Docentes y directivos denuncian que el plantel tiene tres aulas inhabilitadas por Protección Civil y advierten del riesgo de una tragedia. Aseguran que se anunciaron 130 millones de pesos para su reubicación, pero el proyecto no se ha concretado.
Colima, México, Avanzada (30/10/2026).— Desde 2017, el Centro de Estudios Tecnológicos del Mar número 12 (CETMAR 12), ubicado en Manzanillo, cuenta con un dictamen de pérdida total, según denunciaron docentes y directivos del plantel. Actualmente, tres aulas permanecen inhabilitadas por Protección Civil debido a hundimientos; sin embargo, en las instalaciones continúan estudiando aproximadamente 600 jóvenes y laborando 60 personas, sin que las autoridades educativas y los gobiernos estatal y municipal hayan concretado su reubicación. Los trabajadores advirtieron que las condiciones del inmueble representan un riesgo para la comunidad escolar y que podría ocurrir una tragedia si no se atiende el problema.
Durante esta semana, personal docente y directivo acudió a distintos medios de comunicación, entre ellos Radio Turquesa, en Manzanillo, para denunciar la falta de respuesta de las autoridades. En la entrevista señalaron que la aseguradora emitió un dictamen de pérdida total y que, posteriormente, Protección Civil identificó riesgos en las instalaciones e inhabilitó tres aulas por hundimientos. Pese a ello, afirmaron, las actividades académicas continúan en el inmueble. “Nos preocupa la seguridad de la gente que ahí está”, expresaron, al advertir que entre estudiantes y trabajadores “puede ocurrir una desgracia”. El plantel, localizado en la comunidad de Campos, tiene más de 45 años de antigüedad y, según los profesores, los sismos registrados en Colima han agravado sus condiciones estructurales.
Los inconformes señalaron que la solicitud de reubicación acumula aproximadamente 14 años sin resolverse y recordaron que el problema fue expuesto durante las campañas políticas del exgobernador Ignacio Peralta Sánchez y de la actual gobernadora, Indira Vizcaíno Silva. Sin embargo, sostuvieron que las promesas y gestiones realizadas durante distintas administraciones no se han traducido en instalaciones seguras para la comunidad escolar. “No puedo entender cómo es posible que autoridades vayan y autoridades vengan y no hagan caso de esta situación. No quiero pensar que lo que están esperando es que ocurra una desgracia para hacer algo”, manifestaron durante la entrevista radiofónica. Los docentes cuestionaron que, a pesar de los dictámenes y las advertencias sobre las condiciones del edificio, las autoridades permitan que cientos de estudiantes continúen asistiendo diariamente al lugar.
Respecto al proyecto de reubicación, explicaron que el Gobierno del Estado proporcionó un terreno cercano al Centro de Reinserción Social (Cereso) de Manzanillo y que posteriormente se les informó sobre la disponibilidad de 130 millones de pesos para construir las nuevas instalaciones. No obstante, aseguraron que las autoridades terminaron argumentando que no había recursos para ejecutar la obra. Recordaron que el secretario de Educación, Adolfo Núñez González, anunció que la Secretaría de Hacienda había autorizado el financiamiento y que únicamente faltaba la radicación del dinero. Ante esta situación, exigieron esclarecer qué ocurrió con el proyecto, en qué condiciones se encuentra el terreno destinado a la nueva sede y cuál fue el destino de los recursos anunciados.
Los trabajadores plantearon sospechas sobre un posible desvío de recursos, aunque no presentaron pruebas que permitan acreditar esa irregularidad, y afirmaron que padres de familia comenzaron a organizarse para promover denuncias y solicitar una investigación. Uno de los directivos sostuvo que durante años han seguido los procedimientos institucionales para gestionar la reubicación, sin obtener una solución. “Hemos actuado con mucha institucionalidad. Yo he sido respetuoso, nos hemos conducido de acuerdo con protocolos, pero a cambio de esto hemos recibido atole con el dedo”, expresó. Los inconformes insistieron en que las autoridades deben asumir su responsabilidad y resolver la situación antes de que ocurra un accidente que ponga en peligro la integridad de los estudiantes y trabajadores del CETMAR 12.