Columna
El puercoespín
A continuación transcribo la carta íntegra enviada al presidente de la Mesa Directiva del Senado de la República, Armando Armenta Mier:
Ciudad de México, 18 de mayo de 2023
Hago esta aclaración por respeto a quienes han mostrado apoyo a mi persona. Por respeto a mis pares y a mi familia. No quiero que mi silencio deje lugar a dudas. Como lo manifesté expresamente en la comunicación personal con el senador Armenta Mier, sostengo en público lo que dije en privado.
Sus expresiones expresadas son inexactas así como la labor de quienes formamos parte del Poder Judicial me indigna.
Reconozco que la vía utilizada no fue la más adecuada. Confío en que mi modo frontal directo de hablar se distinga claramente de una amenaza.
La honestidad es el criterio para construir en México que la constitución garantiza y que las y los mexicanos nos exigen.
(Firma) Norma Piña Hernández.
La carta es la respuesta a la denuncia de amenazas hecha por Armando Armenta Mier que públicamente la denunció y agregó que en breve pondrá una denuncia de carácter penal. Cabe precisar que las amenazas hechas por la ministra son derivadas de las intenciones y declaraciones de Armenta Mier para democratizar, a través de la elección libre, el nombramiento de los futuros integrantes de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Su respuesta es la respuesta de una jefa de la mafia instalada en el Poder Judicial para, desde allí, seguir instrumentando sus políticas golpistas que la derecha no ha quitado el dedo del renglón desde que perdieron las elecciones en el 2018.
La carta suscrita por la ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación no tiene desperdicio. Es una confesión de parte y pone al descubierto a quiénes sirve y debe su trabajo, en pocas palabras, con quienes trabaja asociadamente para delinquir.
El primer párrafo es impecable de cómo se define y cómo define a la mafia que la apoya. Según Roberto Saviano el autor de Cero, Cero, Cero y Camorra, entre otras obras, define a la mafia como grupos que se conforman a partir de tres tipos de relaciones: económicas, políticas y familiares.
Ella, la ministra, es muy precisa, solo les responden a quienes la apoyan. Pero, ¿quiénes son sus apoyadores? Públicamente son: sus pares, actualmente disfrazados ministros, los políticos con toga y birrete; el líder del poder económico y de la oligarquía financiera, Claudio X. González; los miembros de la sociedad política que se expresó por conducto de Felipe Calderón y Jesús Zambrano y; por último, su familia. Los anteriores han hecho público su apoyo a su gestión.
A nadie más le debe explicaciones, para ella, el pueblo no existe, como lo dijo claramente en su momento su ideólogo Ciro Murayama.
Algunas observaciones a la respuesta de la Piña ministra: primero, ella reconoce con la carta que sí emitió las amenazas contra el presidente de la Mesa Directiva del Senado de la República; segundo, ella cree que al no usar el papel membretado oficial de la SCJN se está dejando a un lado la investidura de su cargo; tercero, sus amenazas son en realidad las amenazas de su líder golpista Claudio X. González; en su carta se está describiendo y documentando su razón de ser y su sentido, es una mafiosa porque cumple con los requisitos que establecido Roberto Saviano en su concepción de la mafia, esto es, que ella responde a tres elementos fundamentales: a su pares y la sociedad política como asociados de la banda delincuencial; su pertenencia y vínculos con el poder económico de la oligarquía representada por Claudio X. González y; finalmente, a su familia y a nadie más; por otra parte, quedó ahora muy claro la Suprema Corte de Justicia de la Nación desapareció como un poder republicano y se volvió un instrumento político de la mafia oligarquía con una sola misión volver a tomar el poder político –por la vía del golpe de Estado- para recuperar sus privilegios.
Norma Piña no es la fodonga, grosera y mal educada que se quedó sentada en la ceremonia republicana del aniversario de la Constitución mexicana, no, es eso y algo peor. Es actualmente la cabeza de la sociedad política, los grupos oligárquicos y el crimen organizado que se están pertrechando en Poder Judicial para dar un golpe de Estado para tomar el poder político y restaurar la forma de distribuir el presupuesto y los bienes de la nación.
Su problema es que tendrán de atreverse a pasar sobre más de 30 millones de ciudadanos que votamos por un gobierno democrático. Ellos dicen que no existimos, ojalá no se atrevan a provocar que la el pueblo de muestras de su existencia. Juegan con fuego.
La Suprema Corte no existe, lo que existe es un grupo organizado de delincuentes que buscan contener los ánimos de una nación.
El fracaso de la oposición organizada en los partidos políticos y ante el fracaso de apropiarse del INE, se han pertrechado en la SCJN para que ésta sea el vehículo golpista que necesitan para contener un proyecto popular que, aborrecen, porque para ellos es una herejía tratar de hacer de México una sociedad más justa.
Norma Piña olvida que su discurso es performativo (que al enunciarse realiza la acción que significa) y lo que diga o escriba en papel membretado o no, no deja de ser la presidenta de la SCJN la actora del discurso y, en ese sentido, la carta termina siendo una declaración de guerra contra el pueblo de México. Odia la democracia en todas sus formas y sentidos.
En la carta Piña le comunica al pueblo de México: la cara de la mafia soy yo.