Columna
El puercoespín
La derecha conservadora se sentirá terriblemente derrotada por la inauguración del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, que es más conocido por sus siglas Aifa. Con la inauguración se concretará una obra de infraestructura que la derecha no pudo hacer en décadas por su desmedida ambiciones concentrada en apropiarse de los bienes públicos para su enriquecimiento personal.
El Aifa es el principio de una cadena de éxitos que significarán las próximas inauguraciones de la refinería Dos Bocas, el Tren Maya y el Tren Transístmico. Es decir, que estamos hablando de un conjunto de obras de infraestructura que vendrán a impulsar el desarrollo nacional y, particularmente, la región del sureste mexicano
La derecha muy estúpidamente le apostó al fracaso del gobierno de López Obrador y muy temprano, es decir, desde los tiempos finales de campaña presidencial cuando se observaba el inminente triunfo de Amlo. Desde cómicos metidos a analistas políticos como Chumel Torres, pasando por comentócratas ideologizados como Pascal Beltrán del Rio, intelectuales decadentes como Enrique Krauze y todos sus seguidores pronosticaron que el aeropuerto no sería construido en el tiempo record en que se construyó (dos y medio años). Usaron mentiras, datos aéreos falsos, y sesudos análisis económicos para demostrar por qué se había cometido un error al haber cerrado el aeropuerto de Texcoco.
Todo se les vino abajo, hasta el futuro.
La derecha le apostó al fracaso de la 4T y terminaron fracasando ellos como oraculistas, periodistas, y sobre todo, como políticos. Se creyeron sus propias mentiras y ya no encuentran como desacreditar una obra hecha que terminará por consolidar la economía nacional.
El 21 de marzo quedará en la memoria de la derecha como el principio de las obras de infraestructura que ellos no controlan. Estamos entrando plenamente en la era de la Cuarta Transformación por la vía de las obras no solo de las palabras. La transformación inició redireccionando el presupuesto para crear toda una política de bienestar social que tiene a la derecha al borde del suicidio y, en este 2022, estamos entrando en la ola de las grandes obras de infraestructura que convertirán a México en otro país.
En la inauguración del nuevo aeropuerto se encontraran el gobierno de la Cuarta Transformación y la derecha moralmente derrotada. El Gobierno de México hará presencia para inaugurar la obra del México que viene. La derecha moralmente derrotada hará sentir su presencia con su ausencia y su vocación suicida. El aeropuerto, en concreto, significa su derrota polítca y sabe que gravitará sobre la consulta próxima de revocación de mandato. En síntesis, la inauguración del aeropuerto es el inicio de un tour político de Lopez Obrador que proyecta una nueva campaña a la presidencia con la variable de que ahora está haciendo realidad las promesas de campaña. La derecha, sin proponérselo, por mala estrategia y por pésima operación política fue quien le pavimento la carretera de este tour político que consolida a Amlo y pulveriza a la derecha que eligió ser una comparsa y no una comparsa cualquiera sino que se vistieron de payasos y arlequines sin guion ni parlamento coherente sino expresando un verdadero galimatías autoinsultante.
Su expresión institucional más patética son Lorenzo Córdova y Ciro Murayama que no entienden que ellos son la principal amenaza para la democracia, papel que les hizo jugar el presidente, y ellos nunca entendieron hacia donde los condujo.
El Aifa es el despegue de una nueva generación política y es el hundimiento –con todo su odio– de una derecha borracha de irracionalidad e incapaz de crear un proyecto político.
Unos viajan para arriba, otros, cavan su tumba política.
El Aifa se convertirá en un icono de la nueva infraestructura nacional. Las pensiones a los adultos mayores son el ícono de la política del bienestar social; el Aifa es el emblema de la infraestructura de un Estado fuerte que los neoliberales debilitaron e intentaron desaparecer para nutrir a una clase social ratera, abusiva e insensible.
Por cierto el Gobierno de México solo tiene en su agenda la pacificación de México. Es un pendiente que molesta y empaña todo el contexto.