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COLIMA

El dolor de los familiares de los policías caídos 

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Columna

El Puercoespín 

Los largos años del PRI en el poder fue sostenido por su brazo represor: la policía. A todos esos largos años se le sumaron los acompañados por el PAN, y ahora por Morena, para construir una pésima reputación de todas las policías,desde las municipales hasta las federales.  

Cunando Felipe Calderón declaró la guerra abierta contra el crimen organizado aumentó, a la par, la muerte de policías y en general de los miembros de las instituciones de la seguridad del Estado.

Con la llegada de Amlo al poder, éste sobreestimó su poder moral y político y consideró que, con su autoridad moral, los maleantes, respetarían a las fuerzas de seguridad del Estado y se replegarían lográndose una paulatina, pero consistente pacificación del país. Tal cosa no ocurrió, porque en gran parte, los gobiernos estatales fueron asumidos por personajes carentes de autoridad moral, experiencia política y vocación de trabajo que desatendieron la seguridad pública y delegaron esa responsabilidad en un tercero.

El Ejecutivo federal se puso al frente de las mesas de pacificación, peros los gobernadores y gobernadoras no lo hicieron, todo lo contrario, relajaron su participación.

Los cárteles leyeron la postura de gobierno federal como un permiso para aumentar sus crímenes de alto impacto y oportunidad para expandir sus organizaciones. Lamentablemente la historia inmediata nos dice que el no haber presionado a los gobernadores a actuar con más energía y decisión fue un error estratégico en la pacificación del país. 

En Colima, en el año de 2021, fueron asesinados cinco elementos: uno de la Dirección de Seguridad Pública (DSP); uno de la Policía Estatal; uno de la Policía Investigadora y dos corresponden a policías municipales.

En el año de 2022, el número de elementos asesinados se triplicó al registrarse 16 elementos de agentes asesinados: 2 de la DSP; uno del Ministerio Público; uno de la Policía Estatal; uno de la Policía Investigadora; 6 de las distintas policías municipales, uno con cargo de director operativo; y 3 de la Secretaría de Seguridad Pública.

En el año de 2023 la cifra siguió en ascenso, pues se registraron 18 asesinatos, de los cuales: 2 fueron agentes de la DSP; uno agente de la PEP (custodio); uno del Poder Judicial; 7 de la Policía Estatal; uno de la Policíainvestigadora y 6 de las diversas policías municipales.

En el actual 2024, la cifra, hasta la fecha, se han registrado los asesinatos de 13 miembros de las fuerzas de seguridad del Estado, entre ellos un subdelegado de la Policía.

Según los registros oficiales las cifras varían, pero Colima en promedio, desde 2021 hasta 2024 se han registra aproximadamente entre 47 y 55 policía asesinados. 

La información demuestra que Colima es un estado de alto riesgo para las personas que trabajan como policías.

El caso es que la violencia en Colima se ha convertido en algo natural. La violencia pasó a formar parte de nuestra cotidianidad y nos dimos cuenta, pero ni la sociedad ni el gobierno hicimos algo para frenarla.

También considerando que las diversas policías están infiltradas por el crimen organizado o mínimamente sobornadas para que trabajen para ellos la reputación de los policías se ha vuelto muy mala; sin embargo, existen gran cantidad de elementos policiacos que cumplen con su deber de proteger a los ciudadanos y su histórica mala reputación ha hecho que nosotros los ciudadanos no veamos el dolor que se está produciendo entre los familiares de los miembros de seguridad del Estado.

Se han convertido en entes invisibles los familiares de los policías asesinados, al parecer nos hemos vuelto inmunes al dolor que los hijos, las esposas, las madres, los hermanos de los policías están sufriendo. 

En Colima entre 47 y 55 familias han perdido a un miembro de su familia por pertenecer a una profesión tan riesgosa como la de policía.

Y los jefes de ellos, es decir, los miembros del gobierno parecen todavía más insensibles ante el dolor de los familiares de los policías caídos. 

Sería conveniente volvernos más sensibles y reconocer el dolor de las familias de los policías caídos y solidarizarnos con ellos. 

Los familiares de los policías caídos ven, con mucho dolor, como los policías caídos se convierten en fría estadística.Producto de las malas estrategias instrumentadas por el gobierno estatal.

Hay mucho dolor en cada policía caído que se está acumulando cada vez más en la población, dolor que se suma al dolor de las mal llamadas muertes colaterales de civiles que tuvieron la mala fortuna de haber estado en el sitio y la hora equivocados.

Las familias y los policías asesinados merecen más respeto y más consideraciones. Los mandos que se nombran en la policía deben ser cuadros mejor preparados y mucho más responsables para prevenir las bajas de parte de la policía. La irresponsabilidad mata. 

El dolor de civiles y policías se está almacenando en la bodega de los corazones de los ciudadanos que un díacualquiera, cuando menos lo esperemos, dirán al unísono: ¡ya basta!  

El gobierno estatal sigue con sus banalidades y el dolor se sigue acumulando en la sociedad civil. 

Hasta cuándo se va continuar con esto. ¡Hasta cuándo!

 

 

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