Malas Compañías
Autor: Mario Alberto Solís Espinosa.
Una elección de Estado se caracteriza por la sistemática intervención de las instituciones en unos comicios, ya sea de manera ilegal o con el amparo de normas diseñadas exprofeso para controlar los resultados, mismos que luego son legitimados por la participación de ciudadanos en las urnas.
Justo esas características tiene la elección extraordinaria del Poder Judicial, tanto a nivel nacional como estatal, diseñada desde su concepción para llevar a los cargos jurisdiccionales a personajes afines a grupos de poder, ya sean gubernamentales, partidistas o fácticos.
Quienes participan en estos comicios, desde la integración de los comités de selección hasta la definición de candidatos, fueron elegidos por la presidenta Claudia Sheinbaum y los senadores, en el caso de la elección federal; por la gobernadora Indira Vizcaíno y los diputados locales, en el proceso estatal.
Cada uno de los poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) integró un grupo de seleccionadores con sus incondicionales; estos a su vez abrieron un periodo de registro en el que solo fue admitido quien tenía relación acreditada con el régimen actual o en el mejor de los casos, desempeñara actualmente una magistratura o judicatura.
Es decir que se trató de un proceso controlado por el Estado, con mecanismos laxos que promovieron el influyentismo y la opacidad; todo realizado al margen de la sociedad, quien escasamente se enteró de lo que sus gobernantes y representantes populares hacían a sus espaldas.
Solo unos cuantos de quienes aparecerán en las boletas se salvan del padrinazgo de la casta gobernante; deberán su cargo, en el muy probable caso de resultar electos, a quienes los eligieron por su cercanía, su colaboracionismo, su lealtad o para saldar deudas políticas, casi nunca por sus méritos profesionales.
En esa circunstancia, ¿por qué los ciudadanos están obligados a convalidar tan desaseada elección con su voto?, ¿es legítimo exigirles que se presenten a las urnas para respaldar candidaturas que fueron decididas en herméticas oficinas gubernamentales, al margen de criterios objetivos y transparentes?
A riesgo de ser adjetivado como reaccionario o conservador por oficialistas que en la embriaguez del poder son incapaces de entender el derecho al abstencionismo, cada ciudadano tendrá que reflexionar si vale la pena comparecer en una jornada que ya está definida, porque se trata de una elección organizada, planeada y ejecutada por el Estado.
La abstención también puede ser reflejo conciencia cívica cuando se ejerce como una forma de rechazo a la simulación de procesos democráticos, diseñados en realidad para utilizar el voto como justificación de políticas autoritarias, tendientes a la imposición de partidos únicos y sistemas verticales de gobernanza.
La elección del Poder Judicial no aspira a sanear la estructura de la administración de la justicia, eso resulta evidente con la participación de candidatos afines a los regímenes dominantes en el país y en los diferentes estados que tendrán elección; aceptar lo anterior, implicaría que solo entre la casta gobernante hay perfiles capaces de impartir justicia de manera honesta y eficaz.
En realidad este proceso busca llevar a cabo una sustitución partidista a gran escala en la estructura judicial; se trata de retirar a magistrados y jueces afines al prianismo, hoy en decadencia, para enquistar en dichos puestos a Morena, en una simple lógica del quítate-tú-para-ponerme-yo, como lo han hecho los morenistas desde que comenzaron a ganar elecciones.
El auspicio del régimen, el mecenazgo de los nuevos cacicazgos estatales y más recientemente la circulación de acordeones, en muchos casos distribuidos desde las oficinas gubernamentales, contaminan la elección judicial y la despojan de cualquier legitimidad, la convierten en una simulación.
Frente a esa coyuntura, cada ciudadano deberá poner en la balanza el derecho inalienable a ejercer el voto y la obligación de asumir una postura crítica y de resistencia frente a los grandes engaños de los regímenes gubernamentales, independientemente del partido al que pertenezcan.
BREVE HISTORIA PARA CAMILA. Este fin de semana la princesa comparecerá ante las autoridades norteamericanas para iniciar el tramitar de su visa. Tiene un proyecto para el verano que la entusiasma bastante. Deseo que todo salga bien y que sus anhelos se vean cumplidos, aunque sea en el vecino país. Ya una vez autorizado el documento, yo tendré tiempo para comenzar a sufrir, incluso anticipadamente, por su ausencia de casi dos meses. Seguramente languideceré, pero me hace feliz su inventiva y deseo de conocer el mundo.