En julio de 2017 nació el Sistema Anticorrupción del Estado de Colima. Es una verdadera pena que a solo 5 años de distancia, hoy se diga en un medio de circulación estatal que “es inoperante y carece de una estructura robusta que encare los excesos de la cúpula gubernamental”.
Hay que recordar que Colima fue de los primeros estados en contar con la ley que creaba el sistema estatal, a semejanza del modelo nacional que había sido creado apenas un año antes. Fue la Quincuagésima Octava legislatura la encargada de darle vida a este esquema que prometía frenar y combatir la corrupción; sin embargo, en la comisión de selección que validó los perfiles de los primeros integrantes, se colaron personajes de dudosa imparcialidad para elegir de forma independiente al gobierno en turno, por ello ahora señala el medio en comento que: “…adoleció desde el principio de enormes vacíos y reprodujo las mismas prácticas que debía inhibir y erradicar”.
Es una pena leer estas afirmaciones, aunque no dudamos de su acierto. Pero aquí estuvieron involucrados muchos ciudadanos colimenses, algunos que incluso presidieron el Comité Coordinador y a quienes conozco personalmente como personas honestas y probas, y por ello sería importante que hablaran y explicaran por qué no pudo consolidarse el sistema y cumplir con su cometido constitucional, a qué retos se enfrentaron en el año de presidir ese comité y cómo podía haberse evitado la situación en la que parece está hoy este instrumento ciudadanizado.
Al Sistema Estatal Anticorrupción del estado lo componen dos comités: el Comité Coordinador, que es el órgano rector y el Comité de Participación Ciudadana, cuya función es servir de vínculo con la sociedad y ejercer atribuciones de opinión y de recomendación técnica al interior del sistema. Por ello, creo que todos los consejeros le deben una explicación a la sociedad colimense, a la que no voltearon a ver en su momento y a quien no supieron involucrar para fortalecer sus funciones de prevenir, investigar y en todo caso, sancionar al personal público que resultare responsable de conductas tachables en materia de corrupción, además de fortalecer la transparencia en el uso de los recursos gubernamentales.
Pero si los consejeros pueden ser cuestionados, más cuestionables son las dependencias que por ley forman parte del sistema, es decir los titulares de: el Órgano Superior de Auditoria y Fiscalización (Osafig), el Fiscal Anticorrupción, el Tribunal de Justicia Administrativa, la Contraloría General del Estado, el Supremo Tribunal de Justicia del Estado y el Instituto de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Protección de Datos del Estado, todos integrantes del comité coordinador que era presidido por un integrante del comité de participación ciudadana.
Una primera pregunta sería cuántos mecanismos de coordinación establecieron entre el sistema y los órganos de combate a la corrupción en el estado y en los municipios. No menos importante sería saber también cuánta coordinación se dio con el sistema nacional y con los sistemas estatales de otras entidades del país, o cuáles fueron las bases mínimas definidas para la prevención de hechos de corrupción y faltas administrativas, así como que tanto se coordinaron como comité coordinador para generar políticas públicas en materia de prevención, detección, control, sanción, disuasión y combate a la corrupción.
En el periódico donde se publicó la nota sobre la inoperancia del Sistema Anticorrupción del Estado de Colima sugieren que la gobernadora proponga e impulse los cambios necesarios para vigorizar el sistema, pero yo creo que no será desde el gobierno que esto sea posible mientras la ciudadanía no lo haga suyo, no lo sienta como un instrumento puesto en sus manos para inhibir la corrupción de los gobiernos y asuma la responsabilidad de integrar y presidir ese sistema, ejerciendo a plenitud las facultades conferidas y promoviendo las reformas pertinentes para mejorarlo, en alianza con el Congreso del Estado.
A la gobernadora le queda asignar los presupuestos necesarios para que la coordinación se logre con los resultados por todos esperados.