Colima, México, Avanzada (24/08/2025).- A cuatro años de que Indira Vizcaíno Silva asumiera la gubernatura de Colima, el balance de su administración es negativo y se caracteriza por la ausencia de avances en rubros fundamentales como la seguridad, la salud y el combate a la corrupción, señaló el periodista y analista político Mario Alberto Solís Espinosa.
Con una amplia trayectoria en el análisis de la vida pública colimense, Solís sostuvo que el gobierno estatal ha generado pocas respuestas a las expectativas creadas en campaña, e incluso, en algunos casos, se registran retrocesos.
“Los resultados son muy pocos, en casi todos los temas. Yo creo que hay pocos o nulos avances e incluso retrocesos graves. No veo diferencias sustanciales respecto a los gobiernos anteriores”, afirmó.
Seguridad, salud y corrupción: pendientes sin atender
Cuestionado sobre los principales problemas de la actual administración, el periodista destacó la inseguridad como el punto más crítico.
“Los datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública siguen colocando a Colima en el primer lugar en tasa de homicidios dolosos. La extorsión ha crecido, los delitos patrimoniales se mantienen y lo más preocupante es que no hay voluntad política para atender el tema”, señaló.
En materia de salud, consideró que la incorporación de Colima al esquema del IMSS-Bienestar significó que el gobierno estatal “claudicara” en su responsabilidad de atender este sector. “Vemos un declive total: desabasto de medicinas, infraestructura deteriorada, falta de especialistas y servicios precarizados”, apuntó.
Respecto al combate a la corrupción, Solís recordó que este fue uno de los ejes de la campaña de Vizcaíno, pero nunca pasó del discurso. “Se habló de un quebranto financiero de 11 mil millones de pesos, pero no hubo seguimiento. Las denuncias están congeladas en la Fiscalía Anticorrupción y los juicios políticos igual. Además, vemos prácticas del pasado como nepotismo y negocios familiares ligados al poder”.
¿Un gobierno de izquierda?
Al ser cuestionado sobre si el actual gobierno en Colima responde a un proyecto de izquierda, el analista fue enfático: “Se autonombra de izquierda, pero en los hechos no lo es. El estilo de vida de muchos funcionarios no corresponde con la austeridad que pregonan, y no hay separación entre poder político y poder económico, como se planteó en el discurso de la llamada Cuarta Transformación”.
Incluso señaló que la incorporación de personajes de otras corrientes políticas, como Leoncio Morán o Virgilio Mendoza, evidencia una pérdida de identidad ideológica en la administración estatal.
Retrocesos democráticos
Sobre el impacto de esta situación en la vida democrática de Colima, Solís advirtió que existe un deterioro en derechos y libertades.
“No avanzamos hacia una dictadura, pero sí hay una pérdida de beneficios democráticos que ya teníamos, como la libertad de expresión, donde cada vez hay más señales de intolerancia a la crítica”, afirmó.
Agregó que tampoco existe impulso a figuras de participación ciudadana como la revocación de mandato o las candidaturas independientes, lo que limita la democracia efectiva.
Sociedad civil, el nuevo contrapeso
Finalmente, ante la falta de oposición política, Solís consideró que corresponde a la sociedad organizada generar contrapesos.
“Ya vemos colectivos como las madres buscadoras o agrupaciones de jóvenes que empiezan a llenar vacíos que dejan las instituciones. Eso es alentador, pero requiere apoyo y respaldo legal. La participación social es clave para exigir cuentas y recuperar espacios democráticos”, concluyó.