El tema de la semana ha sido, sin duda, el caso del supuesto plagio a la tesis de titulación como abogada, de una ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Mucho se ha escrito en columnas de analistas por la publicación que se hizo de dos tesis similares, una registrada en 1986 y la otra un año después, así como por las declaraciones de la misma ministra que, incluso, ha presentado ya denuncia por el supuesto plagio ante las instancias legales, aun cuando ella no registró el documento primero ; un periódico español ha indagado más llegando así al elemento común del caso que es la asesora de tesis y finalmente, el mismo Presidente López Obrador ha manifestado su respaldo a Yasmín Esquivel, aduciendo que se le ataca porque es una ministra que ha apoyado a su gobierno, “en sus incursiones ante el Poder Judicial”.
Al anterior coctel habría que agregar que Yasmín Esquivel Mossa quiere ser Presidenta de la SCJN y que la denuncia del hecho que podría ser un delito, se ha dado a prácticamente dos semanas del relevo en la corte, por lo que el primer mandatario está urgiendo a la UNAM a que antes del día primero del año nuevo se resuelva esta denuncia. Por otro lado, se ha señalado en los medios de la aparición de otras dos tesis posteriores con reiteradas similitudes a la primera, entregada a las instancias universitarias en 1986, y todas supervisadas por la misma asesora de tesis, la académica Martha Rodríguez.
Por tratarse de una integrante del máximo tribunal de nuestro país propuesta por el actual gobierno, el interés despertado ha sido mayúsculo y aun cuando la jurista cuestionada ha publicado cartas de sus asesores de tesis, tanto de la licenciatura como del posterior doctorado, éstas no han desvirtuado la duda en la enorme similitud de los textos de 1986 y 1987. Dice un analista que las maromas de la ministra son algo habitual en ella, como cuando usó sus influencias para tramitar una matrícula consular y poder vacunarse en Texas, cuando recién iniciaba la vacunación contra el covid-19, que aún no teníamos en México.
Sarmiento es también muy directo, pues en sus columnas expresa que “Esquivel ha sido acusada de plagiar su tesis de licenciatura de 1987. La comparación de la tesis con la de otro pasante, Edgar Ulises Báez Gutiérrez, que presentó la suya un año antes, sugiere no un simple plagio sino una abierta copia”, y detalla una serie de inconsistencias y de acciones ilógicas en torno a sus argumentos de defensa. No obstante, el columnista reconoce que debemos respetar el derecho a la presunción de inocencia, aun cuando la misma ministra no lo hizo así pues validó la prisión preventiva oficiosa, que busca castigar a los acusados antes de haber sido juzgados. Sarmiento es contundente y creo que tiene razón cuando dice que la función de los ministros no es ser consecuentes con el gobierno, ni estar de acuerdo con un proyecto político.
Hasta el analista Jorge Zepeda, en una exposición muy objetiva, porque siempre que señala algo incorrecto del régimen lo hace con un cuidado envidiable y ponderando por igual tanto el lado bueno como el malo de lo que se cuestiona, señala en este caso que la acusación es grave y la evidencia es categórica y coincide con Sarmiento en que no es solo algunas páginas “copiadas” de las que se haya olvidado informar la procedencia, sino que “ la acusación entraña que alguien se tituló con la tesis desarrollado por otro”.
Zepeda también evoca la presunción de inocencia y dice que la actitud del Presidente López Obrador en este caso es acertada en un aspecto y desacertada en otro. Es decir, coincide con el primer mandatario en cuanto al contexto político y las posibles intenciones de influir en las aspiraciones de la ministra, pero no se cierra a reconocer que no debe minimizarse la posible culpa ni considerarla apenas una “anomalía”, como dijo el presidente. Y cierra su columna de este día con una frase contundente: “Nadie debe ser crucificado solo porque convenga a determinados intereses políticos, pero también es cierto que nadie deber ser eximido de culpas simplemente porque se asume que milita en la ”buena causa””, con la que coincido plenamente.
Ahora, no solo las instancias universitarias tendrán que resolver sobre el posible plagio cometido por una ministra cuando apenas era estudiante. El consultor en derecho anticorrupción Miguel Alfonso Meza, ha presentado ante la propia Suprema Corte de Justicia de la Nación una denuncia de responsabilidad administrativa en contra de la Ministra Yasmín Esquivel, aduciendo que esta funcionaria viola los principios de la ley orgánica de ese poder, por lo que solicita que la Unidad General de Investigación de Responsabilidades Administrativas de la Corte, realice la investigación procedente.
Me temo que, aún con la exigencia del Ejecutivo Federal, este asunto no se resolverá en lo que resta del año. Y sin duda, esta circunstancia pesará en el momento de nombrar al nuevo presidente de la SCJN.