Alas de Transformación
Desde hace tiempo dejo de ser novedad que el Instituto de Pensiones de los Servidores Públicos del Estado de Colima (IPECOL) tiene problemas de solvencia y que poco o nada los directivos han hecho para solucionar dicha situación y cobrarles a los entes deudores. Lo que si no se debe dejar en el olvido es que los trabajadores tengan que pagar los platos rotos de la ineptitud de quienes están a cargo de dicha Institución.
¿Exagero? ¡Claro que no! A los trabajadores se les sigue negando su derecho a un préstamo, debemos tener en mente que la Ley de Pensiones de los Servidores Públicos del Estado de Colima en su artículo 32 señala que el IPECOL: “es el organismo rector en materia de pensiones de los servidores públicos, de las prestaciones sociales y préstamos previstos en esta Ley, con facultades exclusivas para su otorgamiento respecto de sus afiliados; de buena fe, de carácter normativo, técnico, de supervisión, de inspección, consultivo y promocional, con facultades para administrar las aportaciones y cuotas que las Entidades Públicas Patronales y los servidores públicos cubran, así como para determinar los créditos fiscales en cantidad líquida y hacerlos efectivos, a efecto de garantizar las prestaciones que señale esta Ley.”
Lo anterior nos deja claro que el IPECOL no está cumpliendo con su trabajo, pues no solamente no les cobra a las dependencias que deben, sino que también les niega los prestamos a los que tiene derecho, muchas veces cobijados en la falta de respuesta más que en una negativa clara. Aparte que la ley es muy clara al establecer los beneficios para los trabajadores, dado que en su Artículo 79 señala: “Los afiliados, tienen derecho conforme a las disposiciones de la presente Ley y en los casos y con los requisitos que la misma establece, a los siguientes beneficios: I. Pensiones; II. Prestaciones sociales; III. Préstamos personales, y; IV. Préstamos hipotecarios.”
No se vale seguir vulnerando los derechos de los trabajadores, si el director no puede cumplir con su trabajo, simplemente que renuncie, así como lo han hecho los dos directores anteriores, pero sobre todo que se dé a conocer de forma clara las instituciones o ayuntamientos son las que deben al instituto, porque recordemos que desviar los recursos es un delito.
Por mi parte seguiré alzando la voz por esta causa, porque es increíble como han sido lacerados los derechos de los trabajadores, sobre todo los de la educación, pues no solo les dan largas a los préstamos, sino que incluso algunos de los trabajadores del IPECOL han tenido el descaro de decir que “están esperando que les autorice Gobierno del Estado (su principal deudor) para poder realizar los prestamos”, simplemente lamentable.
Esperemos que en el IPECOL se pongan las pilas y empiecen a realizar acciones para cobrar a los entes deudores, porque a los trabajadores cada quincena se les descuenta para las aportaciones y no es justo que ese dinero sea destinado a otra cosa y mucho menos que siendo sus ahorros, los trabajadores no puedan disponer del mismo.