Síguenos

COLIMA

EDITORIAL. Sospechosas muertes desde el poder

Publicada

on

Compartir:

Así haya sido en su cama por una aparente enfermedad o como resultado de un suceso “accidental”, los hechos históricos han dejado la enseñanza de que toda muerte de un gobernante o personaje involucrado en las entrañas del poder debe ser investigada exhaustivamente hasta corroborar la verdadera causa, porque en las cúpulas todo es posible y no siempre lo que parece es. 

Esto viene a colación por la repentina muerte del gobernador de Puebla, Miguel Barbosa Huerta, quien si bien estaba enfermo de diabetes su estado de salud no parecía encontrarse en una situación de gravedad. O al menos eso no había sido informado a la opinión pública, por lo que su deceso fue recibido con sorpresa en buena parte del país.

Aunque aparentemente se produjo como consecuencia de causas naturales, la muerte del mandatario poblano llegó en medio de un contexto extraño para esa entidad, que en los años recientes ha experimentado el fallecimiento de dos gobernantes en funciones y de un exgobernador, luego del helicopterazo que en diciembre de 2018 cobró la vida de la recién estrenada gobernadora panista Martha Érika Alonso Hidalgo y la de su esposo, el exgobernador Rafael Moreno Valle, cuyos decesos hasta ahora no se encuentran del todo aclarados.

Estas circunstancias, aunadas a diversos movimientos realizados para empatar las elección de gobernador con la presidencial, contribuyeron a una serie de reacomodos e inestabilidad en la clase política de Puebla, cuya población ha tenido ya en los últimos seis años un total de ocho gobernadores, entre electos, sustitutos, interinos y encargados de despacho.

En realidad, desde el panista Rafael Moreno Valle, quien concluyó su administración el 31 de enero de 2017, Puebla no ha tenido un gobernador que permanezca en el cargo un sexenio completo. 

Así como no quedó suficientemente claro el caso del avionazo en el que murieron el gobernador de Colima Gustavo Vázquez Montes y seis personas más, el 24 de febrero de 2005, tampoco han sido convincentes los resultados de la investigación oficial sobre el percance en el que murieron la gobernadora y el exgobernador.

El caso de Barbosa pareciera más sencillo, pues su muerte se encuentra revestida de una enfermedad previa, pero apenas unas horas después de su partida aparecieron ya algunos elementos que deberían ser investigados a fondo, como el hecho de que su deceso podría haber sido ocasionado por una negligencia médica.

Según el conductor de Latinus Claudio Ochoa, le hicieron un mal procedimiento que provocó que le perforaran uno de los pulmones, además de que había sido trasladado al hospital de traumatología y ortopedia en lugar del hospital civil de Puebla.

“De acuerdo con personas involucradas, el gobernador de Puebla, Miguel Barbosa, fue víctima de una presunta negligencia médica y de su equipo. Obtuvimos información. El primero error consistió en llevarlo al hospital de ortopedia…”, escribió Claudio Ochoa.

Inicialmente hubo rumores en el sentido de que el gobernador Barbosa Huerta había sufrió un infarto, pero la Coordinación de Comunicación y Agenda Digital del estado emitió un comunicado en el que reconoció que estaba bajo atención médica, aunque aseguró que estaba “estable y sin complicaciones”.

Posteriormente, cayó como sorpresa la noticia de que Miguel Barbosa Huerta había dejado de existir.

Al igual que en muchos otros casos de fallecimientos anteriores de políticos, en el caso del morenista Barbosa quedan en el aire muchas preguntas para las que todavía no hay una respuesta.

Compartir:

UNIVERSIDAD DE COLIMA

Más leidas

Copyright © www.diarioavanzada.com.mx