Colima, México, Avanzada (11/09/2026).— La revisión de mochilas en las escuelas de educación básica solo debe aplicarse como última alternativa, durante un periodo limitado y con el consentimiento de madres, padres o tutores, de acuerdo con el documento Entornos escolares seguros en escuelas de educación básica, elaborado por la Secretaría de Educación Pública (SEP).
En contraste con las exigencias de establecer revisiones permanentes dentro de los planteles, el protocolo señala que la prevención comienza en el hogar. Por ello, asigna a las familias la responsabilidad de revisar periódicamente las mochilas de sus hijas e hijos y cerciorarse de que no lleven armas, sustancias prohibidas u objetos que puedan poner en riesgo a la comunidad escolar.
La discusión sobre la aplicación del denominado Operativo Mochila resurgió después de que este jueves un adolescente de 13 años agredió con un arma blanca a dos estudiantes y a una prefecta, quien intervino durante el incidente ocurrido cerca de los baños de una secundaria de Villa de Álvarez.
Uno de los estudiantes no presentó lesiones, mientras que el otro sufrió heridas superficiales y fue atendido dentro del plantel. La prefecta resultó con lesiones que hicieron necesario su traslado a un hospital y una intervención quirúrgica. Mientras se atendía la emergencia, docentes y personal administrativo resguardaron al resto del alumnado.
Tras los hechos, madres y padres de familia exigieron en redes sociales que se revisen las mochilas para impedir el ingreso de armas a las escuelas. No obstante, el documento de la SEP establece que las familias son las primeras responsables de salvaguardar la integridad física, psicológica y emocional de sus hijas e hijos.
Además de revisar los objetos que llevan al plantel, el protocolo pide a madres, padres y tutores observar el comportamiento de los menores, identificar cambios prolongados, conocer sus amistades, mantener una comunicación constante con ellos y colaborar con las autoridades escolares.
La SEP recomienda que la revisión en casa se realice mediante un acuerdo previo con las hijas y los hijos, sin acusaciones, juicios ni actos que vulneren su dignidad. Las familias deben impedir que lleven armas blancas o de fuego, objetos punzocortantes, sustancias tóxicas, explosivos, medicamentos no autorizados o cualquier otro artículo que represente un peligro.
El apartado 3.2 del documento regula las acciones para prevenir el ingreso de objetos y sustancias prohibidas. A diferencia de lo planteado por algunos sectores, no autoriza revisiones indiscriminadas ni permanentes: establece que la presentación de mochilas, bolsos y portafolios deberá utilizarse únicamente como última alternativa y como complemento de las acciones formativas dirigidas al alumnado y sus familias.
Cuando se determine aplicar la medida, deberá incluir, sin excepción, a estudiantes, docentes, directivos, personal administrativo y demás integrantes de la comunidad escolar. Antes de ponerla en marcha, la escuela tendrá que convocar a una asamblea, integrar un Comité de Vigilancia, obtener el acuerdo de las familias, elaborar una lista de objetos prohibidos, designar a las personas autorizadas y comunicar previamente el procedimiento.
En cada revisión deberán participar al menos dos personas y una de ellas tendrá que ser madre, padre o tutor. Las pertenencias deberán ser mostradas por sus propietarios, pues nadie podrá introducir las manos en las mochilas ni efectuar revisiones corporales. También tendrá que protegerse la intimidad de las personas y la medida no podrá prolongarse durante más de dos semanas consecutivas.
La activación del protocolo requerirá, además, un informe debidamente justificado. Según la SEP, estas restricciones buscan impedir que una medida de seguridad se convierta en una práctica arbitraria, humillante o discriminatoria, y colocar la prevención como una responsabilidad compartida entre las familias y la comunidad escolar.