¿Y Mario para cuándo?

La sanción interpuesta a Mario Anguiano por el desvío de más de mil 800 millones de pesos del erario durante su administración quedó muy “light”, los legisladores se quedaron cortos en este sentido, pues mientras otros ex mandatarios locales enfrentan procesos penales y órdenes de arresto, al ex “gober” del estado se le sanciona con 23 años de inhabilitación para ocupar algún cargo público y además una multa de un poco más de 38 millones de pesos. Gran castigo para la cantidad de dinero que desfalcó. Seguramente pagará la sanción riéndose.
Esta situación es muestra de que lo último que le interesa a los compañeros de partido de Anguiano, y al actual gobernador, es que la justicia le cobre factura por el desfalco al erario en la entidad durante su administración, pues a dos años de haber dejado el cargo, este personaje sigue libre y al parecer sin preocupación, ya que lo hemos visto presentarse a eventos públicos y hasta convivir con los asistentes.
Esto puede asumirse como una consecuencia de la falta de alternancia en el estado, pues no hemos conocido a otro partido que gobierne que no sea el PRI, lo que en consecuencia termina siendo una gran tapadera de antecesores administración tras administración, por ello la ausencia de acciones reales y sanciones después de dos años de que Anguiano Moreno dejara de ser gobernador, pues el actual, Ignacio Peralta, no ha mostrado mucho interés en apresurar a las instancias correspondiente a que la situación avance, ya que se cuenta con tres denuncias penales contra el ex mandatario, pero al parecer están resguardadas en la congeladora.
Situación contraria la que pasa en estados como Veracruz, Quintana Roo y Chihuahua, los dos primeros con sus ex mandatarios presos por el mal manejo de recursos públicos y el del último se cuenta ya con órdenes de aprehensión en su contra. Estos son solo por mencionar algunos de los casos más emblemáticos y mediáticos, pues existen muchos más ex gobernadores que en su momento actuaron como auténticos virreyes y que actualmente son sujetos de un proceso penal en su contra. En su mayoría estos hombres gobernaron bajo la bandera del PRI. Vaya contradicción con lo dicho hace algunos meses por el actual dirigente de ese partido, pues aseguraba que la gran mayoría de los priítas son “honestos”. Si así son siendo honestos, ¿cómo serán siendo deshonestos?
En casos mencionados antes, la alternancia en el gobierno estatal, la voluntad política de los gobernadores entrantes, así como la mediatización de los casos, jugaron un papel importante, pues a prácticamente un año de que estos personajes dejaran el cargo, dos de ellos; Javier Duarte y Roberto Borge, ex gobernadores de Veracruz y Quintana Roo respectivamente; se encuentran detenidos y el otro, César Duarte, ex gobernador de Chihuahua, es buscado por la justicia nacional e internacional.
Así pues, a falta de la alternancia, es necesario un poco de mucha voluntad por parte de nuestro mandatario y legisladores locales para que la justicia se haga presente en Colima y hagan valer las palabras del presidente nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza, que se jacta de que su partido es un ejemplo de combate a la corrupción, tanto es así, que la combaten inhabilitando a los que han desfalcado… para que otros más tengan la oportunidad de hacerlo, se llenen las manos y mandarlos a descansar unos 23 añitos.