En un intento por prevenir y atender la violencia, el Gobierno del Estado de Colima organizó la ‘Feria contra la violencia a niñas, adolescentes y mujeres vamos juntas Instituciones y sociedad’ en el Centro Femenil de Reinserción Social del Estado. Este evento, encabezado por la Secretaría de Seguridad Pública y el Instituto Colimense de las Mujeres, tenía como objetivo presentar a las internas y sus familias los servicios gratuitos de diversas instituciones públicas.
Sin embargo, la realización de esta feria despierta diversas interrogantes sobre la eficiencia y eficacia de tales acciones. Aunque la iniciativa parece encomiable en el papel, su impacto real es motivo de debate. ¿Realmente estas actividades contribuyen a una reincorporación efectiva y reducen la violencia, o son simplemente eventos aislados sin seguimiento a largo plazo?
El comunicado oficial destaca la participación de múltiples instituciones, como el Centro Estatal para la Prevención y Atención de la Violencia Familiar, el Centro de Justicia para las Mujeres y la Procuraduría de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes, entre otras. Sin embargo, la nota no proporciona detalles sobre la continuidad y evaluación de estas acciones. ¿Estas ferias forman parte de un programa continuo y bien estructurado o son eventos esporádicos destinados a crear una imagen positiva del gobierno sin un impacto real sostenido?
Además, la falta de participación activa de las mujeres privadas de libertad es una preocupación significativa. El comunicado no menciona si se les da voz para expresar sus necesidades y preocupaciones, lo que plantea dudas sobre la asertividad de estas iniciativas. Sin la inclusión de las internas en el proceso de planificación y ejecución, cualquier esfuerzo corre el riesgo de ser impuesto sin abordar verdaderamente sus problemas.
Otro aspecto crucial es la transparencia en la utilización de recursos y la rendición de cuentas. Las autoridades no han proporcionado información clara sobre los resultados de estas acciones ni sobre el uso de los recursos destinados a ellas. ¿Existen mecanismos para evaluar el éxito de la feria y otros programas similares? ¿Cómo se mide el impacto real en la vida de las mujeres y sus familias?
En resumen, aunque la ‘Feria contra la violencia’ puede ser un paso en la dirección correcta, es esencial que estas iniciativas se acompañen de un compromiso real y sostenido con la mejora de las condiciones de vida de las internas, una participación activa de las mismas, y la transparencia en la rendición de cuentas. Sin estos elementos, tales eventos corren el riesgo de ser percibidos como superficiales y propagandísticos, más orientados a simular un trabajo en la prevención de la violencia que a generar un cambio profundo y duradero.