La columna
El puercoespín
Nadie hubiera imaginado, hace apenas dos años, que la derecha en México con el afán de destruir un gobierno que, se reivindica de izquierda y con profundo sentido social, llegaría a los extremos de tomar como programa la defensa de la corrupción. Así, sin eufemismos, y lo más grave, que existiera gente dispuesta a defender la corrupción y el abuso como banderas políticas y derechos legítimos.
Robar, abusar e imponer Va por México, abiertamente, lo demanda y lo exige. La restauración de la corrupción es su objetivo.
Los dueños de los medios más grandes del país que ostentan el poder económico les ha dado por reivindicar la mentira, la difamación y la calumnia como métodos de hacer periodismo y formas de hacer política.
Estamos viviendo tiempos de cambio y, aparentemente todo está revuelto, pero no es así, la verdad y la mentira, a pesar de ser difíciles de discernir entre una cosa u otra, los seres humanos tenemos la suficiente capacidad de discernir entre una cosa y otra, muchas veces se confunden, pero al final la verdad termina distanciándose de la mentira.
El manejo perverso de la información por parte de los medios como El Reforma, El Universal, Televisa y TV Azteca más temprano que tarde terminan por ser descubiertos y puestos en su lugar. Esto sucede con mucha velocidad.
Hoy estamos viviendo un juego perverso de un corrupto creador de montajes como lo es Carlos Loret de Mola que se presenta como un periodista víctima del poder, pero en realidad es un político y más precisamente el rostro nuevo de los dueños del dinero en México. No es periodista es un político vestido de periodista porque sus anteriores personeros han fracasado: los partidos políticos, los intelectuales, las feministas violentas, los membretes a manera de sociedad civil, entre otros, han fracasado.
Me llama profunda la atención que quienes están a favor o en contra del mal llamado periodista ven en el fondo del problema un debate acerca de la libertad de expresión, o más precisamente, ven la libertad de expresión amenazada. Yo sostengo que eso está profundamente alejado de la realidad. En el fondo el debate es la lucha por el poder político entre la sociedad y los dueños del dinero que encontraron en el sinvergüenza sujeto al cínico perfecto, el que está dispuesto a decir lo peor para provocar la confusión y la duda para terminar sembrando confusión, su objetivo no es ganar un debate, pues no construye ni presenta argumentos, los suyo es la confusión y hacer realidad la polarización que lanzaron como mito y pretenden hacerla realidad.
Yo veo en Loret de Mola el frente de los comunicadores del narco que están dispuestos a todo con tal de ofender y disminuir la unidad de la sociedad mexicana.
Todo el país está bajo la metralla del narco porque los gobiernos municipales, estatales y gran parte del gobierno federal (pues muchos mandos medios y superiores permanecen) siguen coludidos con los cárteles más importantes del país: el de Sinaloa, Santa Rosa de Lima, Del Golfo y el Cártel Jalisco Nueva Generación.
No olvidemos que los estados de Tamaulipas, Guanajuato, Zacatecas, Jalisco, Coahuila, Nuevo León, entre otros, apenas hace unos meses todavía conformaban la Alianza Federalista y su postura política hizo florecer y operar impunemente a estos cárteles. La violencia, homicidios, secuestros y tráfico de drogas florecían y florecen alentados por la impunidad que otorgan estos políticos.
Carlos Loreta de Mola es el último baluarte de la derecha para difamar, calumniar, ofender y generar confusión.
No tiene ninguna empresa productiva y gana 35 millones de pesos al año. Qué trabajo periodístico tiene tanta importancia comercial que valga 35 millones de pesos anuales.
Es lamentable que personas honestas que ejercen el periodismo ponen a la altura de Julián Assange a Carlos Loret de Mola cuando son dos personas antagónicas: Julián representa lo mejor de la humanidad y Loret de Mola es el símbolo del “periodismo” aliado al narcotráfico mexicano.
No perdamos de vista que Carlos Loret de Mola fue el creador de los montajes bajo las órdenes de Genaro García Luna que está siendo procesado por narcotráfico en los Estados Unidos. Sus cómplices también están presos y bajo proceso.
Dicen, todos somos Carlos Loret. Lo dicen gente de la talla de Vicente Fox, Enrique Krauze y Felipe Calderón. Y tienen razón, todos son narcos. También los medios apoyan al narco, los hay los que apoyan veladamente y otras en forma cínica.
Increíblemente muchos periodistas le están dando cartas de legitimidad al narcotráfico.
Los trabajos de Carlos Loret de Mola definitivamente son exitosos, pues el narco ya tomó cartas de legitimidad en la disputa política del país.
La oposición ya tiene en su agenta abierta más puntos programáticos: empezó con legitimar la corrupción y el abuso; continuó con la reivindicación de la mentira como formas de hacer periodismo y; su ultimo éxitos –y vaya que es grande– logró colocar la reivindicación del narcotráfico como una actividad legitima, solo falta que la hagan legal, pero eso será solo si retornan al poder. Y para eso el pueblo de México es quien decide si vuelven.
Todos somos Loreta; todos somos narcos.