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COLIMA

¿Quién ganará la Presidencia de la República?

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Estricto Derecho

Iniciamos con la primera de las ediciones especiales que tendremos este mes, en las que analizaremos las candidaturas a distintos cargos de elección popular por quienes votaremos próximamente. Hoy toca la Presidencia de la República. El próximo martes, senadurías y diputaciones federales. Después, a quienes conformarán el Congreso estatal. Y el último martes de mayo, cerraremos con quienes están participando para encabezar los ayuntamientos de nuestra entidad.

Dicho esto, revisemos a quienes se postulan para la Presidencia de la República: Jorge Álvarez Máynez, por Movimiento Ciudadano; Xóchitl Gálvez por la coalición Fuerza y Corazón por México (PAN, PRI y PRD); y Claudia Sheinbaum, por la coalición Sigamos Haciendo Historia, (Morena, PT y Partido Verde).

La intención primordial de estas ediciones especiales es contrarrestar la proliferación de encuestas que están siendo utilizadas más como medio propagandístico que como ejercicio de carácter profesional. Con tristeza, vemos resurgir estas tácticas que eran frecuentes en los viejos tiempos del oficialismo rancio, pero parece que algunos personajes se las llevaron consigo al partido que actualmente nos gobierna.

Sin embargo, estas encuestas, con las que quieren asegurarnos que está definido el resultado de la elección, que será un mero trámite, lo único que revelan es que quieren hacernos creer una realidad que no existe, que contrasta con lo que puede percibirse a pie de calle; pareciera que buscan generar la idea de que todo está decidido porque, curiosamente, casi la totalidad de encuestadoras coinciden sospechosamente en reportar intenciones de voto a favor de Claudia Sheinbaum superiores al 60%.

Revisemos objetivamente los números. Nos remontamos primero a las elecciones de 2018, hace seis años, en las que hubo una participación del 63.42%. López Obrador, postulado por Morena, logró más de 30 millones de votos, con un porcentaje de votación del 53.19%.

Este es un dato trascendental; nos dice que, en su apogeo, el porcentaje de votación que obtuvo López Obrador fue apenas superior al 53%. Ahí empieza a debilitarse el discurso oficial que dice que Sheinbaum tendrá una votación mayor al 60%; ¿en serio nos quieren hacer creer que es más popular, más carismática y despierta más simpatías que el propio López Obrador en su mejor momento? Discúlpenme, pero eso no se lo cree nadie que tenga dos dedos de frente.

Tres años después, en las elecciones federales de 2021, para renovar la Cámara de Diputados, bajó la participación y solamente votó el 52.66% del padrón. Aquí viene otro dato clave, porque de los más de 30 millones de votos que obtuvo López Obrador en 2018, tres años después, ya estando en el gobierno, Morena bajó drásticamente su votación a poco más de 16 millones 759 mil votos, esto es, perdió casi la mitad de los que había logrado en 2018 cuando ganaron la presidencia de la república.

Vayamos ahora a la consulta hecha en 2022, para la revocación de mandato del actual Presidente de la República, la cual fue muy interesante porque la llevaron en solitario López Obrador y su partido y, a pesar del acarreo desbordado, del uso indebido de recursos públicos en forma descarada, solamente lograron que acudiera a las urnas el 17.77% del padrón, lo que representó apenas poco más de 16 millones de votos, de los cuales se expresaron a favor de que López Obrador siguiera como presidente de la República poco más de 15 millones 150 mil personas, lo que nos dice que los resultados electorales del oficialismo siguieron a la baja.

Recapitulando, López Obrador obtuvo en 2018 más de 30 millones de votos; en 2021, su partido bajó a poco más de 16 millones de votos; y un año después, en 2022, en la revocación de mandato, lo apoyaron poco más de 15 millones de personas.

En cuanto a la votación que han tenido en Colima el presidente y su partido, López Obrador logró más de 197 mil votos en 2018. Para 2021, en la elección de diputaciones federales, Morena obtuvo poco más de 91 mil votos, esto es, más de cien mil votos menos que tres años antes. Ese mismo año, en las elecciones estatales, la actual gobernadora morenista alcanzó poco más de 99 mil votos, apenas 8 mil votos más que las candidaturas federales. En la revocación de mandato de 2022, López Obrador solamente consiguió que lo apoyaran poco más de 81 mil colimenses. Como se advierte, también en Colima es constante la pérdida real de intención de voto, ya que casi 120 mil personas dejaron de considerar al presidente y a su partido como la opción política de su preferencia.

