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Coahuila será atisbo del 2024

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Columna

El puercoespín  

México es un país complejo en su inercia cotidiana, por tanto, es mucho más complejo cuando se le pretende transformar.

Las dos elecciones estatales más próximas darán luz y enseñanzas, como todas elecciones, pero además son dos elecciones donde se podrán observar los caminos por donde transitará México y cómo evolucionará la Cuarta Transformación.

El Estado de México por la forma en que se están llevando a cabo los procesos de Morena y la oposición será un parteaguas en la vida política de la entidad.

El PRI cuenta con los siguientes fortalezas: cuenta con una base clientelar muy amplia construida en cerca de un siglo de hegemonía;  también tiene el control de los órganos encargados de las elecciones y el tribunal que las califica; cuenta con una base sólida de políticos formados desde los municipios hasta el gobierno estatal; además las políticas sociales locales. Sus debilidades son: los casi cien años de hegemonía que han generado un malestar social muy fuerte; no cuentan con el respaldo ni los recursos del gobierno federal; la seguridad en el estado contrasta con la seguridad de la Ciudad de México.

Morena cuenta con las siguientes fortalezas: cuenta con el respaldo del Gobierno de México y los programas sociales que desde de la federación se generan; un ánimo creciente de la sociedad por hacer cambios en las estructuras gubernamentales, así lo demuestran la intención del 53 % de los votos para Delfina Gómez; el presidente de la República es una fortaleza como operador político. Sus debilidades son: enfrentar a un aparato electoral muy corrupto y manipulador; los medios nacionales tradicionales que harán campaña a favor de Va por México porque entienden la importancia de conservar al Estado de México y porque éste es clave para la elección presidencial de 2024

En el Estado de México lo más probable es que gane Morena porque el PRI como instituto político nacional va la baja y porque Morena cuenta con cuadros operadores locales muy eficientes como Higinio Martínez y Horacio Duarte que ya han demostrado sus capacidades. De hecho en la primera elección donde contendió Delfina Gómez Álvarez Morena ganó pero el PRI todavía contaba con la presidencia de la República que dejó sentir su peso y su capacidad corruptora.

Morena se impondrá en el Estado de México porque, entre otras cosas, la alianza opositora está prendida con alfileres y el dinero no fluye como antes. Ya no están ni Francisco García Cabeza de Vaca ni Genaro García Luna para inyectarle dinero a la campaña.

Coahuila es el laboratorio

Coahuila tiene básicamente las mismas características del Estado de México pero con las variables de que en Coahuila Morena va por dos carriles y la alianza Va por México está sólidamente integrada.

La peculiaridad que tiene Coahuila es que Morena y sus cuadros locales decidieron abandonar la vacilada de las encuestas y desconocieron al candidato de Mario Delgado, el senador Armando Guadiana que tiene una alianza férrea con los Moreira, es decir, que el senador en términos reales representa al PRI más corrupto y secular.  Armando Guadiana garantiza en Coahuila los intereses de la corrupción más rancia; sin embargo y paradójicamente,  va por la vía de los puros de la Cuarta Transformación, va por Morena y, supuestamente, representa al obradorismo más puro y “radical”.

Colima vivió, en su momento, un escenario similar y terminó eligiendo a una priista rancia y corrupta como lo es Indira Vizcaíno que representa los intereses más corruptos de la nomenclatura local del PRI y los resultados los estamos padeciendo. 

Lo interesante en Coahuila es que Ricardo Mejía Berdeja va por el Partido del Trabajo un partido aliado de la Cuarta Transformación a nivel nacional que ha decidido lanzar su propio candidato, también por cierto con un origen priista, pero más cercano a una práctica transformadora planteada por la 4T con base en la redimición. Y lo más importante, su candidatura tiene peso político especifico en el estado, es decir, que es un candidato competitivo y nada que ver con una candidatura de honor o testimonial.

El enojo del inquilino de Palacio Nacional es que por primera vez la Cuarta Transformación tendrá dos candidatos con posibilidades reales de ganar y donde uno de los posibles ganadores no tendrá la bendición de Andrés Manuel, aun estando él en la presidencia.

La otra novedad es la decisión del Partido del Trabajo de experimentar lanzar un candidato distinto al de Morena.

Si Ricardo Mejía Berdeja logra ganar la elección sería el primer gobernador obradorista sin la bendición de López Obrador y reivindicaría a las regiones que tanto deseamos tener verdaderos candidatos de las localidades, pues hartos estamos de los dedazos y mucho más si éstos provienen del centro.

Me gustó mucho algo que dijo Mejía Berdeja: “Coahuila no es un actor de reparto en la historia nacional, Coahuila no es un plato de segunda mesa, Coahuila no se negocia, Coahuila ha dado grandes hombres como Francisco I. Madero que dio su vida por la Revolución Mexicana.”

Un posible triunfo de Ricardo Mejía sería el rompimiento de las estructuras de Morena y lejos de ser malas noticias serian buenas noticias para el movimiento que quiere transformar al país, pues la dinámica de la sucesión presidencial entraría a moverse bajo otras reglas, distintas a las verticales que hoy se aplican, y  donde ninguna de las actuales corcholatas tendrían nada seguro y se verían, obligadas todas, a hacer política bajo las nuevas reglas del juego, alejadas del beneplácito del inquilino de Palacio.

Lo único seguro en Coahuila es que la alianza Va por México puede ganar ampliamente si el presidente hace campaña a favor de Armando Guadiana, como ya lo está haciendo, que, desde mi punto de vista, es un error en la estrategia política. Hacer campaña desde la presidencia creará confusión en algunos y otros se sentirán ofendidos.

En México los mexicanos queremos democracia y hacia ese rumbo estamos empujando. El pueblo de México es mucha pieza, algo así dice el presidente.

Mario Delgado ya expresó su enojo y que uno de los protagonistas se le salga del guion original demuestra que está perdiendo el control del partido y del proceso sucesorio. Eso es lo que la gente no quiere que haya más titiriteros, así sean de buena fe.

Está tan sacado de onda Mario que declaro públicamente lo siguiente: “Como dice por ahí un sabio: el que muerde la mano que le da de comer, acostumbra lamer la bota del que lo patea. Ese es el papel que va a cumplir Mejía en su supuesta campaña a gobernador. Todas las acusaciones que lance en contra de Morena, de su servidor, del senador Armando Guadiana, pues le está lamiendo las botas a los Moreira que dice combatir y a Riquelme. Ya se convirtió en una pieza del ‘Moreirato’”.

Las expresiones insultantes de Moreno Delgado solo reflejan el tamaño de la frustración de quien considera que todo lo controla pero que de repente descubre que no es así.

Mario Delgado y Morena no tienen de otra. Tienen que hacer política de lo contrario perderán el control de la sucesión presidencial.

Definitivamente Coahuila será el laboratorio de lo que viene para el 2024.

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