Bajo el lente de Ana Rosa García.
Azucena López, comisionada en la Hacienda Municipal, se atreve a realizar señalamientos financieros contra Margarita Moreno, exalcaldesa que asumió la administración del señor Locho, esposo de aquella.
¿No que muy sororas? En cuanto ven oportunidad, se lanzan contra otra mujer porque aquí se trata de que “el que tiene más saliva traga más pinole”, ¿verdad?
Así parece. La regidora, vestida como maestra de kínder, se presenta como experta en asuntos administrativos al señalar que es alarmante lo que han detectado en las faltas de balance y ajustes económicos para cubrir aguinaldos y otras prestaciones a los trabajadores del Ayuntamiento, y que investigarán cada peso gastado.
¿Qué ironía, verdad? Hace tres años los trabajadores sufrieron la misma patología de impago e inexistencia de tremenda suma millonaria que se llevó su señor esposo, “el diablo”.
Creo que la decencia nunca ha sido su adorno. La inmoralidad es su vestimenta y el cinismo, un hábil comportamiento de los dos exmecistas que dejaron las arcas vacías. Ahora usted dice ser “aliada” del trabajador.
Señora mía, ¿de dónde saca usted actitud para tratar de engañar a los colimenses?
“Tres veces te engañé”, como dice Paquita la del Barrio. Y en esas tres veces, se robaron hasta los azulejos finos del cementerio de los “gringos” y algunos inmuebles que vendieron, pertenecientes a espacios comunes.
Porque dígame usted, maestra Azucena, ¿de dónde tanto lujo y viajes hasta Alaska? Ese es el gusto de un “padrote” que quiere seguir sintiéndose joven viajando por todo el mundo a costillas de las aportaciones laborales.
Así que deje de estar acusando a la exalcaldesa, quien ha dicho que “el faltante de dinero es lo que su marido se llevó cuando se retiró de la presidencia”. ¿Y sabe qué? Sí le creo a Mago. Porque aunque ella también tiene un marido “centavero”, al menos ha tenido el valor de declarar que puede demostrar cada peso que se gastó el día que usted quiera.
Mi consejo: las reclamaciones no pueden ser sororas. El dinero se maneja con inteligencia, y los sentimientos, con el corazón.
La hoy regidora morenista quiere desquitar sus honorarios, pero la verdad, estamos pagando caro un amor barato, como el “baratillo del diablo”.
Es cuanto.