¿Qué nos dice toda esta información? Que las encuestas no son confiables, porque no están reflejando en sus reportes la caída real de Morena en las preferencias políticas. Caída que, además, es lógica, por el desgaste natural que trae consigo el ejercicio del poder, por los innumerables escándalos de corrupción que han salpicado a destacados miembros del partido, del gobierno, y de la familia de López Obrador; por el desastre que existe en seguridad, en salud, en educación, en la economía.

Entonces, ¿podría alguien sostener, en sus cinco sentidos, que Sheinbaum puede ganar la elección presidencial por un margen mayor que López Obrador? Es claro que no. El único propósito de las encuestas oficialistas es generar apatía en el electorado para que no acudan a las urnas.

No les hagamos caso. La mejor manera de conocer la realidad es salir a la calle y preguntarles a los ciudadanos de pie, a quienes han sido víctimas de la delincuencia, a quienes no les alcanza para la canasta básica, a quienes compramos la gasolina a más de 25 pesos el litro, a quienes han padecido una atención deficiente en los hospitales públicos. Estas personas son quienes deberían ser consultadas, para darse cuenta de una verdad que cada vez se escucha más, y que en lo personal comparto: que la candidata Xóchitl Gálvez, y sobre todo algunos políticos que están cerca de ella, quizá no representan el ideal de lo que quisiéramos al momento de votar, pero Claudia Sheinbaum y la llamada Cuarta Transformación sí representan todo lo que la mayoría de los ciudadanos ya no queremos para México.

En conclusión, se perfila una elección sumamente cerrada, con un final de fotografía entre las dos candidatas mencionadas. Cumplamos con nuestro deber cívico de votar, por quien consideren que representa mejor sus preferencias, pero voten, háganlo de manera libre, informada, razonada. Entre estas dos mujeres está quien, a partir de octubre, será nuestra Presidenta de la República.

Respecto al candidato restante, no merece comentario, porque no tiene posibilidad de ganar; su papel es meramente como comparsa del gobierno. Es cuánto.

OTROSÍ 1. Problemas graves en el Ayuntamiento de Colima. Ya habíamos anunciado que, cuando asumiera el cargo como suplente de Margarita Moreno, la presidenta municipal interina traía la intención de hacer cambios. Pero tardó demasiado en hacerlos, y lo ha hecho pésimamente. Decisiones muy mal asesoradas y terriblemente ejecutadas. No tiene el control del Cabildo, sus hijos son quienes llevan las riendas del gobierno municipal, a pesar de no tener cargo alguno (ni podrían tenerlo, porque sería nepotismo). Incluso ha llegado al extremo de querer despedir a una mujer embarazada, pasando por alto el marco jurídico vigente, que protege especialmente a las mujeres que se encuentran en esa condición. Alguien oriéntela por favor. Si no sabe o no puede con el cargo, mejor que se quede quieta, antes que sus ocurrencias terminen pasándole factura…

OTROSÍ 2. Naufraga el barco morenista en la capital. La decisión adoptada por la Sala Regional Toluca les hizo más mal que bien. Terminaron postulando una candidata de ultraderecha, la esposa de Locho, a cambio de que éste renunciara a su candidatura a diputado federal para nombrar ahí a Viridiana, pero una vez que postularon a su esposa, Locho digo que mejor no renunciaba; por si fuera poco, ahora quieren hacer ajustes en la planilla que por fin lograron registrar y los posibles afectados no están de acuerdo. Para complicar más la situación, Viridiana impugnó mediante un recurso de reconsideración la sentencia que la declaró inelegible, pero lo único que ha resultado de este desaguisado es que sigue sin ser candidata a nada, y así se va a quedar.

OTROSÍ 3. Haciéndole segunda al Presidente de la República y a su gabinete, los titulares del Ejecutivo de las 32 entidades federativas, incluyendo los de oposición, se pusieron de acuerdo para algo realmente lamentable: solicitarle por escrito a la Ministra Presidenta que la Suprema Corte de Justicia no acate las sentencias que dictó la Corte Interamericana de Derechos Humanos en contra de México que ordenan la eliminación de la prisión preventiva oficiosa. Es trágico que nuestros gobernantes se coordinen solo para hacer estos ridículos, porque están terriblemente equivocados. La prisión preventiva seguirá existiendo en nuestro país, no desaparecerá, solo que ya no se impondrá en automático. Es falso que se liberarán delincuentes o que quedarán impunes. Mejor deberían exigirles más a sus fiscalías, que realmente investiguen, para que justifiquen en cada caso concreto las razones por las cuales una persona inocente, a pesar de que no haya una sentencia en su contra, deba permanecer en prisión. Ojalá así se preocuparan para garantizarnos nuestra seguridad.  

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