Colima, México, Avanzada (20/04/2020).- El Estado de Colima enfrentará el incremento de contagios por COVID-19 con un sistema de salud en agonía desde hace por lo menos cinco años, y que requiere con urgencia, una inversión de 500 millones de pesos para solventar las necesidades elementales.
La falta de insumos médicos básicos, como guantes, gasas, material de laboratorio para la realización de análisis, medicamentos, sondas, instrumental para cirugía y hasta el abandono en el mantenimiento en los hospitales, lo que llevó a una contaminación por agua negras de la sala de terapia intensiva del Hospital Regional Universitario, ha sido una queja constante de los trabajadores de la salud, desde hace por lo menos un lustro y a pesar de ello, las soluciones a la problemática han sido prácticamente nulas.
El pasado 18 de marzo, cuando el gobernador, Ignacio Peralta Sánchez decretó la emergencia sanitaria para Colima, el presidente de la comisión de Salud en el Congreso local, Guillermo Toscano Reyes advirtió del boquete financiero que tiene el sistema de salud en la entidad y puso duda que la entidad tenga el recurso suficiente para atender la emergencia por el Coronavirus.
Indicó que el sistema de salud local tiene deficiencias económicas que le han impedido cumplir con la adecuada atención para los pacientes que acuden regularmente a la atención y explicó que “el talón de Aquiles” de la administración estatal es precisamente este rubro.
El legislador manifestó que el problema que aqueja a Colima no es sólo por la falta de medicamentos, también por la necesidad de contar con los suficientes recursos económicos para resolver los problemas que se han detectado como la falta de instrumental médico o equipo necesario para los trabajadores de salud.
Recordó que la entidad necesita 500 millones de pesos para tratar de equilibrar el problema que se detectó en la Secretaría de Salud y el cual viene desde hace varios años.
Por su parte, la legisladora, Blanca Livier Rodríguez denunció la falta de insumos de los enfermeros, los trabajadores de cocina, lavandería, limpieza y médicos de los diferentes hospitales de la entidad y puntualizó que en los recorridos que hizo por los diferentes nosocomios, la queja por la escases de insumos era una constante, pues prácticamente están enfrentado el virus, sin la protección necesaria que se requiere.
PROBLEMA AÑEJO.
A pesar de los señalamientos por corrupción que enfrentó durante su administración, y el déficit de 500 millones de pesos que enfrenta la secretaria de Salud, Agustín Lara Esqueda, quien fue titular de esa dependencia en el sexenio de Mario Anguiano Moreno, no tiene ningún proceso en su contra.
El 17 de abril de 2017, el entonces secretario de Salud en Colima en el gobierno de Ignacio Peralta, Federico Villaseñor Ruíz señaló que la dependencia a su cargo debía 160 millones de pesos a proveedores heredados del gobierno anterior.
Además, indicó que el Hospital Regional Universitario prácticamente fue abandonado, por lo que era necesario invertir recursos económicos para la rehabilitación de este nosocomio.
El entonces secretario de Salud, Federico Villaseñor indicó que se detectaron varios puntos en los que era urgente una intervención necesaria para atender el sector salud en Colima, sin embargo, hasta la fecha dicha intervención no se ha tenido.
Antes, en marzo de 2016, el entonces secretario de Salud, Carlos Salazar Silva –quien renunció a su cargo en febrero de 2017- sentenció que la dependencia tenía un déficit superior a los 500 millones de pesos debido a que no se pagó a proveedores, al SAT, ni al Fovissste, durante el sexenio pasado, es decir, cuando estuvo al frente de la dependencia Agustín Lara Esqueda.
Pese a los señalamientos de presuntos malos manejos, hasta la fecha el responsable de la secretaria de Salud en el sexenio pasado, Agustín Lara Esqueda no tiene ninguna investigación en su contra.
ABUNDAN LAS QUEJAS.
El pasado 24 de marzo, un grupo de médicos, enfermeros, y administrativos del Hospital General de Tecomán protestó por las condiciones deficientes con las que trabajan y advirtió que en ese nosocomio sólo hay un ventilador para atender a los pacientes con insuficiencia respiratoria que se presenten por el COVID-19 o cualquier otra enfermedad.
Incluso, la médico, Guadalupe Vidales Ordaz señaló que la situación es tan complicada que dicho ventilador está siendo utilizando actualmente por un paciente que tiene una enfermedad que le causa problemas respiratorios.
Dos días después, el 26 de marzo, el personal administrativo y médico de la clínica del ISSSTE en la capital del estado, se unió a los reclamos por falta de material básico para atender los casos confirmados por COVID-19.
En su protesta, señaló que no cuentan con jabón, cloro, y geles desinfectantes; tampoco con filtros, ni mascarillas que permitan proteger a este personal de un posible contagio.
También protestaron los médicos y enfermos, tanto titulares como los suplentes del Hospital Regional Universitario (HRU) por la falta de guantes, cubrebocas y batas.
LA INFRAESTRUCTURA DE SALUD PARA ATENDER LA EMERGENCIA EN COLIMA.
Para atender la emergencia por el Coronavirus el Sector Salud en Colima, tanto público como privado, cuenta con sólo 29 camas dentro de las áreas de cuidados intensivos y sólo 92 ventiladores de los cuales, 58 están en funcionamiento y el resto en mantenimiento.
Los datos anteriores fueron proporcionados por el epidemiólogo de la Secretaría de Salud en el Estado, Rodolfo Flores García durante la trasmisión especial que realizó la Secretaría de Salud para informar sobre la situación del coronavirus en la entidad el pasado 25 de marzo.
Durante su participación, el médico refirió que en total, tanto en hospitales públicos y privados, en Colima existen 694 camas disponibles, la mayoría de ellas se concentran en el Instituto Mexicano del Seguro Social y la Secretaría de Salud del Estado, quienes suman un total de 516 camas; el resto se divide entre los hospitales privados, el ISSSTE y la SEMAR.
Además, hay 29 camas para atender a los pacientes que puedan presentar una sintomatología grave por el COVID-19, de las cuales, 12 están en el IMSS, 7 en la secretaría de Salud y 3 en el ISSSTE, el resto, en hospitales privados y la Secretaría de Marina.
De igual forma, el epidemiólogo indicó que los 92 ventiladores con los que cuenta la Secretaría de Salud para atender los casos de insuficiencia respiratoria sólo están funcionando 58, mientras que el resto se encuentra en mantenimiento.