Colima, México, Avanzada (29/08/2025).- Imagina que un día llegas a tu negocio, dispuesto a trabajar como siempre, y te encuentras con que el gobierno abrió una enorme zanja frente a tu local, bloqueando el acceso de clientes y dejando toneladas de tierra y maquinaria pesada a tu alrededor. Eso fue lo que vivieron los comerciantes y locatarios instalados en el cruce de la avenida Venustiano Carranza y el Tercer Anillo Periférico, quienes hoy enfrentan pérdidas económicas graves a raíz de las obras para la construcción del puente a desnivel que impulsa el Gobierno del Estado de Colima.
Álvaro Meneses Fernández, empresario afectado, relató en entrevista con Diario Avanzada que las obras iniciaron sin previo aviso ni consulta con los dueños de los negocios. “Nunca se nos avisó que se iba a hacer el puente, nunca se nos tomó en cuenta para opinar sobre el diseño o las afectaciones. De un día para otro comenzaron con las zanjas, cerraron accesos y nos dejaron prácticamente incomunicados”, señaló.
El comerciante expuso que, desde hace tres meses, los ingresos de los negocios han caído hasta en un 80 por ciento, lo que los ha dejado operando apenas con un 20 o 25 por ciento de su facturación habitual. “Ya no alcanza ni para los gastos operativos. Lo que teníamos de ahorro ya se acabó y hay empresarios que están considerando cerrar definitivamente”, advirtió.
Meneses detalló que, tras la presión ejercida por los afectados, la Secretaría de Desarrollo Económico, encabezada por Francisco Rodríguez, ofreció cinco medidas de apoyo: créditos a tasa cero, posibles estímulos en el impuesto sobre la nómina, señalización para facilitar el acceso a los comercios, consumo de parte de la empresa constructora y otras alternativas que nunca se concretaron.
En la práctica, nada de eso se ha cumplido. Los créditos que plantearon nos endeudarían más, “con apenas cuatro meses de gracia y bajo amenaza de que, si no pagamos puntualmente, se nos cobraría con intereses normales. ¿Cómo vamos a pagar un crédito si no tenemos ingresos?”, cuestionó.
Sobre la supuesta señalización para orientar al público hacia los locales, indicó que no se instaló ninguna, salvo una lona que lograron colocar gracias al apoyo del Ayuntamiento de Colima. “Lo único que hemos recibido de la empresa constructora es polvo, ruido y estorbo. Nunca se han acercado a consumir nada en nuestros negocios, ni siquiera para apoyarnos con lo mínimo”, añadió.
Los comerciantes consideran que la situación no debe resolverse con créditos o condonaciones mínimas, sino con la reparación del daño económico que la obra les ha ocasionado.
“La empresa constructora cobra por la obra y obtiene utilidades, pero a nosotros nos dejan con pérdidas. Tenemos derecho a reclamar la reparación de un daño que se nos está causando directamente”, sostuvo Meneses.
Enfatizó que las familias que dependen de estos negocios ya se encuentran en una situación desesperada. En su caso, explicó que mantiene a cuatro empleados además de su hijo, y que las rentas en esa zona alcanzan los 18 mil pesos mensuales, a lo que se suman gastos de nómina, luz, agua y otros servicios. “Son tres meses sin ingresos, y cada día que pasa la situación se vuelve más insostenible”, apuntó.
Los comerciantes se han reunido con el titular de la Secretaría de Desarrollo Económico, pero consideran que no ha habido voluntad política para resolver el problema. “Lo que se nos ha dicho se queda en el aire. Nos prometen que lo van a llevar más arriba, que nos darán respuesta, pero hasta hoy seguimos en silencio”. Honestamente, el panorama se ve muy difícil, declaró.
Meneses criticó la forma en que las autoridades han actuado: “Si no pueden resolver el problema de Manzanillo, de salud, de inseguridad, mucho menos van a resolver el nuestro. La manera en que han manejado esto muestra que les vale”.
Finalmente, hizo un llamado a la ciudadanía a no abandonar a los comerciantes de la zona: Hemos hecho promociones, cambios, de todo para salir adelante. Solo pedimos que la gente nos apoye y que el gobierno asuma su responsabilidad. Nuestro negocio representa nuestra forma de subsistir.