Avanzada (06/02/2026).- La fotógrafa Diana Caballero Alvarado pone a su consideración El paraíso de las abejas solitarias, desierto de Sonora, México, un “libro inquieto” que combina fotografía, poesía y divulgación científica para visibilizar la riqueza biológica del desierto más diverso de Norteamérica y el papel crucial de las abejas nativas.
Caballero explica que el desierto de Sonora —territorio compartido entre Sonora, Baja California, Baja California Sur, Arizona y California— es el desierto con mayor diversidad de plantas en América del Norte. “Uno pensaría que el desierto no tiene vida, pero hay demasiada vida. Las plantas están esperando las condiciones adecuadas para emerger; dependen del agua. Si hubo lluvias en los periodos necesarios, el desierto se transforma en un paisaje lleno de colores”, señaló.
Ese estallido de vida atrae a una vasta cadena biológica, entre ella, las abejas. En el mundo se han registrado más de 21 mil especies y en México más de 2 mil 100, lo que revela la magnitud de este grupo de insectos, principales polinizadores de la naturaleza. “Son embajadoras y mensajeras de las plantas”, afirmó la fotógrafa.
El proyecto tomó forma tras 18 meses de residencia en Puerto Peñasco, Sonora, donde realizó el registro fotográfico de distintas especies de abejas nativas. Posteriormente, el proceso editorial se extendió por otro año y medio. En total, casi cuatro años de trabajo que incluyeron investigación, observación en campo y colaboración con especialistas como el taxónomo Diego de Pedro y Raúl Puente, cuyos estudios han contribuido a ampliar el conocimiento sobre las abejas del lado mexicano del desierto.
Caballero subrayó que, a diferencia de Estados Unidos, en México existe menor apoyo a la investigación científica en estos territorios, además de condiciones de inseguridad que dificultan el trabajo de campo. “Hay muchísimo que documentar de este lado, pero se ha documentado poco”, lamentó.
El resultado es un “libro inquieto”: un conjunto de láminas independientes que funcionan como grandes postales. Cada pieza contiene la fotografía de una especie, información científica —como quién describió la abeja y la planta asociada, el sitio de registro— y fragmentos poéticos escritos por la propia autora a partir de su experiencia de observación. El formato permite reorganizar las páginas y montar exposiciones portátiles en espacios públicos con apenas un hilo y pinzas, acercando el conocimiento a niñas, niños, jóvenes y adultos.
La obra ya ha sido presentada en distintos espacios culturales, entre ellos el Complejo Cultural Los Pinos, donde las láminas se exhibieron en el huerto agroecológico de ZenCali, así como en foros de la Ciudad de México, Costa Rica, Xalapa y Puerto Peñasco.
El interés de Caballero por las abejas surgió en la reserva La Otra Opción, en la biosfera de Los Tuxtlas, Veracruz, donde conoció a las abejas de las orquídeas, cuyos machos recolectan fragancias para atraer a las hembras. “Todo lo que hay alrededor de este grupo despertó mi interés por su gran familia”, relató.
Integrante de la Alianza Mexicana de Fotografía para la Conservación, Caballero apuesta por la imagen como herramienta de divulgación ambiental. “Hace falta hablar más de ellas y llevarlas a las miradas públicas”, sostuvo.
El paraíso de las abejas solitarias puede adquirirse directamente con la autora a través de sus redes sociales, así como en librerías y espacios culturales de Ciudad de México, Xalapa y Puerto Peñasco.
Con este trabajo, la fotógrafa propone mirar el desierto desde otra perspectiva: no como un territorio vacío, sino como un ecosistema vibrante donde diminutas polinizadoras sostienen, silenciosamente, la vida.