Ni los veo, ni los oigo: PVEM y SEMARNAT
Escrito por Lily Campos.
Tanto el Partido Verde Ecologista de México, como la SEMARNAT en Colima, tienen otros intereses y temas ‘más importantes’ que la propia ecología del estado, su protección al medio ambiente, y el bienestar de los ciudadanos. Ambos, ahora aliados del Gobierno del Estado, tienen como agenda principal ocupar nuevos cargos para seguir viviendo del erario público de manera infinita, y seguir expandiendo su red de influencia previo a las elecciones de este año. Ambos, tienen en la agenda, exterminar al único y verdadero contrapeso para el desgobierno del estado: el grupo Manzanillo de la alcaldesa Griselda Martínez; pero a ninguno de los dos les importa en lo más mínimo el medio ambiente y la salud de los pobladores de la entidad.
La gente de Armería y Cuyutlán han expresado de todas las maneras posibles su repudio, a la instalación de la planta de Amoniaco en la laguna; incluso han solicitado la intervención del Presidente Andrés Manuel para evitar el desastre ecológico y medio ambiental que dicha acción implicaría; pero lamentablemente, si el flujo informativo al Presidente está comprometido por funcionarios que operan de manera similar al Gobierno del Estado y sus aliados, es obvio, que las demandas de los ciudadanos jamás serán escuchadas: ni los veo, ni los oigo.
Tal situación me recordó lo acontecido hace algún tiempo en la comunidad de la Yerbabuena, cuando la gente permaneció en resistencia durante años, pues tanto el gobierno federal como el estatal buscaron desalojarlos de todas las maneras posibles, llegando al cinismo de según ellos argumentar que era “por su propia seguridad” ante posibles erupciones volcánicas…jajajaja. La gente de la comunidad que tiene toda su vida viviendo ahí, se expresaban del volcán de fuego como su “amigo” y “guardián”, al que jamás temían; temían más a los corruptos que con falacias buscaban sacarlos de ahí a toda costa.
O como ha sido el caso del propio Manzanillo, en donde la comunidad portuaria obtiene inmensos beneficios económicos de su actividad; matando poco a poco la vocación turística del municipio, invadiendo la zona urbana (Las Brisas, por ejemplo), afectando los manglares como ocurrió también con la laguna del Valle de las Garzas, y regresando muy poco al beneficio social de quienes aquí radican y el ecosistema entero. De igual forma, todavía recuerdo cuando la gente se asustaba porque veían cocodrilos transitar en las playas de Las Brisas, y en otras más; ¿¡pues como no!?, si sus hábitats están siendo invadidos y aniquilados. ¿Qué haríamos nosotros si fuese nuestro caso?
Y en tales escenarios, ¿qué ha hizo PROFEPA cuando estuvo a cargo de Eloy García? ¿Qué ha hecho SEMARNAT de igual manera durante todo el tiempo que estuvo a cargo Eloy García? ¿Y qué esta haciendo actualmente el gobierno del estado de Colima y los representantes del Partido Verde Ecologista de México -sus aliados- ante la instalación de la planta de amoniaco en Cuyutlán? Conteste usted mismo apreciable lector/a, la respuesta ya la sabemos.
El problema del abasto de agua potable en todo el mundo y en México se ha recrudecido, y sabemos, que en poco tiempo la gente no peleará por dinero sino por agua; pero aún así, se siguen aprobando a diestra y siniestra plantas y empresas que obscenamente consumen grandes cantidades de agua sin importar la afectación que esto cause a largo plazo. Las instituciones son omisas, ciegas y sordas -ni los veo ni los oigo- ante las problemáticas medio ambientales, pero una vez que la crisis estalle, no habrá forma de hacerse de que la virgen les habla; pero ¿qué creen estimados lectores y lectoras? Como toda su vida estas personas han vivido del erario público, pues seguramente ellos no tendrán que enfrentar días enteros sin agua o sin la falta de algún otro recurso natural tan preciado.
La protesta de los habitantes de Armería que exigen la no instalación de la planta de amoniaco es legítima, y sus voces deben ser escuchadas a nivel nacional e internacional si es necesario; pues ni siquiera porque la candidata a la Presidencia de la República del partido del gobierno del estado -y aliados- es científica y sabe y entiende el riesgo de no respetar el ecosistema, ni así les importa y ni así cambia nada.
El pueblo está harto de simulaciones, no quieren grados académicos de doctorados, maestrías, etc, sin consciencia, sin corazón y sin integridad: quieren gente con respeto y convicción por la responsabilidad que implica estar en un cargo público. Lo entendemos y esa demanda es legítima, primero es la naturaleza, nuestro ecosistema y la Salud; antes que los intereses de un grupo político que perpetúa el neoliberalismo disfrazado de un partido político de izquierda. Son los individuos y no los partidos, los que dan vida a los verdaderos principios de un movimiento social, y no de un pragmatismo político.