Colima, México, Avanzada (11/08/2025).- Mientras la presidenta Claudia Sheinbaum asegura que la operación aduanera en Manzanillo es cada vez más eficiente, el principal puerto comercial del país sufre colapsos viales que paralizan la ciudad a cualquier hora del día.
Durante la conferencia mañanera de este lunes, Sheinbaum relató que el sábado, durante una visita, preguntó a la gobernadora Indira Vizcaíno sobre las largas filas de tractocamiones. Según narró, llamaron al director de la Agencia Nacional de Aduanas, Rafael Marín, quien le informó que el congestionamiento se concentra de 14:00 a 16:00 horas, cuando es hora pico, pero después se libera.
“Estuve en Manzanillo el sábado y como a las dos de la tarde estábamos saliendo del puerto y justo le comenté a la gobernadora Indira Vizcaíno Silva por qué había filas de tractocamiones; le pregunté que si eso era normal y le hablamos a Rafael Marín, director de Aduanas, y nos dijo que en la hora pico entre las 2 y 4 de la tarde es cuando se hacen las filas, después se libera”, expresó la presidenta.
Sheinbaum fue cuestionada por un reportero que expuso las quejas de operadores de tráileres y empresarios del transporte, quienes denuncian la falta de operatividad en la Aduana de Manzanillo, retrasos en las citas y desgaste físico.
Al respecto, la mandataria federal afirmó que su objetivo es agilizar revisiones y aumentar la recaudación, lo que —dijo— sería incompatible con “malas prácticas” o corrupción.
Sin embargo, en las calles, la realidad es distinta. El pasado 1 de agosto, Manzanillo registró un embotellamiento que duró prácticamente 24 horas, afectando la movilidad urbana y la actividad portuaria. Operadores de carga pesada señalaron que en terminales como SSA México y Contecon no había grúas para maniobrar, lo que provocó que los tráileres se acumularan en las vialidades externas hasta bloquear la ciudad.
La crisis vial también golpea a trabajadores que diariamente se trasladan desde otros municipios. Elías Castillo, empleado del IMSS, denunció en redes que, pese a salir con dos horas y media de anticipación, llegó tarde a su turno nocturno por un embotellamiento “que no perdona”. Su queja expone la falta de respaldo institucional ante incidentes fuera del tiempo oficial de traslado, así como el desgaste físico y emocional que provoca la saturación vial.
El caos ha derivado incluso en accidentes. El 16 de junio, trece docentes resultaron lesionados al regresar de Manzanillo hacia Colima y Villa de Álvarez. Además de enfrentar un hospital del ISSSTE sin recursos, tuvieron que costear insumos médicos y presionar para que el percance fuera reconocido como riesgo laboral.
Mientras el Gobierno federal anuncia la ampliación del puerto y la compra de nuevos equipos de rayos X y gamma para revisar contenedores, en Manzanillo persiste la misma postal: filas interminables de tráileres, calles saturadas y miles de personas atrapadas en un tránsito que parece no tener hora pico… porque dura todo el día.