Pronto comenzará la discusión para conformar el próximo presupuesto de egresos del Estado de Colima. Dicho proceso es de suma relevancia para la entidad debido a que dicho documento contendrá el destino de los recursos públicos. Además, el tema de las finanzas públicas ha adquirido relevancia estos últimos días debido a la autorización, por parte del Poder Legislativo local, de endeudamiento tanto para municipios como para el gobierno del estado. El objetivo de este texto es brindar un panorama general sobre la trayectoria de las finanzas públicas estatales en los últimos años.
En términos de obligaciones de gasto y de transferencias a poderes y órganos autónomos, el gasto de deuda pública y pensiones y jubilaciones es el que ha presentado mayor incremento. En 2021, los conceptos de transferencias “a poderes”, “órganos autónomos y electorales”, “pensiones y jubilaciones”, “recursos asignados a municipios” y “deuda pública” representaron conjuntamente casi 30 % del presupuesto total. De ellos, los que más han crecido en dicha proporción es el de pensiones y jubilaciones y el de deuda pública, al pasar el primero de representar 1.90 % en el 2000 a 5.95 % en 2021, y el de deuda pública de 2.15 % a 7.27 % durante el mismo periodo, lo que implica un cambio porcentual de más de 200 % en cada rubro. Así, mientras mayor sea la proporción de gasto destinado a obligaciones específicas, menor margen de maniobra tendrá el gobierno estatal para manejar recursos “libremente” y destinarlos a políticas públicas que atiendan problemas y necesidades sociales presentes.
Por otro lado, la trayectoria del gasto muestra el debilitamiento de la administración pública en rubros que inciden en sus capacidades. El gasto en servicios personales (nómina) representó en 2021 la proporción más baja del presupuesto desde el año 2000, al representar 9.50 % del presupuesto total. Incluso, al comparar la evolución de la proporción del presupuesto destinado a pensiones y jubilaciones más deuda pública este ya supera al de servicios personales. Así, en 2021 el presupuesto en servicios personales representó 9.50 %, mientras que el de deuda pública y pensiones y jubilaciones fue en conjunto de 13.22 %. Dicha distribución y evolución del gasto va en detrimento de las capacidades de la administración pública y muestra una tendencia que a futuro presionará en mayor medida las finanzas públicas estatales.
De igual manera, resulta preocupante la severa caída en la proporción del presupuesto destinado a inversión pública. Mientras que en 2012 este alcanzó su pico más alto al representar más de 10 % del presupuesto, en 2021 registró la proporción más baja al colocarse en 1.40 %. Dicha situación afecta el desarrollo y crecimiento económico de la entidad.
Indudablemente, la atención de los problemas presentes y futuros de las finanzas públicas estatales requiere de diagnósticos y acciones tanto sobre los ingresos como de los egresos. Ello implica hacerse cargo también de los impactos de ciertas medidas (como los recortes de austeridad actualmente realizados) sobre las capacidades de la administración pública y las condiciones laborales de las y los servidores públicos. Por el lado del gasto es preciso partir de programas y políticas públicas cuyo diseño sea plausible para atender las causas de los problemas públicos y de combatir la discrecionalidad con mayor transparencia y rendición de cuentas.