Columna
El puercoespín
En Perú las cosas no durarán. Los poderes fácticos asumieron el poder en Perú y su marioneta tiene un enorme parecido a la puesta en escena en Bolivia. Janine Áñez parece haber salido de la cárcel boliviana y haberse instalado en Perú, ahora con el nombre de Dina Boluarte.
Estos momentos hacen venir a mi memoria los recuerdos el 2006 cuando los diputados plurinominales y de mayoría del PRD se negaron a renunciar a sus curules y, a pesar del fraude brutal, alegando que ellos habían ganado esas posiciones por méritos propios, cosa palmariamente falsa. Incluso Ruth Zavaleta llegó a presidir la sesión del Congreso de la Unión –en el primer informe de Calderón– haciendo maromas para justificar lo injustificable, reconocer la ilegal investidura de Felipe Calderón.
Los diputados de la LXII Legislatura (2012-2015) entre los que se encontraba Fernando Belanzuarán Méndez y donde también participó Ruth Zavaleta tomaron sus curules a pesar del fraude contra Andrés Manuel López Obrado y con ello legitimaron a Peña Nieto, a pesar del escandaloso gastó que sobrepaso, por mucho, lo establecido en la ley a través del llamado Monex Gate.
Ruth Zavaleta y Fernando Belanzuarán terminaron militando y promoviendo los movimientos de derecha negando sus orígenes y sus posturas progresistas cambiándolas por posiciones conservadoras.
Estos dos sujetos son dos ejemplos paradigmáticos de cómo lo diputados, lejos de representar las posturas de un programa y principios, sus actos se ven regidos por sus intereses personales y de común acuerdo con las mafias de políticos que llegan a los puestos de elección popular y se desligan de sus electores, a quienes deben su puesto, y se ponen a trabajar a favor de los poderes fácticos.
Los diputados en México como en el Perú terminan cobrando sus jugosos sueldos y trabajando para hacer negocios privados, a favor de los poderes fácticos y los ciudadanos son dejados en el olvido.
En Perú el Poder Legislativo es desaprobado por el 82 % de los ciudadanos. Apenas el 17 % de los peruanos aprueban la gestión del presidente del Congreso peruano. Es decir que andan en la calle de la amargura. El 83 % de los ciudadanos rechaza el trabajo del presidente del Congreso, según la encuestadora Ipsos. De facto el Congreso peruano no representa a nadie los diputados son una mafia de vividores haciendo negocios y apoyando a los más ricos del país. Son un Poder público que carece de legitimidad.
Un Congreso como el peruano, sin prestigio, se dedicó a acosar a un presidente legítimamente electo por los ciudadanos peruanos y terminó por destituirlo. Es evidente que el presidente Pedro Castillo era un obstáculo para sus negocios, los negocios de la mafia política.
En México algunos académicos celebran los actos de este Congreso porque en el fondo están apoyando las posturas autoritarias, clasistas y racistas que están impidiendo que gente forjada de abajo llegue a controlar el poder público. No lo toleran. No lo pueden concebir.
En México cuando se dio la discusión de la Reforma Eléctrica el cínico de Santiago Creel Miranda, en el colmo de los absurdos, pidió que la gente dejara de presionar a los legisladores. Vaya despropósito. Los legisladores se deben por definición a la gente, a sus votantes. El cínico de Creel solo demostró, con esa expresión, que la gente les importa un bledo y ellos están allí para defender los intereses de las grandes empresas.
Ruth Zavaleta y Fernando Belanzuarán son dos ejemplos de cómo se comportan los diputados que solo buscan la curul, la dieta muy elevada y la búsqueda de negocios para ellos enriquecerse. Representar al pueblo es la gran mentira que nos venden, para ellos poder actuar en nombre los ciudadanos y abusar del poder, como lo acaban de hacer los diputados peruanos que no representan a nadie.
Esto tipos solo sirven para destruir a los países como lo están haciendo en Perú. Los ricos peruanos están de manteles largos porque sus deseos se están cumpliendo, pero no son tiempos de zopilotes la democracia retornará a Perú porque las sociedades están evolucionando y están más informadas y más activas políticamente hablando.
Perú superará pronto esta farsa que ya vimos en Bolivia.
En México ponerse las pilas
El presidente en una reciente Mañanera reconoció que el haber propuesto a Lilly Téllez y a Germán Martínez como legisladores y haber sufrido sus traiciones fue responsabilidad de él. Que bueno que el presidente reconoció estos errores, pues pone en vía de rectificar más malas decisiones que se han tomado en la elección de candidatos a las gubernaturas de los estados. Baja California, Tlaxcala, Guerrero y Colima, entre otros, Morena propuso candidatas que están haciendo gobiernos, en algunos estados parcial, y en Colima en forma total, políticas completamente en contra de los principios y el programa de la Cuarta Transformación. Ojalá, más temprano que tarde, rectifiquen en estos gobiernos estatales porque la corrupción, la impunidad y la ineptitud son las constantes en estos gobiernos que están provocando desencanto entre la base social que apoya a Morena.
El proyecto se está poniendo en riesgo por estas malas decisiones.
Morena debe profundizar las transformaciones y en Colima, por ejemplo, iniciarla porque la gober, la inútil, está haciendo pedazos un proyecto histórico que es la gran esperanza de México.
Profundizar el cambio alejaría las aspiraciones golpistas de una minoría rabiosa, que cada día es más violenta verbalmente, pero que puede pasar de su violencia verbal hacia estadios superiores de violencia física e instrumentar tácticas golpistas que conduzcan a México hacia un descarrilamiento del Gobierno de México para ellos tomar nuevamente las riendas y regresar a la senda de la corrupción y la impunidad, el riesgo está allí tras de la puerta.
Una marioneta en el gobierno de Perú es una vergüenza para toda América Latina. Es un anacronismo que debe irse y Perú regresar a la normalidad democrática.