Bajo el lente de Ana Rosa García.
Aprobado el presupuesto a la Subsecretaría de Cultura, todo mundo se pregunta si nada más van a reparar las “butacas rotas”.
Así lo expresó el periodista puntero en temas de gobierno, quien, entre aciertos y desaciertos, afirmó en una entrevista que existen ataques y descuidos al Poliforum Cultural “Mexiac”.
Con datos sólidos, el relator escribió su crítica, aunque con algunos inconvenientes que restan seriedad a su entrevista con la licenciada Hortensia Reyes, directora de ese productivo espacio multicultural.
Así las cosas, la intención del columnista Carvajal fue buena; sin embargo, falta apuntalar que no son los funcionarios de administraciones pasadas quienes están causando estragos, sino los actuales. El caso más inmediato es el del propio subsecretario Zizumbo, quien ya se atrevió a amenazar con “correr” a la directora de ese espacio por, según él, filtrar información que le incomoda.
Mire usted, señor Míster “Tatuajes”: nadie admira los murales en sus brazos, ni menos su “dimensión”. Lo que sorprende a muchos que se acercan a su presencia es que usted no se bañe. Ya varios hemos percibido olores muy raros cuando asiste a eventos diciendo que “representa a la Ejecutiva”.
¿Es curioso el dato, verdad, señor Zizumbo? No solo se apropia de actividades culturales organizadas y pagadas por otros, sino que, encima, pide el micrófono para aparentar que está cumpliendo con su trabajo.
Ya llegó presupuesto directo para reparar las “butacas rotas”, pero no se trata solo del museo. Como su nombre lo indica, es un Poliforum Cultural, lo que implica una serie de espacios con más actividades, como las canchas deportivas, la biblioteca, el propio jardín Corregidora, y, no se diga, “la palapa rota”, donde ensaya el grupo “Hoja Santa”, integrado por infantes colimenses que desarrollan su talento.
Este ha sido el período más productivo del “Mexiac”, pero, al mismo tiempo, el peor administrado por la Subsecretaría. No se sabe adónde va el dinero que se cobra por el uso del espacio a particulares, pues parece que va directo a la “caja chica e invisible” del mencionado Zizumbo.
Para ser franca, me atrevo a decir que lo que cobran por la renta es una ofensa para quienes tratan de que en Colima no se pierda la cultura, no se apague la pasión por el arte y se mantenga viva la inspiración y el legado de Griselda Álvarez.
Pero parece que ese no es el plan del actual director Zizumbo, quien ventila en sus redes sociales todos sus viajes nacionales y al extranjero. Porque para eso sí hay dinero, pero no para rescatar el museo de la única mujer y exgobernadora que influyó para que, en nuestro estado, se invirtiera en todo lo que hasta hoy hemos disfrutado, entre edificios y obras de arte.