergue en el hospital fueron circunstancias que contribuyeron a su muerte. 

La Secretaría de Salud aseguró que está revisando el expediente del paciente, las condiciones en que fue dado de alta, así como si los protocolos establecidos fueron implementados adecuadamente cuando esta persona fue detectada en las instalaciones; cuando se tengan los resultados de estas revisiones, se informará al respecto.

Sin embargo, la dependencia no informó sobre la carencia de albergue para pacientes y familiares que se encuentren en circunstancias como la sufrida por la víctima.

Por otra parte, causó polémica el hecho ocurrido el pasado 13 de enero, cuando un hombre de 60 años de edad murió como consecuencia de una picadura de alacrán al ingresar del Hospital General de Manzanillo, proveniente del Centro de Salud de Camotlán de Miraflores.

La versión conocida públicamente señaló que la víctima murió porque no se le suministró a tiempo el suero antialacránico en la comunidad referida, por no contarse con ese medicamento en el Centro de Salud.

No obstante, tras el escándalo la Secretaría de Salud aseguró que el Centro de Salud de Camotlán sí cuenta con suero antialacrán y que el paciente sí recibió atención médica y sí le fueron suministrados tres frascos del faboterápico antialacrán.

Señaló que al llegar al Centro de Salud el paciente proveniente de la localidad Llano de la Marina presentaba grado tres de intoxicación, por lo que el personal médico decidió su envío a segundo nivel de atención, pero a su ingreso en el área de urgencias del Hospital General de Manzanillo se le encontró sin signos vitales, a pesar de los esfuerzos realizados por el personal de salud, y se declara su deceso.

En 2018, la SS presumió que en los seis años previos no se había registrado ninguna muerte por picadura de alacrán.

Indicó que “de acuerdo al Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica, en la entidad se presentaron 11 mil 781 intoxicaciones por picadura de alacrán en 2012, 12 mil 115 en 2013, 11 mil 690 en 2014, 11 mil 879 en 2015, 9 mil 189 en 2016 y 12 mil 581 en 2017”. 

Así también, en septiembre de 2020, dos pacientes que padecían covid-19 murieron a las puertas del HRU sin recibir atención médica adecuada.

El primer caso fue el de un hombre de 86 años que esperaba valoración médica y al ingresar a la sala de urgencias no respiratorias sufrió un paro cardiaco y no se le pudo reanimar.

El segundo caso es el de otro hombre de 52 años que al llegar al hospital fue derivado a valoración en la unidad móvil y al dirigirse hacia ella hizo una pausa para sentarse en una escalinata y ahí murió; el personal del hospital se percató de lo ocurrido e intentó reanimarlo sin lograrlo.

En la muerte de estas dos personas se combinaron los factores de las deficiencias en la atención médica del hospital y la imposibilidad económica de las víctimas para trasladarse a otra institución donde pudieron haber sido mejor atendidos.

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