Avanzada (09/02/2026).— Cuba enfrenta una crisis energética que ya impacta de manera directa a la aviación comercial internacional, luego de que el gobierno notificó formalmente a aerolíneas extranjeras que, a partir del 10 de febrero, no podrá garantizar el suministro de combustible Jet A-1 en sus principales aeropuertos hasta, al menos, el 11 de marzo.
El aviso fue emitido mediante un NOTAM (Notice to Air Missions), en el que se advierte que el combustible para aviación no estará disponible en terminales clave como el Aeropuerto Internacional José Martí, en La Habana; Juan Gualberto Gómez, en Varadero; así como en Santa Clara, Holguín, Cayo Coco y otras ciudades con alta actividad turística. La medida coloca en una situación crítica la operación de vuelos internacionales hacia y desde la isla.
La reacción de las aerolíneas no se hizo esperar. Air Canada suspendió sus vuelos regulares a Cuba y comenzó a operar vuelos “ferry”, es decir, aeronaves sin pasajeros que viajan únicamente para recoger a turistas canadienses que se encontraban en la isla. Se estima que alrededor de 3,000 viajeros podrían verse afectados por esta decisión. Por su parte, compañías europeas como Iberia y Air Europa mantienen sus frecuencias, pero han incorporado escalas técnicas en Punta Cana o Santo Domingo para repostar combustible antes de regresar a España. Otras aerolíneas de América Latina y Estados Unidos analizan aplicar la técnica conocida como “tankering”, que consiste en cargar combustible adicional desde el país de origen para evitar abastecerse en territorio cubano.
Especialistas del sector advierten que la situación podría afectar cientos de vuelos semanales si la restricción se prolonga, con consecuencias directas para el turismo, uno de los principales motores económicos de la isla.
La escasez de combustible responde a una combinación de factores externos e internos. Entre ellos destacan el endurecimiento de sanciones por parte de Estados Unidos, la reducción de envíos de petróleo desde Venezuela y la suspensión de suministros regulares desde México, así como la falta de divisas que limita la capacidad de Cuba para adquirir combustible en el mercado internacional a precios abiertos.
La crisis aérea se suma a un escenario energético complejo dentro del país, caracterizado por apagones programados, restricciones en el suministro y medidas de ahorro en distintos sectores productivos. Analistas consideran que se trata de la situación más delicada en materia energética desde el llamado “Periodo Especial” de la década de 1990, lo que plantea un desafío significativo para la estabilidad económica y la industria turística en los próximos meses.