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OPINIÓN

Oficio Ciudadano

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El tema de esta semana es, sin duda, el proceso interno que vivieron dentro de Morena en días anteriores, a lo largo y ancho del país, en cada uno de los trescientos distritos electorales, con el fin de elegir a sus consejeros locales y nacionales, así como integrantes del congreso nacional que habrá de definir sus candidatos de las próximas elecciones.  

Las primeras noticias al finalizar el sábado pasado y en los dos siguientes días, han sido de lo más desalentadoras por tratarse del partido político que gobierna y que en su campaña ganadora del año 2018, en que tomó fuerza y representación nacional, alentó el voto ciudadano por sus banderas anticorrupción y de honestidad, sintetizadas en los compromisos de “No Robar, No Mentir, No Traicionar”, de candidatos primero y funcionarios después.

Y es que las más viejas y nuevas prácticas de “agandalle” antes criticadas, se hicieron presentes en lo que definieron sus asambleas y en la mayoría de los estados fueron notorias la compra de voluntades de los participantes, con dinero y en especie, utilizando al máximo los programas sociales; el desconocimiento de votantes que fueron trasladados con promesas y compromiso de respaldo a determinado líder; los numerosos autobuses en los que fueron transportados desde su lugar de origen hasta el centro de votación y los atropellos y agresiones que entre ellos mismos se dispensaron.

En Minatitlán, Veracruz, una diputada local fue desalojada por la fuerza, por elementos de seguridad pública que actuaron para impedirle ejercer su derecho de votar, violando con esa detención el fuero constitucional de la legisladora. Otros disturbios, como cancelación y quema de urnas,  destrucción de boletas, acusaciones entre miembros  de los grupos internos, se reportaron en Michoacán, Oaxaca, Guerrero, Tlaxcala y Sinaloa. En Chiapas, Hidalgo y Puebla, se reportaron hasta golpes entre los participantes.

En nuestro estado, también fueron muy evidentes y difundidas por redes las imágenes de abuso, acarreo, engaño,  inducción y compra de voluntades que más que por interés, acudían a votar para no perder las ayudas sociales que ya reciben o con la promesa de obtener beneficios particulares, como sucedió con una diputada local que presumió una iniciativa en beneficio del gremio de taxistas en Manzanillo y les pidió de su respaldo a cambio de él.

En la operación de los grupos que encabezan tanto Indira Vizcaíno como Griselda Martínez, gobernadora y alcaldesa del puerto, respectivamente, se observó claramente las manos moviendo la cuna para llevar más agua al molino de una y otra, también hay que mencionar las declaraciones y comentarios de la senadora Griselda Valencia, quien denunció en redes al alcaldes de Tecomán y a su esposa, así como al ejército de los servidores de la nación, que afanosos acompañaban a varios adultos mayores en el Parque Metropolitano del municipio iguanero. Incluso a través de videos, lamentó que en Morena se recurriera a las viejas y repudiadas prácticas del partido hegemónico y que precisamente el alcalde y su esposa rompieran con el orden y el respeto a la voluntad de los electores.

No sabemos si las quejas e irregularidades llegarán a las instancias correspondientes, dentro y fuera de Morena, pero el espectáculo que dieron refleja, como han dicho varios analistas, las limitaciones del movimiento de regeneración nacional que no ha logrado constituirse en un verdadero partido político, con procesos y procedimientos establecidos en sus estatutos y validados por su asamblea nacional, que encaucen la conducta y actuación de sus miembros ; por otro lado, con todo el desorden observado, resalta la importancia de la experiencia del Instituto Nacional Electoral (INE) para estas lides, pues organiza y lleva a cabo elecciones constantemente y en las que, los sucesos como los descritos, no ocurren o si se presentan, lo hacen en verdaderas excepciones de la generalidad.       

Finalmente, lo más preocupante de la rebatinga indisciplinada y de la que puede derivarse  una cultura de tolerancia al fraude desde el poder público que ostentan, es que esa actitud de abuso y prepotencia entre ellos mismos sea el preludio para la elección presidencial del próximo 2024, aun cuando no tienen calidad moral ya para decirse diferentes a los anteriores gobernantes, ni para dar lecciones de democracia, menos aún para pretender desaparecer al INE con su errática propuesta de reforma electoral.

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