Columna
El Puercoespín
Socorro Hernández Gil está muerta. Murió víctima de la negligencia de un gobierno estatal ausente, perdido, irresponsable e inepto.
El pasado viernes, Socorro Hernández Gil, de 60 años, perdió la vida en un trágico accidente en la carretera Colima-Manzanillo. La mujer, propietaria de una papelería, había pasado el día entregando material educativo en diversas escuelas de la región cuando su vehículo fue impactado por un tráiler.
Socorro es una de las tantas victimas que tienen que hacer uso de esa carretera por sus asuntos profesionales, como lo hacen miles de personas en el estado de Colima.
Miles de burócratas también, como ella, arriesgan la vida diariamente y el gobierno del estado no quiere hacer nada porque no sabe cómo hacerle ni quiere hacer nada. Sus preocupaciones están en sus propios intereses personales, de grupo y políticos. Pero su irresponsabilidad, cada día, nos muestra su cara más nefanda, la cara de la muerte, como en este caso.
Tras este accidente que fue condenado en redes sociales, el sábado, un grupo de maestros se congregó frente al Palacio de Gobierno de Colima para exigir mayor vigilancia en la carretera Colima-Manzanillo, conocida como la “autopista de la muerte”. Los docentes, quienes conocían a Socorro por su papel en la provisión de material educativo, destacaron su generosidad al otorgar el material a los profesores y llevarlos a cada una de las escuelas, a pesar de que no podían pagarlo de inmediato.
Los manifestantes señalaron que este no es el primer accidente trágico en esa vía y denunciaron la falta de medidas preventivas a pesar de los recurrentes accidentes. Según indicaron, los tráileres circulan a excesiva velocidad en varios puntos críticos de la carretera, poniendo en riesgo la vida de quienes transitan por ella; además expusieron que la situación se complica aún más por las diferentes reparaciones que se están haciendo en esta vía de comunicación.
El dinamismo del mercado interno y la llegada del nearshoring ha producido que el puerto de Manzanillo esté creciendo en su volumen de movilización de mercancías, el año pasado (2023) movilizó 3.8 millones de contenedores y se espera, según la Asociación de Terminales y Operadores Manzanillo que en el 2024 se movilicen 4.5 millones de contenedores. Y la mayoría viajará por la autopista Guadalajara-Manzanillo.
Lo anterior significa que la autopista de la muerte aumentará su letalidad. Los traileros como son contratados con base en la productividad, es decir, de acuerdo al número de viajes, lo que harán es buscar viajar con mayor velocidad y con menos gasto de diésel lo que significa que aprovecharán las pendientes de la autopista y se descolgarán en todas las que puedan, provocando con su irresponsabilidad la gran cantidad de accidentes que hemos estado viendo cómo aumentan exponencialmente, si le agregamos a lo anterior, la muy baja vigilancia de la Guardia Nacional y el cero interés del ejecutivo estatal por instrumentar estrategias de seguridad y modificación de la infraestructura carretera tendremos el coctel perfecto para que la gente sufra un accidente y eventualmente muera.
Es inútil protestar frente a un gobierno ausente y sordo; sin embargo, los colimenses han expresado sus preocupaciones para dejar constancia.
Por Ejemplo, Abel Palomera Meza, propuso un grupo de reacción rápida integrado por los diversos cuerpos de seguridad y protección civil para auxiliar a automovilistas accidentados, pero su propuesta, como todas, caen en el vacío de un gobierno que ignora por ineptitud, indolencia y estupidez.
Indi y su mafia andan en asuntos más importantes, como la grilla y sus negocios personales. Se comenta en los pasillos de la grilla política, por ejemplo, que el libramiento de Buenavista a Los Asmoles que, dicho sea de paso, en nada solucionará el problema real de movilidad segura le dejará a ella, como producto del moche, cerca de 500 millones de pesos.
Sus asuntos es la grilla, por eso, es antes nepótica que resolver los problemas. Esa es la respuesta del gobierno del estado al dolor, la rabia, la impotencia, la angustia de trabajadores de la educación que a diario circulan por la carretera de la muerte, la autopista Colma-Manzanillo.
Las trabajadoras y trabajadores de la educación se manifestaron rebasando a su representación sindical que también andan en sus intereses políticos y facciosos antes que ver por sus agremiados. El Snte y el gobierno del estado están bien rebasados.
Indira en lugar de ver lo de la autopista está viendo el asunto de su prima Charito que está de regreso a la burocracia. Perdió su diputación por el partido Verde y como consolación es regresada al gabinete del gobierno del estado a un puesto de asuntos sin importancia. Y sostengo que se trata de asuntos sin importancia porque así pondera la Mafia de las Amiguis a la oficina del Desarrollo Integral de la Familia, es una institución noble que los Vizcaíno han convertido en su agencia de colocaciones para los parientes urgidos de mamar del erario. Allí está su hermano Arnoldo Vizcaíno Silva, allí cobró también Rosi Bayardo. Todos ellos, algunos están todavía y otros pasaron, pero ninguno intentó resolver, por ejemplo, el asunto de los asilos para adultos mayores en estado de riesgo y violencia o casas de residencia de adultos mayores
Las mujeres seguirán siendo asesinadas, los muchachos también continuarán siendo ejecutados en cualquier banqueta de la ciudad, las mujeres seguirán siendo gaseadas, los colimenses viajaremos en chatarras y nadie nos escuchará.
Solos nos queda la esperanza de que acabe este gobierno. Y no hay plazo que no se cumpla.
El viernes murió Socorro y morirán mucho más, los colimenses así lo decidimos al soportar a la inútil de Indira como gobernadora.
De la autopista de la muerte solo el dolor queda.
*Fotografía ilustrativa.